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La competición con los contemporáneos

Helvoetsluys; el Ciudad de Utrecht, 64, haciéndose a la mar, Joseph Mallord William Turner, Óleo sobre lienzo, 91.4 x 122 cm. 1832. Tokio, Fuji Art Museum
En la última fase de la época georgiana, el mundo del arte fue escenario de duros enfrentamientos. La batalla más intensa se libraba en las exposiciones que todos los veranos organizaba la Royal Academy. Fue en ellas donde Turner escenificó sus más audaces intentos de eclipsar a sus contemporáneos. En un espacio atestado por una multitud ruidosa, con centenares de cuadros reclamando atención en las paredes, los pintores tenían que sacar el máximo partido de su talento y de sus propuestas para conseguir que los espectadores se fijaran en sus obras.
Para que un cuadro llamara la atención era crucial que tuviera un colorido vivo y mucho dinamismo, aspectos ambos que Turner explotó con gran éxito. Como además le encantaban los shows, solía aprovechar muy bien los llamados varnishing days ("días de barnizado"), unos cuantos días en los que, antes de abrirse la exposición al público, se permitía que los artistas dieran los últimos retoques a sus cuadros– para plantear una confrontación directa con sus colegas. Con ello lograba no solo que se fijaran en su obra sino que además ésta se viera como una respuesta y como un reto a los que exponían junto a él. Si el diálogo que entabló Turner con los maestros antiguos pone de manifiesto lo grande que era su ambición, la rivalidad que mantuvo con sus contemporáneos revela que además estaba decidido a dominar el escenario artístico de su tiempo.












