Salvador Maella, de Antón Rafael Mengs (1728-1779)
El personaje aparece representado en
busto prolongado y postura en tres
cuartos, contemplando fríamente al
espectador con mirada entre escrutadora y
dominante, que expresa a la perfección un
arrogante distanciamiento. Lleva sobre el
hábito pardo, de la Orden de San
Francisco de Asís, un alba y sobre ésta
una amplia estola azul. La figura, de
cabeza bien delineada, mostrando el
cabello corto, se recorta con nitidez
sobre un fondo neutro, lo que otorga una
clara valoración escultórica a la imagen
al resaltar de modo tan preciso su
volumen. Directo y próximo, sin mediar
los habituales pormenores de espíritu
cortesano que Mengs prodiga con
frecuencia, el retrato resulta
prodigioso, no sólo por su aire austero,
carente de toda concepción ceremoniosa, y
por la captación del alma del modelo,
sino también merced al empleo de una
técnica irreprochable que alcanza
calidades de esmalte en los colores,
precisión de miniatura en los detalles y
cierto grado de aporcelanamiento en las
carnaciones del rostro.
El efigiado fue un gran admirador y
decidido protector de Mengs, a quien sin
duda pudo conocer durante su estancia en
tierras napolitanas. Con apellido de
origen navarro, nació el 23 de julio de
1707 en El Burgo de Osma (Soria); fue
ordenado franciscano en 1724 y en 1727 ya
se encontraba en Madrid. Durante el
reinado de Fernando VI se trasladó a
Nápoles en 1753 y, cuando después de
morir sin sucesión el monarca en 1759 y
subir al trono su hermano Carlos VII de
Nápoles (desde entonces en adelante
Carlos III de España) se convirtió en
confesor de éste soberano. Fue designado
Arzobispo de Thebae Phthiotides el 18 de
diciembre de 1769, siendo elevado a la
dignidad episcopal el 21 de enero de
1770. Fue nombrado para ocupar la
diócesis de Osma el 27 de diciembre de
1786 y murió, desempeñando tal cargo, el
4 de diciembre de 1788, diez días antes
del fallecimiento de Carlos III.
El rostro denota una poderosa energía y
está tratado con una especial hondura
psicológica reveladora del fuerte
carácter del eclesiástico, quien desde su
elevado puesto junto al Rey, consiguió
influir en importantes decisiones
políticas, que también abarcaron el
ámbito moral y el estético. Entre estos
dos últimos se hace necesario recordar su
intervención en el alejamiento de la
Corte del hermano menor de Carlos III, el
Infante Don Luis, y el envío al exilio,
entre otros, del pintor Luis Paret y
Alcázar, vinculado a las aventuras
amorosas del precedente. También tuvo una
participación decisiva en la penosa
anécdota de la violenta retirada de los
cuadros de Giambattista Tiépolo de los
altares de la iglesia del Convento de San
Pascual Bailón de Aranjuez, para
sustituirlos por otros de Mengs y de sus
colaboradores más próximos, Francisco
Bayeu y Mariano Salvador Maella. En su
Catedral de El Burgo de Osma, merced al
apoyo regio, potenció obras
arquitectónicas con clara adscripción al
Neoclasicismo.
Al reverso monograma “S.G.” (Sebastián
Gabriel). —Juan J. Luna
Procedencia
Infante Sebastián Gabriel de Borbón y
Braganza (1811-1875); Infanta María
Cristina de Borbón (+ 1902), segunda
esposa del anterior; Luis Alfonso de
Borbón, II Duque de Ansola (+ 1943);
Manfredo Borbón, I Duque de Hernani (+
1979); María Teresa de Mariátegui y
Arteaga (+ 1996), segunda esposa del
anterior; colección privada,
Madrid.
Bibliografía
F.J. Sánchez Cantón, “Los Tiépolos de
Aranjuez” en Archivo Espaol de Arte y
Arqueologa III, 1927, pp. 1-18; Antonio
Rafael Mengs 1728-1779 (catálogo
exposición), Museo Nacional del Prado,
Madrid, 1929, nº 99; D. Honisch, Anton
Raphael Mengs und die Bildform des
Frhklassizismus, Recklinghausen, 1965,
p. 109, nº 179; Antonio Rafael Mengs
(catálogo exposición), Museo Nacional del
Prado, Madrid, 1980, pp. 88-89, nº 31; M.
Águeda, “La Colección de Pinturas del
Infante Don Sebastián Gabriel”, Boletn
del Museo del Prado, III, nº 8, 1982, p.
106, nº 39, p. 116, nota 42; S. Roettgen,
Anton Raphael Mengs 1728-1779. Das
malerische und zeichnerische Werk I,
Munich 1999, p. 277, nº 206.
Adscripción del Ministerio de Cultura.




