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Bartolomé Bermejo

Museo Nacional del Prado. Madrid 09/10/2018 - 27/01/2019

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El Museo del Prado presenta una muestra antológica que, organizada con el Museu Nacional d’Art de Catalunya, permitirá admirar por primera vez en toda su dimensión el virtuosismo técnico y el sugestivo universo visual de Bartolomé Bermejo, un maestro de origen cordobés que desarrolló su actividad profesional en los territorios de la Corona de Aragón.

Bartolomé Bermejo fue una de las personalidades más fascinantes del panorama artístico de la segunda mitad del siglo XV y esta exposición, con la colaboración de la Comunidad de Madrid y el apoyo de la Fundación Banco Sabadell, reúne por primera vez la mayor parte de sus obras conservadas, repartidas por museos y colecciones de España, Europa y Estados Unidos como San Miguel triunfante sobre el demonio con Antoni Joan de Tous, procedente de la National Gallery de Londres o Piedad Desplà de la Catedral de Barcelona, entre otras.

Comisario:
Joan Molina (Universitat de Girona)

Acceso

Sala Sala C. Edificio Villanueva

Coorganizada por:
Museu Nacional d’Art de Catalunya
Con la colaboración de:
Comunidad de Madrid
Fundación Banco Sabadell

Multimedia

Exposición

La exposición

La sala C del edificio Jerónimos del Museo del Prado acoge esta exposición que, comisariada por Joan Molina, profesor de la Universitat de Girona, pretende tributar un merecido homenaje y dar a conocer al gran público a Bartolomé de Cárdenas, alias el Bermejo (h. 1440-h. 1501), uno de los pintores más sugerentes y atractivos del siglo XV.

El trabajo de Bermejo se fundamenta en el uso de las potencialidades pictóricas de la entonces novedosa técnica del óleo. A partir de esta premisa supo desarrollar un personal lenguaje de signo realista, especialmente atento a los efectos ilusionistas pero también a la definición de espectaculares gamas cromáticas. Su principal referente fue la pintura flamenca, la escuela inaugurada por Jan van Eyck y Rogier van der Weyden que, en la segunda mitad del siglo XV, había conquistado toda Europa, incluida Italia. Aunque se ha especulado con que Bermejo pudo formarse en los talleres septentrionales, es más posible que su aprendizaje tuviera lugar en la cosmopolita Valencia del segundo tercio del siglo XV, una ciudad abierta tanto a los modelos flamencos como a los italianos, de los que el pintor cordobés también se hizo eco.

Junto a su destreza técnica, sorprende también su capacidad para desarrollar nuevas interpretaciones de todo tipo de temas e iconografías de carácter devocional. Su inquietud por seguir explorando nuevos terrenos, especialmente en el ámbito del paisaje y el retrato, le permitió concebir algunas de sus obras más complejas e innovadoras en el último periodo de su trayectoria profesional. Todo ello fue advertido por una grupo de selectos comitentes, desde grandes eclesiásticos y nobles hasta distinguidos mercaderes, así como por sus colegas de profesión, que a menudo imitaron sus composiciones.

Tras su muerte, su nombre y obra cayeron en el olvido. Su recuperación se produjo a finales del siglo XIX, cuando algunas de sus tablas más señaladas despertaron el interés tanto de destacados coleccionistas internacionales como de falsificadores de pintura antigua.

Esta exposición, que contará con 48 obras procedentes de las colecciones de más de 25 prestadores, se exhibirá desde el 9 de octubre de 2018 hasta el 27 de enero de 2019 en el Museo del Prado y, con pequeñas variaciones, desde el 14 de febrero hasta el 19 de mayo de 2019 en el Museu Nacional d’Art Catalunya.

Bartolomé Bermejo

Bartolomé de Cárdenas, alias el Bermejo (h. 1445-h. 1501), es uno de los pintores más fascinantes del siglo XV. Nacido en tierras cordobesas, es muy posible que su condición de judeoconverso le encaminara a una vida itinerante que, cuando menos, le llevó a residir en Valencia, Daroca, Zaragoza y, finalmente, Barcelona. Para sortear las limitaciones gremiales de la época, a menudo se asoció con maestros locales mucho menos cualificados. Pese a ello, la orgullosa utilización de su alias, el Bermejo, con el que firmó de manera particular algunas de sus obras más innovadoras, certifica que nos hallamos ante un pintor con una personalidad acusada, probablemente muy consciente y seguro de sus habilidades.

A partir del dominio de la técnica del óleo según la manera de los flamencos, Bermejo supo desarrollar un personal lenguaje de signo realista, especialmente atento a los efectos ilusionistas pero también a la definición de espectaculares gamas cromáticas. Junto a su destreza técnica, sorprende también su capacidad para desarrollar nuevas interpretaciones de todo tipo de temas e iconografías. Su inquietud por seguir explorando nuevos terrenos, especialmente en el ámbito del paisaje y el retrato, le permitió concebir algunas de sus obras más complejas e innovadoras en el último periodo de su trayectoria profesional. Todo ello fue advertido por una serie de selectos comitentes, desde grandes eclesiásticos y nobles hasta distinguidos mercaderes, así como por sus colegas de profesión, que a menudo imitaron sus composiciones.

Cronología

h. 1440. Nace en Córdoba.

1468. Nombrado como residente en Valencia, recibe un primer pago por el retablo de San Miguel de Tous para el caballero Antoni Joan. Firma la obra como “Bartolomeus Rubeus”.

h. 1471-72. Se establece en Daroca.

1474 y 1477. Firma dos contratos para realizar el retablo de la parroquia de Santo Domingo de Silos de Daroca. El segundo de ellos se acuerda en Zaragoza, donde residía desde hacía algún tiempo.

1479. Se compromete junto a Martín Bernat a pintar el retablo de la Virgen de la Misericordia para la capilla de la Visitación de Santa María del Pilar.

1482, abril – 1483, mayo. Es el pintor mejor remunerado de todos los que participan en los trabajos de policromía de las puertas del retablo mayor de la catedral de Zaragoza.

h. 1483-89. Junto a los valencianos Rodrigo y Francisco de Osona pinta el Tríptico de la Virgen de Montserrat por encargo del mercader italiano Francesco della Chiesa, que lo legará a la catedral de Acqui Terme.

1486. Su esposa, Gracia de Palaciano, es condenada por la Inquisición aragonesa acusada de prácticas judaizantes.

1486. Participa en el concurso para la ejecución de las puertas del órgano de Santa María del Mar de Barcelona.

1490. Concluye en Barcelona la Piedad Desplà, su obra maestra.

1495. Recibe un pago de 30 sueldos por el diseño de la vidriera de la capilla bautismal de la catedral de Barcelona, realizada por Gil Fontanet.

1500-1. Realiza los bocetos para unas vidrieras con las virtudes cardinales que debían instalarse en el salón de contrataciones de la Lonja de Mar de Barcelona.

h. 1501. Muere probablemente en Barcelona.

Los inicios: entre Flandes y Valencia

Los inicios: entre Flandes y Valencia
San Miguel triunfante sobre el demonio con Antoni Joan
Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla, 179,7 x 81,9 cm
1468
Londres, The National Gallery. Bought by Private Treaty Sale with a grant from the American Friends of the National Gallery, London, made possible by Mr J. Paul Getty Jnr’s Endowment Fund, 1995. NG6553       

El dominio de la técnica al óleo y el predominio del afán naturalista le lograron a Bermejo el poder de pintar como tangibles y palpables la sustancia y la calidad de las cosas.

Elías Tormo, 1926

Los inicios de Bermejo son inciertos. Nada se sabe de su juventud y formación, excepto que nació en Córdoba. Su primera pieza documentada es el San Miguel, fechado en 1468, una obra realizada en Valencia para la parroquia de Tous que revela un excelente conocimiento de la pintura flamenca. Gracias a la llegada de maestros septentrionales y a la continua importación de pinturas, dibujos y estampas, Valencia se convirtió en un escenario ideal para que un joven e inquieto pintor no solo se sintiese cautivado por los modelos de los maestros del norte, desde Jan van Eyck a Hans Memling, sino también para que asimilase las claves de su lenguaje. Bermejo adquirió un perfecto dominio de la técnica del óleo, lo que le permitió desplegar numerosos efectos de ilusionismo pictórico en sus obras: desde refinados brillos y reflejos luminosos sobre metales, piedras preciosas y piezas de orfebrería hasta sorprendentes efectos de transparencia en gasas, pasando por una hábil combinación cromática que otorga verosimilitud matérica a los tejidos, mármoles y pavimentos representados. Fue así como se empezó a cimentar la trayectoria de uno de los pintores más virtuosistas del siglo XV.

Un pintor judeoconverso en Daroca

Un pintor judeoconverso en Daroca
Muerte y Asunción de la Virgen
Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla, 65,2 x 42,4 cm
h. 1468 - 72
Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie

La mujer del Bermejo no se sabía el Credo y además practicaba ceremonias judaicas.

Maestro Martín, inquisidor, 1486

Tras su estancia en Valencia Bermejo se instaló en Daroca en torno a 1472. La estrecha relación que mantuvo con algunos miembros de su comunidad judeoconversa ha llevado a pensar que él mismo compartía esta condición. Se casó con Gracia de Palaciano, una rica viuda que años más tarde fue procesada por mantener prácticas judaizantes. Por su parte, Juan de Loperuelo, un acaudalado mercader converso, también procesado por la Inquisición, aparece vinculado directa o indirectamente con la mayoría de los retablos que realizó en Daroca, por lo que se le puede considerar su factótum profesional y personal. Resulta también indicativa la realización de pinturas cuya temática parece concebida para satisfacer las expectativas y calmar los temores de los nuevos cristianos. Además, Bermejo encabezó sus firmas con las iniciales IHS (Ihesus), quizás una estrategia para expresar, alto y claro, su nueva fe cristiana y así poder sortear a las autoridades religiosas en un momento, finales del siglo XV, especialmente complicado para judíos y conversos. Todo ello apunta a que el itinerante Bermejo debió ser uno más de los damnificados por el clima de intolerancia y exclusión religiosa dominante en su época.

Lujo y sofisticación en el retablo de Santa Engracia

Lujo y sofisticación en el retablo de Santa Engracia
Flagelación de santa Engracia
Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla, 92,5 x 52 cm
h. 1474 - 77
Bilbao, Museo de Bellas Artes de Bilbao

Vestida con sus telas de buenos colores como Santa Engracia de San Pedro de Daroca, copiosa de oro. 

Contrato del retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de Romanos (Zaragoza), 1501

La cita que preside esta sección, incluida en el contrato del retablo de la parroquia de Romanos, localidad próxima a Daroca, indica hasta qué punto la sofisticación cromática de algunas obras de Bermejo, en este caso del retablo dedicado a santa Engracia, suscitó la admiración de los espectadores y clientes, que no dudaron en ver en ellas el modelo a seguir para sus encargos.

Del retablo de Santa Engracia de San Pedro de Daroca se conservan seis tablas, cinco de las cuales se han reunido en esta sala. Uno de los rasgos que comparten todas ellas es, precisamente, la espectacular y variada gama cromática que Bermejo logró imprimir en sus obras gracias a su dominio de la técnica del óleo y de una serie de fórmulas –como la aplicación de lacas y transparencias– que le permitieron aumentar la sensación de profundidad y brillantez de los colores, en especial de los rojos y verdes. Sin duda esta riqueza cromática fue una de las claves del éxito de Bermejo. De hecho, cuando en 1479 fue contratado para realizar el retablo de la Virgen de la Misericordia, el auténtico leitmotiv del documento notarial era que aplicase «carmini e verdes e violetes todos acabados a olio».

Apoteosis del santo y excomunión del pintor

Apoteosis del santo y excomunión del pintor
Santo Domingo de Silos entronizado como obispo
Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla, 242 x 130 cm
1474 - 77
Madrid, Museo Nacional del Prado

Que el dicho Bartolomé Bermejo tenga que jurar y jure, ante notario público, sobre la cruz y los santos cuatro Evangelios, y que podrá recibir sentencia de excomunión.

Contrato del retablo de Santo Domingo de Silos, 1474

Bermejo debió ser un pintor de personalidad difícil, que en diversas ocasiones incumplió los contratos que firmó. Así sucedió en el caso del retablo para la parroquia darocense de Santo Domingo de Silos, encargado en 1474. Desconfiados, los comitentes encomendaron a los pintores Juan de Bonilla, primero, y Martín Bernat, después, que supervisaran la actividad laboral de Bermejo. Cuando en 1477 este abandonó el proyecto después de haber pintado la apoteósica tabla central decidieron forzar su regreso al trabajo haciendo efectiva la cláusula de excomunión incluida en el contrato y que, más que penas espirituales, comportaba ciertas restricciones laborales. Ese mismo año se firmó un nuevo contrato, pero ni aun así se logró que Bermejo cumpliera con las condiciones acordadas: las dos tablas laterales del conjunto que han llegado hasta nosotros fueron realizadas principalmente por el taller de su socio Martín Bernat. Entre las explicaciones para dicha actitud inconformista está la posibilidad de que considerase que se trataba de un trabajo mal remunerado, la incomodidad de actuar junto a maestros menos cualificados o la negativa a ceñirse a los conservadores criterios estéticos de los clientes.

Bermejo y sus socios

Bermejo y sus socios
Virgen de la Misericordia
Bartolomé Bermejo – Martín Bernat
Óleo sobre tabla, 181 x 103 cm
1479 - 1484
Grand Rapids Art Museum, Gift of Friends and Familly of Eugene Masselink, 1965.1.1  

Cerrar las puertas para que ninguno pudiese entrar a ver al Vermejo.

Libro de fábrica de la catedral de Zaragoza, 1482

Bermejo tuvo que asociarse a menudo con maestros residentes en las ciudades donde se asentó para sortear las restricciones del sistema gremial. Así sucedió con Juan de Bonilla en Daroca, Martín Bernat en Zaragoza o los Osona en Valencia. Pese a que los clientes siempre confiaron a Bermejo el diseño de las composiciones y la realización de las figuras principales, este método de trabajo compartido afectó a la calidad del resultado final por diversos motivos, como la menor destreza de los socios y la aplicación de fórmulas –como el uso de los relieves en yeso– opuestas al ilusionismo de impronta flamenca propio del pintor.

No obstante, el asociacionismo facilitó la difusión de los modelos concebidos por Bermejo, especialmente a cargo del taller aragonés de Martín Bernat y Miguel Ximénez. Ello confirma que fue un artista de referencia, respetado y admirado por pintores y clientes por su superioridad técnica y excepcional creatividad. De ahí, quizás, que el cabildo de la Seo de Zaragoza ordenase instalar una cerradura para controlar el acceso al claustro viejo donde Bermejo trabajaba en la policromía de las puertas del retablo mayor de la catedral y preservar así su intimidad.

Una obra internacional, un pintor cosmopolita

Una obra internacional, un pintor cosmopolita
Tríptico de la virgen de Montserrat
Bartolomé Bermejo y taller de los Osona
Óleo sobre tabla, Central: 156,5 x 100,5 x 2,1 cm
Batiente izquierdo: 156,2 x 50,2 x 1,6 cm
Derecho: 156,2 x 50,2 x 1,6 cm
h. 1483 - 1489
Cattedrale Nostra Signora Assunta, Aula Capitolare, Acqui Terme (Alessandria)

Y [enviar] un retablo para el altar de la capilla de Santa María de Montserrat en la iglesia mayor de Acqui.

Disposición testamentaria de Francesco della Chiesa, h. 1515

Un tríptico de formato flamenco encargado por un mercader italiano para la capilla de una catedral italiana y realizado en la cosmopolita Valencia por tres pintores hispanos. Esta podría ser la carta de presentación del Tríptico de la Virgen de Montserrat de Acqui Terme. Bermejo, con la colaboración de Rodrigo y Francisco de Osona, firmó una pintura que revelaba su capacidad para asumir de forma aún más intensa lo flamenco, desde el formato del tríptico y el uso de madera de roble hasta la adopción de fórmulas próximas a Jan van Eyck, Dirk Bouts y al Maestro de la Leyenda de Santa Lucía. Una obra que también demostraba su asimilación de recetas de origen italiano, como la espectacular marina del fondo, compartidas con los Osona.

Como otros mercaderes italianos, Francesco della Chiesa, comitente del tríptico, mostró una marcada inclinación hacia la pintura flamenca. Establecido en Valencia, debió ver en Bermejo al pintor ideal para llevar a cabo un exvoto en agradecimiento a la Virgen de Montserrat -quizá tras sobrevivir a un naufragio en uno de sus viajes entre los puertos de Savona y Valencia- que presidiera la capilla que fundó en la catedral de Acqui Terme, su ciudad de origen.

La Piedad Desplà, una obra maestra a dos manos

La Piedad Desplà, una obra maestra a dos manos
Piedad Desplà
Bartolomé Bermejo
Óleo sobre tabla, 175 x 189 cm
1490
Barcelona, Catedral de Barcelona

Obra de Bartolomé Bermejo, cordobés, encargada por Lluís Desplà, arcediano barcelonés, concluida el 23 de abril de 1490 de la Redención cristiana.

Inscripción en el marco de la Piedad Desplà, 1490

En torno a 1490 el arcediano barcelonés Lluís Desplà (1444-1524) promovió la última pintura conocida de Bermejo: una Piedad absolutamente única. En primer lugar por su fantástico paisaje de carácter expresionista y simbólico, concebido para propiciar una meditación sobre el significado del sacrificio de Cristo y su papel redentor. En segundo lugar por la presencia de san Jerónimo, que evoca el carácter humanista de Desplà, un eclesiástico de cultura y gustos filoitalianos. Una tercera particularidad es el texto all’antica grabado en la base de la pintura, testimonio de la afición coleccionista de Desplà por las inscripciones antiguas. Nos hallamos, por tanto, ante una obra concebida al alimón, a dos manos, entre un poderoso humanista y el pintor hispano con más talento de su época.

Tras la realización de la Piedad Desplà la documentación conservada sobre Bermejo llega hasta 1501. De ese periodo tan solo se sabe que realizó dibujos preparatorios para algunas vidrieras en Barcelona. ¿Qué ocurrió para que el mejor pintor de su generación casi desapareciera del paisaje artístico tras haber ejecutado su obra cumbre? Esta es, sin duda, una de las grandes incógnitas que aún rodean la figura de Bermejo.

El renacimiento de Bermejo

El renacimiento de Bermejo
San Miguel Arcángel
Edmond Dyer (Copia de Bartolomé Bermejo)
Óleo sobre tabla, 182,5 x 82 cm
1926
Córdoba, Palacio de Viana, Fundación Cajasur

Tras su muerte a comienzos del siglo XVI la fama de Bermejo se apagó. Con el paso del tiempo, muchas de sus obras fueron arrinconadas en sacristías y desvanes o, sencillamente, se perdieron. Para la recuperación de su memoria hubo que esperar hasta finales del siglo XIX e inicios del XX, cuando la pintura medieval concitó un acentuado interés entre los especialistas y coleccionistas internacionales. De hecho, aunque su nombre ya era conocido a mediados del Ochocientos gracias a la inscripción en la Piedad Desplà, su auténtico redescubrimiento tuvo lugar entre 1905 y 1907, cuando se estableció una conexión estilística entre la tabla barcelonesa y tres piezas emblemáticas: el San Miguel de Tous, la tabla central del retablo de Santa Engracia y el tríptico de Acqui.

En los años siguientes el estudio de su obra y la elaboración de su catálogo pasaron a ser el objetivo central de un buen número de estudiosos, encabezados por el historiador valenciano Elías Tormo; pero también dio pie a la aparición de las primeras copias y falsificaciones de sus obras. Toda una prueba de que Bermejo había pasado a ser reconocido como uno de los mejores pintores del siglo XV.

Obras

San Miguel triunfante sobre el demonio con Antoni Joan
1

San Miguel triunfante sobre el demonio con Antoni Joan

Bartolomé Bermejo

Óleo y dorado sobre tabla, 179,7 x 81,9 cm

1468

Londres, The National Gallery. Bought by Private Treaty Sale with a grant from the American Friends of the National Gallery, London, made possible by Mr J. Paul Getty Jnr’s Endowment Fund, 1995. NG6553       

Muerte y Asunción de la Virgen
2

Muerte y Asunción de la Virgen

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 65,2 x 42,4 cm

h. 1468 - 1472

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie

Cristo de la Piedad
3

Cristo de la Piedad

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 94,8 x 61 cm

h. 1470 - 1475

Museo del Castillo de Peralada

4

Resurrección

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 90 x 69 x 3 cm

h. 1470 - 1475

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Descenso de Cristo al Limbo
5

Descenso de Cristo al Limbo

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 88,7 x 69,2 x 3 cm

h. 1470 - 1475

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

6

Entrada en el Paraíso y visión del Crucificado

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 104 x 69 cm

h. 1470 - 1475

Barcelona, Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

7

Ascensión

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 104 x 68,5 cm

h. 1470 - 1475

Barcelona, Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

8

San Juan Bautista

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 47,5 x 27,5 cm

h. 1470

Sevilla, Museo de Bellas Artes de Sevilla

9

La Virgen de la Leche

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 58,2 x 43,3 cm

h. 1465 - 1470

Valencia, Museo de Bellas Artes de Valencia

Santo obispo (¿san Benito de Nursia?)
10

Santo obispo (¿san Benito de Nursia?)

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 48,2 x 26,8 cm

1477 - 1485

Chicago, The Art Institute of Chicago, Mr. and Mrs. Martin A. Ryerson Collection, 1947.393

11

Arresto de santa Engracia

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 97,2 x 53,8 cm

1472 - 1477 

San Diego, The San Diego Museum of Art, Gift of Anne R. and Amy Putnam, 1941.101 

Flagelación de santa Engracia
12

Flagelación de santa Engracia

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 92,5 x 52 cm

h. 1472 - 1477

Bilbao, Museo de Bellas Artes de Bilbao

13

Encarcelamiento de santa Engracia

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 58 x 51 cm

h. 1472 - 1478

Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza. Parroquia de Santa María de los Corporales de Daroca

14

Crucifixión

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 82,5 x 63,6 cm

h. 1474 - 1478

Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza. Parroquia de Santa María de los Corporales de Daroca

15

Predela (San Onofré, san Pedro de Mezonzo Resurrección, san Braulio y santa Catalina de Siena)

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 72 x 224 cm

h. 1472 - 1478

Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza. Parroquia de Santa María de los Corporales de Daroca

16

Pinjante de caballo de esmalte nazarí

Cobre dorado con esmalte Champlevé. Longitud total: 18,5 cm. Pieza superior: 11 x 6cm. Pieza intermedia: 3 cm. (diámetro). Pieza inferior: 7 x 4,5 cm

Época nazarí, s. XV

Madrid, Instituto de Valencia de Don Juan

17

Tejido de seda nazarí con el lema “Gloria nuestro Señor el Sultán”

Seda. Lampás efecto de 5 tramas lanzadas, fondo raso de 5, escalonado  de 3

38 x 58,5 cm

Principios s. XV

Madrid, Instituto de Valencia de Don Juan

18

Cerámica de Manises, panel de azulejos con el lema “Fer be”

Cerámica vidriada policromada en azul cobalto sobre blanco estannífero

56,5 x 56,5 cm

S. XV

Madrid, Instituto de Valencia de Don Juan

21

Muerte de santo Domingo de Silos

Bartolomé Bermejo y Martín Bernat

Óleo sobre tabla, 169,5 x 109,5 x 8,3 cm

1477 - 1479

Colección particular        

Virgen de la Misericordia
22

Virgen de la Misericordia

Bartolomé Bermejo – Martín Bernat

Óleo sobre tabla, 181 x 103 cm

1479 - 1484

Grand Rapids Art Museum, Gift of Friends and Familly of Eugene Masselink, 1965.1.1

23

El Milagro de la nieve

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 140 x 66 cm

1479 - 1484

Colección Laia-Bosch

24

San Vicente y san Lorenzo

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 140 x 72 cm

h. 1479 - 1484

Colección Casacuberta Marsans

25

San Damián

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 165 x 77 cm

1468 -1495

Lisboa, Museu Nacional de Arte Antiga

26

El Descendimiento

Miguel Ximénez y Martín Bernat

Óleo sobre tabla, 195,5 x 116 cm

h. 1481 - 1487

Zaragoza, Museo de Zaragoza

27

El Descendimiento

Bartolomé Bermejo y Martín Bernat

Óleo sobre tabla, 150 x 153,5 cm

1480

Zaragoza, Museo de Zaragoza

28

Cruz procesional con el busto de Cristo y los instrumentos de la Pasión

Martín Bernat

Óleo sobre tabla, 182 x 93,5 cm

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

29

Libro de recepta y gasto en el retablo mayor (Libro de Fábrica de 1482)

Manuscrito a tinta negra sobre papel verjurado. Encuadernación en pergamino de tipo cartera, 29 x 23,5 x 4 cm

1482 - 1483

Zaragoza, Excmo. Cabildo Metropolitano de Zaragoza. Catedral del Salvador (La Seo). Archivo Capitular

30

Adoración de los Reyes / La Santa Faz

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 47 x 45 cm

h. 1477 1483

Granada, Cabildo de la Capilla Real de Granada

31

Santa Faz

Joan Gascó

Óleo sobre tabla, 47,5 x 35 cm

h. 1513

Museu Episcopal de Vic              

Tríptico de la Virgen de Montserrat
32

Tríptico de la Virgen de Montserrat

Bartolomé Bermejo y taller de los Osona

Óleo sobre tabla, central: 156,5 x 100,5 x 2,1 cm; batiente izquierdo: 156,2 x 50,2 x 1,6 cm. Derecho: 156,2 x 50,2 x 1,6 cm

h. 1483 - 1489

Cattedrale Nostra Signora Assunta, Aula Capitolare, Acqui Terme (Alessandria)

34

El Prendimiento de Cristo

Rodrigo y Francisco de Osona

Óleo sobre tabla, 126 x 84 cm

h. 1500

Madrid, Museo Nacional del Prado

35

Adoración de los Reyes Magos

Rodrigo y Francisco de Osona

Óleo sobre tabla, 78 x 46 cm

h. 1500

Madrid, Museo Nacional del Prado

36

Tríptico de la Piedad

Maestro de la Leyenda de Santa Lucía

Óleo sobre tabla, central: 75 x 61 cm; batientes: 75 x 27 cm

h. 1475

Madrid, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Piedad Desplà
37

Piedad Desplà

Bartolomé Bermejo

Óleo sobre tabla, 175 x 189 cm

1490

Barcelona, Catedral de Barcelona

38

Piedad

Michael Lochner

Talla de madera, 200 x 210 x 9 cm

h. 1490

Barcelona, Catedral de Barcelona

40

Galba

Antonio del Pollaiuolo

Talla en mármol sobre marco conopial en piedra de Montjuïc, 41,5 x 30 x 6 cm

1485 -1490

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

41

Patio de la Casa de l'Ardiaca en Barcelona

Adolphe Hedwige Alphonse Delamare

Acuarela, tinta a la pluma y lápiz grafito sobre papel vitela, 26,4 x 20,4 cm

1827

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

42

Patio de la Casa de l'Ardiaca en Barcelona

Adolphe Hedwige Alphonse Delamare

Acuarela, tinta a la pluma y lápiz grafito sobre papel vitela, 27,1 x 21,1 cm

1827

Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

San Miguel de Arcángel
43

San Miguel de Arcángel

Edmond Dyer (Copia de Bartolomé Bermejo)

Óleo sobre tabla, 182,5 x 82 cm

1926

Córdoba, Palacio de Viana, Fundación Cajasur

44

San Sebastián

Anónimo

Óleo sobre tabla, 127 x 39 cm

h. 1920 - 1930

París, Petit Palais, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris

45

San Miguel con Donante

Anónimo

Óleo sobre tabla, 122 x 52 cm

h. 1920 - 1930

París, Petit Palais, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris

46

Bartolomé Bermejo: el más recio de los primitivos españoles

Elías Tormo y Monzón

Madrid, 1926

Madrid, Museo Nacional del Prado (Biblioteca)

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