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- A fondo. Carlos V en Mühlberg, Tiziano (1548)
- Iconografía: Imagen mitificadora, simbólica y directa de la realeza
Iconografía: Imagen mitificadora, simbólica y directa de la realeza
Tiziano se plantea expresar una imagen muy directa del emperador, inspirándose en la crónica oficial de Luis de Ávila y Zúñiga (1546- 1547), cuyo texto describe el tipo de caballo, las armas utilizadas (el arnés -obra de Helmschmid-), e incluso la peculiaridad atmósferica de la jornada, como únicas referencias a la batalla.
Tiziano rechaza las propuestas del escritor toscano Pietro Aretino (1492-1556), quien sugirió al pintor mostrar al vencido bajo las pezuñas del caballo del emperador, al que acompañarían las alegorías de la Religión y la Fama. (Ver fragmento de la carta de Pietro Aretino a Tiziano)
Mientras Tiziano pintaba el retrato en Augsburgo, Carlos V auspiciaba en la ciudad la celebración del Interim, concluido el 12 de marzo de 1548, en un último intento por aproximar a católicos y protestantes. La corte no deseaba proyectar una imagen de Carlos V como campeón del catolicismo o arrogante vencedor de sus propios súbditos, sino un talante reconciliador en el que se representaba al emperador como la figura capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones. Debido a todo ello, el cuadro presenta al emperador como figura aislada y no hay ninguna alusión directa a la batalla.

Detalle de la obra
El prestigioso historiador del arte Erwin Panofsky (1892- 1968), señala la convergencia en esta imagen de dos nociones no excluyentes entre sí, al mostrar a Carlos V como heredero de la tradición romana y encarnación del miles christianus (soldado cristiano), tal como lo caracterizara Erasmo de Rotterdam en el manual del caballero cristiano, titulado Enchiridion (Lovaina, 1503). Significado acorde a ambas interpretaciones tendría la lanza, alusión a la de Longinos y arma de San Jorge, caballero cristiano por excelencia, pero símbolo también del poder supremo de los césares.














