Estado de conservación
La obra fue restaurada por última vez en 1998. La pintura se veía levantada en su superficie, y ofrecía riesgo de pérdidas de partículas. En la intervención realizada se reforzó nuevamente la adherencia al soporte de tela, garantizando de nuevo la conservación de la obra.
Por otro lado, se realizó una limpieza de los barnices oxidados que quitaban profundidad al cuadro, y alteraban el color original. El barniz amarillo cubría como un velo la composición , ocultando la técnica de Rembrandt, que logra profundidad y volumen gracias al color y grosor de cada pincelada.












