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Pintores pintados: el culto al artista
Tal vez en respuesta a lo que estaba ocurriendo en la pintura francesa de la época, a partir de aproximadamente 1820 Turner pintó una serie de cuadros que tenían que ver con el tema de la biografía artística. Por esos años empezó a autodenominarse pintor "de paisaje histórico", expresión que apuntaba al creciente número de referencias y metas que estaba incorporando a su obra.
La primera obra que terminó en este género es Roma desde el Vaticano, cuadro de gran formato en el que representaba al pintor renacentista Rafael mostrando sus obras maestras. Siguió en esa línea con otros cuadros en los que figuraban artistas como el veneciano Canaletto trabajando o el francés (aunque flamenco de nacimiento) Watteau en su estudio. En Port Ruysdael recordó al maestro de la pintura holandesa inventándose un lugar llamado como él y recreando su evocadora forma de pintar. En estos cuadros subyace la creciente conciencia de Turner acerca de su propia mortalidad, la duda sobre si lo que había logrado hasta entonces bastaría para merecerle un puesto entre los artistas anteriores a los que más admiraba. Al centrarse en pintores del pasado que consiguieron la fama y el éxito, estos cuadros eran también en cierto modo una crítica hacia el relativo olvido en que se tenía a las artes en la Inglaterra de su tiempo.













