Introducción
"El primer retrato ecuestre autosuficiente, no alegórico y no ceremonial" Panofsky, E., Tiziano: problemas de iconografía, Akal, Madrid, 2003
Este retrato ecuestre es uno de los más célebres de la historia y es imagen por excelencia de Carlos V. Fue pintado en Augsburgo en 1548, en conmemoración de la victoria del emperador Carlos V sobre la Liga de Smalkalda en Mühlberg el 24 de abril de 1547.
Pese a su carácter revitalizador, esta obra verdaderamente excepcional iconográfica y estéticamente, no tuvo consecuencias inmediatas en el género del retrato ecuestre hasta las décadas iniciales del siglo XVII para, de la mano de Rubens, Van Dyck y Velázquez, ocupar un lugar de honor en el arte cortesano.















