Escultura romana
El Museo del Prado posee uno de los mejores exponentes del eclecticismo neoático realizado en las primeras décadas del Imperio Romano, el Grupo de San Ildefonso. Pieza de excepción es también la Apoteosis de Claudio, que se alza sobre un pedestal barroco.
La colección de retratos romanos es amplísima. Se exponen obras representativas de los tres modelos iconográficos que representaban a un emperador: Augusto togado, revestido del poder religioso y civil, Personaje con coraza, armado como emperador de los ejércitos y Augusto o Tiberio en desnudo heroico, divinizado después de la muerte.
Numerosos bustos masculinos y femeninos, Augusto, Antonio Pío, Clodio Albino y La emperatriz Sabina, ejemplifican el gran interés que el arte romano tuvo en captar la personalidad del retratado.
Se pueden contemplar también estatuas de gran tamaño, características imágenes de culto, como Júpiter y Neptuno, así como algunos relieves mitológicos, entre ellos la impresionante Ara báquica, obra neoática del helenismo final, y el Sarcófago con la historia de Aquiles y Políxena.




