Obras de pequeño formato
Durante buena parte del siglo XVII muchos artistas activos en Italia, y especialmente en Roma, se ocuparon de pintar cuadros de pequeño formato, obras de gabinete realizadas muchas veces sobre cobre. Eran piezas de delicada ejecución que encontraban fácil salida en el mercado artístico de la época. Estas producciones daban mucha libertad a los pintores, permitiéndoles ensayar nuevas composiciones o afianzar ideas o invenciones tomadas de diversas fuentes. Artistas como Guido Reni, Domenichino, los hermanos Agostino y Annibale Carracci, Carlo Saraceni y otros pintores asentados en Roma, muchos de ellos paisajistas de origen norteuropeo, se dedicaron a estas producciones, ausentes en las tradición española.




