El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Actualidad <Atrás

Durero. Obras maestras de la Albertina

Museo Nacional del Prado. Madrid 02/03/2005 - 29/05/2005

Durero. Obras maestras de la Albertina analiza la trayectoria artística de Alberto Durero (Nuremberg 1471-1528) a través de un recorrido cronológico y temático que incide en sus intereses y en la versatilidad de su genio creador. Observador infatigable de la realidad, fue al mismo tiempo un artista reflexivo. En su obra supo aunar el mundo germánico, de mirada escudriñadora y casi científica, con el mundo italiano, donde el ser humano era medida de todas las cosas.

Los 58 dibujos y las 29 estampas que conforman la muestra proceden de la Albertina de Viena, colección fundada en 1776 por el duque Albert von Sachsen-Teschen, y que alberga en la actualidad una de las colecciones de obra gráfica más importantes del mundo. Junto a ellas se exponen las cuatro tablas de Durero que conserva el Museo del Prado: Autorretrato, Adan y Eva, y Retrato de un hombre desconocido.

Patrocinada por:
Fundación Winterthur
Con la colaboración de:
Comunidad de Madrid

Multimedia

Exposición

Introspección y aprendizaje

Introspección y aprendizaje
Autorretrato a los 13 años
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

En este primer apartado, se pueden apreciar las excepcionales dotes del artista en sus años de formación. Durero fue un artista preocupado desde sus comienzos por la representación de la propia imagen, un medio para expresar la concepción que tenía de sí mismo o la que quería proyectar a los demás. Sus inquietudes se van a reflejar en la necesidad de entablar contacto con aquellas personas y lugares susceptibles de aportarle un grado de excelencia que le permitiese trascender artísticamente su Nuremberg natal, viajando para ello por el Alto Rin -donde completó su visión del arte alemán del momento- y Norte de Italia -donde estableció contacto directo con las creaciones del Quattrocento, y muy especialmente con los asusntos de raíz clásica, que dejarán honda huella en su obra- como forma de aprendizaje. En el camino, aprovechará para realizar una atenta obervación y representación del paisaje, de sus bosques, montañas, ríos y ciudades que conducirán a Durero, como ningún otro artista fue capaz, a recrear la naturaleza.

Recreación de la naturaleza

Recreación de la naturaleza
San Jerónimo en el desierto
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

Esta segunda sección muestra los más importantes dibujos copiando la naturaleza así como la representación de la misma en las estampas religiosas. Durante sus primeros años, Durero va a ser autor de numerosos dibujos de paisajes. Aquellas comarcas que recorre en sus viajes de formación son objetivo de su atenta mirada. El resultado de esos apuntes serán posteriormente reelaborados y reutilizados en diversas composiciones grabadas, en las que un asunto religioso se ambientará en un escenario natural recreado con el máximo grado de realismo posible. La naturaleza creada por Dios es, en este sentido, recreada por Durero en sus obras, dotándolas de un extraordinario grado de riqueza visual y de matices. El artista reelaboró una visión intelectual de los paisajes, pero también de los animales y las plantas, representándolos como si de naturalezas muertas se tratase, captados a la luz del estudio.

El arte de la estampa

El arte de la estampa
Adán y Eva
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

Dedicado a las estampas del artista, este apartado pone de relieve una de las facetas más brillantes de su producción. Con sus grabados, en sus diferentes técnicas, Durero alcanzó una maestría técnica y conceptual nunca antes logradas, convirtiendo sus estampas en obras maestras equiparables a las de cualquier otra técnica artística. No sólo su fama fue reconocida internacionalmente a través de sus grabados, sino que desde entonces y hasta bien entrado el siglo XVII, sus estampas se convirtieron en objeto de imitación, inspiración y copia. Durero desarrolló hasta extremos prodigiosos el lenguaje tonal del grabado en madera y una práctica del grabado a buril de increíble dominio técnico que concibió como actividad absolutamente autónoma. Fruto de ello son una serie de estampas independientes, y que Durero llevaba a todos los lugares donde viajaba para vender o regalar, en las que mostró la personal asimilación del arte del Renacimiento a la tradición germánica. Estas estampas, que indudablemente adquieren la categoría de obras maestras, demuestran palpablemente la meticulosidad del proceso creativo de Durero, capaz de dar vueltas al mismo tema durante años, hasta alcanzar el fin deseado, al tiempo que expresan el pensamiento moderno de Durero, que convierte éstas en principio humildes obras sobre papel en auténticos tratados del pensamiento humanista de su tiempo.

Imágenes de devoción

Esta cuarta sección muestra cómo Durero asimiló como nadie en Centroeuropa los importantes cambios en los usos y las formas de la imagen religiosa, coincidentes con el paso de la Edad Media al Renacimiento, al dotar a la estampa de una nueva posibilidad de lectura: la ilustración del texto sagrado y la expresión de la nueva religiosidad. Si hasta entonces las imágenes se limitaban a una visualización narrativa del suceso sagrado, a partir de ese momento sus obras se convirtieron en portadoras de valores morales, expresivos y sentimentales a través de una representación de acentuado realismo y expresivo dolor, de tal manera que el acontecimiento descrito llegaba directamente al fiel que contemplaba la obra influyendo en su religiosidad. Entre las estampas religiosas que realizó - aparte de acometer importantes encargos pictóricos para iglesias y capillas- destacan El Apocalipsis, La vida de la Virgen y La Pasión grande.

Desnudo y proporción

Aquí se aborda un aspecto esencial de la obra dureriana al que dedicará una buena parte de su actividad. El desnudo no tiene en Durero un sentido único de lectura, al igual que ocurre en el resto de su obra. Por una parte, el interés de Durero por la representación de la belleza humana; por otra parte, este ideal de belleza busca su correspondencia en la realidad, en los tipos formales presentes en la escultura clásica al tiempo que en las figuras de carne y hueso de sus contemporáneos; y, finalmente, hay un deseo por expresar a través de imágenes una serie de conceptos, fundamentalmente la idea humanista del hombre como centro de la creación, junto a otros de tipo moral y religioso. Durero va a ofrecer todo un catálogo de desnudos, formales y morales: mujeres malignas que tientan al hombre, heroínas clásicas como Lucrecia dándose muerte, personajes mitológicos que muestran ostentosamente su cuerpo desnudo, Adán y Eva como seres apolíneos y un poco distantes justo antes de pecar, o como una pareja estrechamente unida que asume las consecuencias de su acto.

Dibujo y pintura

Dibujo y pintura
Retrato de su padre
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

Esta sección reúne los estudios del natural de las diferentes figuras y detalles que sirvieron de modelo para la posterior obra pictórica. Su pintura es, en muchos sentidos, un reflejo de su dibujo, pudiéndose afirmar que pinta igual que dibuja. Los dibujos preparatorios de sus cuadros son pequeñas pinturas, de hecho, están realizados con una técnica similar, en la que el pincel es utilizado como el instrumento que define no solo los volúmenes mediante aguadas, sino también la línea, el trazo. Al igual que el pintor prepara su suporte -la tabla o el lienzo-, Durero prepara sus papeles, los colorea para crear esa riqueza necesaria que ha de tener una pintura, siguiendo una vez más la corriente imperante en Italia en aquellos años. Cada dibujo, cada detalle, tiene ya en sí el volumen y la luz que confieren la calidad material que luego va a estar presente en la pintura.

Retratos

Retratos
Estudio de cabeza de un anciano
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

Esta sección reúne los estudios del natural de las diferentes figuras y detalles que sirvieron de modelo para la posterior obra pictórica. Su pintura es, en muchos sentidos, un reflejo de su dibujo, pudiéndose afirmar que pinta igual que dibuja. Los dibujos preparatorios de sus cuadros son pequeñas pinturas, de hecho, están realizados con una técnica similar, en la que el pincel es utilizado como el instrumento que define no solo los volúmenes mediante aguadas, sino también la línea, el trazo. Al igual que el pintor prepara su suporte -la tabla o el lienzo-, Durero prepara sus papeles, los colorea para crear esa riqueza necesaria que ha de tener una pintura, siguiendo una vez más la corriente imperante en Italia en aquellos años. Cada dibujo, cada detalle, tiene ya en sí el volumen y la luz que confieren la calidad material que luego va a estar presente en la pintura.

Imperio y Reforma

Imperio y Reforma
El emperador Maximiliano I
Alberto Durero
Viena, Albertina Museum

La exposición concluye mostrando los últimos años de la vida de Durero, que resumen en gran medida lo que fue su carrera: un continuo ir de lo pequeño a lo grande, de lo íntimo a lo público, del dibujo a la pintura, de la imitación de la naturaleza a la creación intelectual, de la mitología a la religión. En estos años, Durero va a abordar trabajos de enorme entidad y carácter propagandístico para el emperador Maximiliano I, que contrastan vivamente con sus apuntes durante el viaje a los Países Bajos o algunas obras posteriores en las que es posible apreciar su decantamiento por la Reforma religiosa de Lutero.

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba