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Juan Bautista Maíno (1581-1649)

20.10.2009 - 17.01.2010

La exposición Juan Bautista Maíno (1581-1649), que está compuesta por 35 obras del pintor español y otras 31 pinturas de los autores que más influyeron en su formación, entre ellos Velázquez y Caravaggio, permite al público contemplar la mayor parte de las obras de este artista, uno de los más importantes de la pintura española de la primera mitad del siglo XVII pero también más desconocidos debido a la tardía y difícil identificación tanto de sus datos biográficos como de sus obras.Se trata de una ocasión inédita que ofrece al visitante la oportunidad de explorar y conocer en profundidad la figura de Juan Bautista Maíno, artista al que hasta ahora no se había dedicado una exposición monográfica. Gracias a los estudios sobre el pintor realizados en los últimos años y al creciente interés que ha despertado, se han ido añadiendo nuevas atribuciones a su escasa producción de unas 40 obras. Siete de estas atribuciones recientes se exponen como obras del artista por primera vez en la muestra, además de algunas pinturas que hasta la fecha sólo se conocían por reproducción fotográfica y otras que se han exhibido en pocas ocasiones y que en ningún caso habían sido puestas en relación con otras obras del pintor. También se incluyen en esta exposición algunas composiciones memorables como San Pedro Arrepentido procedente de la Galería Barbié de Barcelona, Magdalena Penitente de una colección particular suiza o Santo Domingo en Soriano, la más divulgada de sus iconografías, del Museo del Ermitage de San Petersburgo.En cuanto a su importancia, cabe destacar las diez pinturas que conformaron su obra maestra en el convento donde ingresó como dominico en 1613: el Retablo de San Pedro Mártir, en Toledo, proveniente del extinto Museo de la Trinidad y hoy parte de las colecciones del Prado. Los cuatro lienzos de gran tamaño, que constituyen la parte más destacada de ese conjunto, son obras fundamentales de la pintura española del siglo XVII; la Adoración de los Magos y la Adoración de los pastores se sitúan en las cotas más altas de la mejor pintura europea del momento, remitiéndonos directamente a pintores como Savoldo, Caravaggio, Orazio Gentileschi o Guido Reni.De las Colecciones Reales que ingresaron en el Prado, procede La recuperación de Bahía (1634-35), su obra más emblemática, destinada a decorar el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. La vinculación de Maíno con la corte le llegó gracias a su fama como excelente pintor y a su condición de dominico, y hacia 1620, cuando contaba 42 años, Felipe III lo llamó para que fuera maestro de dibujo del futuro Felipe IV. Por entonces, Maíno trabó amistad con Velázquez, a quién protegió y eligió en un concurso público para pintar el tema de La expulsión de los moriscos (hoy desaparecida) frente a rivales tan reputados como Carducho o Cajés. De esta época del pintor, cercana a Velázquez, data el Retrato de caballero (1618-23), adquirido por el Museo del Prado en 1936, uno de los cuatro únicos cuadros firmados por el artista y capital dentro de su producción, en el que se aprecia con claridad los paralelismos con la pintura del sevillano.

Fue Carl Justi, estudioso alemán, uno de los primeros en colocar a Maíno en la órbita de Caravaggio (“Probablemente nadie llegó tan cerca de Caravaggio como este dominico español”, escribió Justi en 1888). La exposición cuenta con obras de artistas italianos, que dan cuenta de la formación en Roma del artista y su raigambre italiana. Se poden ver ejemplos además de Caravaggio, de Gentileschi, Reni, Saraceni, Cavarozzi, Elsheimer y Cecco de Caravaggio. Entre ellos, cabe señalar Éxtasis de San Francisco, del pintor lombardo, procedente de la Wadsworth Atheneum Museum of Art que se expone por primera vez en España.

Para ayudar a comprender dónde se sitúa la pintura de Maíno, además de cotejarla con artistas europeos, se han sumado a la exposición obras de otros pintores españoles, artistas contemporáneos que ayudarán a contextualizar su obra en Toledo o Madrid. Ejemplos del Greco, Velázquez, Tristán, Orrente, Bartolomé González, Núñez del Valle o Lanchares ofrecen un horizonte amplio del significado de las composiciones de Maíno en la pintura española de su tiempo.

El planteamiento de la exposición es cronológico y permite estudiar la evolución pictórica del artista, a través de ocho ámbitos temáticos empezando por sus primeras composiciones para el Retablo de Pastrana en Guadalajara; obras de pequeño formato y paisajes; las cuatro pascuas para el Retablo de San Pedro Mártir; retratos; obras de gran formato y santos, para finalizar con La recuperación de la Bahía de Brasil.

Comisaria:
Leticia Ruiz, Jefe de Departamento de Pintura Española hasta 1700

Acceso

Sala A y B

Horario

De martes a domingos de 9 a 20h (Último pase a las 19:15h) El acceso a esta exposición está incluido en el precio de la entrada para la colección permanente y será gratuito en las mismas franjas horarias establecidas para el acceso libre a la misma: de martes a sábados, de 18 a 20h; domingos y festivos, de 17 a 20h; y, durante toda la jornada de apertura, los día 19 de noviembre (Aniversario del Museo) y 6 de diciembre (Día de la Constitución)

Patrocinada por:
Fundación de Amigos del Museo del Prado

Multimedia

Exposición

Retablo mayor de San Pedro Mártir

Retablo mayor de San Pedro Mártir
Pentecostés. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre lienzo, 324 x 246 cm. 1620-1625. Madrid, Museo Nacional del Prado.

En 1612 Juan Bautista Maíno se comprometió con los dominicos de San Pedro Mártir, en Toledo, para realizar el retablo mayor de su iglesia conventual. La estructura fue trazada por el arquitecto Juan Bautista Monegro, y en ella el pintor debía integrar diez pinturas. Cuatro de ellas debían representar, en grandes dimensiones, los episodios más importantes de la vida de Jesús: las dos Adoraciones, la Resurrección y Pentecostés; es decir, las imágenes fundamentales del mundo católico, conocidas como las Cuatro Pascuas. Se incluyeron además cuatro figuras de santos inscritos en paisajes que se relacionan con el impulso de este género que se estaba generando en Roma en los primeros años del siglo XVII. Además sendas representaciones de santo Domingo de Guzmán y santa Catalina de Siena coronaban el retablo. El encargo era un trabajo de gran enjundia que demostraba el prestigio que Maíno había alcanzado un año después de su establecimiento en Toledo tras regresar de Roma. Las grandes telas debieron de llevarse a cabo tras un laborioso trabajo que reflejaba el compromiso del pintor de acabarlas “en toda perfección”. Todas las pinturas se concibieron atendiendo a su ubicación y teniendo en cuenta los elementos escultóricos del conjunto.

El retablo debió de causar conmoción en la ciudad por su carácter novedoso. La monumentalidad, el colorido, la factura y la concepción de cada composición entroncaban de manera directa con la vanguardia pictórica italiana. En las grandes telas destacaban los componentes deudores de Caravaggio, especialmente la fuerza, el dinamismo, la iluminación y la corporeidad de las figuras.

Maíno finalizó este encargo en 1614, con una demora de catorce meses. Un retraso que podría explicarse por la complejidad técnica de las obras, especialmente los cuatro lienzos principales, y porque el pintor ingresó en la orden de dominicos.

Maíno permaneció vinculado durante varios años al convento de San Pedro Mártir y en ese tiempo se ocupó de realizar otras composiciones. Sin duda las más significativas son las pinturas murales de la iglesia. En los dos arcosolios que flanqueaban el altar mayor representó las alegorías de las cuatro virtudes cardinales: Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza. Además, debajo del coro y junto a la puerta de ingreso a la iglesia, pintó una exaltación de la Virgen como Regina angelorum, rodeada de ángeles músicos y por las imponentes imágenes de Aarón y Moisés. Estos murales se fechan entre 1620 y 1624.

Obras de pequeño formato

Obras de pequeño formato
La Resurrección. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre cobre, 34 x 28 cm. Dresde, Gemäldegalerie, Staatliche Kunst.

Durante buena parte del siglo XVII muchos artistas activos en Italia, y especialmente en Roma, se ocuparon de pintar cuadros de pequeño formato, obras de gabinete realizadas muchas veces sobre cobre. Eran piezas de delicada ejecución que encontraban fácil salida en el mercado artístico de la época. Estas producciones daban mucha libertad a los pintores, permitiéndoles ensayar nuevas composiciones o afianzar ideas o invenciones tomadas de diversas fuentes. Artistas como Guido Reni, Domenichino, los hermanos Agostino y Annibale Carracci, Carlo Saraceni y otros pintores asentados en Roma, muchos de ellos paisajistas de origen norteuropeo, se dedicaron a estas producciones, ausentes en las tradición española.

La invención del paisaje clasicista

La invención del paisaje clasicista
La Magdalena penitente. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre tabla, 58 x 155 cm. 1612-1614. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Una de las novedades que caracterizaron a la pintura italiana de las primeras décadas del siglo XVII fue la interpretación del paisaje. Las pinturas de la época suelen ser creaciones idílicas que evocan la visión arcádica del entorno pastoril, sin la pretensión de recrear paisajes concretos. En este sentido encontramos equilibradas disposiciones en horizontal, en línea con el clasicismo boloñés y, al tiempo, puntuales pero exactas descripciones de la naturaleza que se relacionan con la pintura de Caravaggio y de los pintores nórdicos asentados en Roma. Los paisajes de Maíno se presentan como una auténtica innovación dentro de la pintura española, pues se emparentan con esa misma asunción del paisaje sombreado y ameno, creado a través de contrastados planos paralelos y masas de vegetación que espejean en el agua, que percibieron artistas como Annibale Carracci, Domenichino, Carlo Saraceni o Adam Elsheimer.

Retratos

Retratos
Santo Domingo de Guzmán. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre tabla, 118 x 92 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Maíno demostró excelentes dotes para el retrato, y así lo recoge el aragonés Jusepe Martínez, un retratista y tratadista de la época: “Maíno tuvo gracia especial en hacer retratos, que a más de hacerlos tan parecidos los dejaba con tan grande amor, dulzura y belleza que, aunque fuese la persona fea, sin defraudar a lo parecido añadía cierta hermosura”. Como otros artistas de su tiempo incluyó retratos en algunas de sus composiciones religiosas, o al menos así los percibimos dado el grado de concreción y viveza que otorgó a algunas figuras masculinas. Su Santo Domingo de Guzmán del retablo de San Pedro Mártir o el San Agabo del Bowes Museum muestran dos rostros tan cargados de determinación que es posible que se basen en la fisonomía de individuos contemporáneos del pintor. Más contenido, seguramente por representar a un miembro de la orden dominica y a un hijo del rey Felipe IV, es el retrato de fray Alonso de Santo Tomás, uno de los últimos trabajos de Maíno.

Retratos II

Retratos II
Retrato de caballero. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre lienzo, 96 x 73 cm. ca. 1613-1618. Madrid, Museo Nacional del Prado

Pese a la fama de buen retratista que Maíno tuvo entre sus contemporáneos, el único ejemplar firmado por el pintor que se ha conservado es el Retrato de caballero del Museo del Prado. Es una pintura de extraordinaria calidad en la que el dominico se muestra tan respetuoso con las fórmulas empleadas por el Greco en el área toledana como conectado con la pintura norteuropea del siglo XVII. En 1935 se le atribuyó el Retrato de un monje del Ashmolean Museum, que es muy probablemente un autorretrato a tenor de la intensidad introspectiva que destila. Velázquez, Zurbarán, Alonso Cano, Rembrandt o Rubens son algunos de los pintores que en alguna ocasión se han puesto en relación con Maíno.

La representación de la santidad

La representación de la santidad
Magdalena Penitente. Juan Bautista Maíno . 117 x 89 cm. Ginebra, Colección particular.

Entre las composiciones religiosas realizadas por Maíno merecen un especial interés las creaciones de santos aislados, concebidos de manera monumental y muy cercana al espectador seguramente para estimular los impulsos devocionales que estas obras pretendían. Una obra que alcanzó cierta difusión fue la de San Pedro arrepentido, una conmovedora visión del apóstol cuya disposición deriva directamente de Caravaggio, y que alcanzó predicamento en otros pintores españoles durante el primer cuarto del siglo XVII. La corporeidad, la iluminación y la disposición espacial entroncan también con el San Juan Bautista de Basilea, mientras que el monumental San Jacinto muestra la capacidad del pintor para cambiar de registro pictórico y adaptarse a la pintura mural. La Magdalena penitente es una delicada versión de una estampa flamenca, con un colorido sensual y una carnalidad que recuerdan a Orazio Gentileschi.

La recuperación de la Bahía del Brasil

La recuperación de la Bahía del Brasil
Recuperación de Bahía del Brasil. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre lienzo, 309 x 381 cm. 1634-1635. Madrid, Museo Nacional del Prado.

La cercanía de Maíno con Felipe IV aparece recogida en testimonios de la época, que sitúan al pintor como profesor de dibujo del monarca y su asesor en temas artísticos. Sin embargo, no conocemos encargos explícitos a Maíno con la excepción de esta tela que formó parte del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid que, decorado entre 1634 y 1635, se convirtió en el espacio más emblemático del reinado de Felipe IV, pues festejaba los principales triunfos militares hispanos de los años previos. La tela ocupaba el primer lugar dentro de la serie, y era la única del conjunto que incluía los retratos de Felipe IV y el conde-duque de Olivares. Es una obra que destaca sobre el resto de las telas del conjunto, y no sólo por la novedosa visión de la guerra y la complejidad narrativa que dio al asunto (descripción topográfica del lugar, concesión del perdón real a los prisioneros y penosas consecuencias que la guerra acarrea), sino también por emplear un colorido claro y una pincelada poco densa cuyo resultado se asemeja al de la pintura mural.

Obras

22

La adoración de los magos

Antonio Lanchares

Óleo sobre lienzo, 185 x 130 cm

1612

Madrid, Museo Nacional del Prado

29

San Pedro Arrepentido

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 141 x 109 cm

Colección particular. Cortesía Galería Barbié. Barcelona

30

Retrato de Fray Alonso de Santo Tomás

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 94 x 61 cm

1648-1649

Barcelona, Museo Nacional de Arte de Cataluña

31

La Anunciación

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 76 x 61 cm

h.1610

Pastrana, Guadalajara, Concepcionistas Franciscanas

32

La Trinidad

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 161 x 126 cm

1612/1620

Pastrana, Guadalajara, Concepcionistas Franciscanas

33

Retrato de Diego de Narbona

Juan Bautista Maíno

Estampa, aguafuerte-buril, 27 x 17,5 cm

1642

Madrid, Biblioteca Nacional

34

Annales Tractatus Iuris de aetate ad omnes humanoactus requisita

Juan Bautista Maíno

Libro, 30,8 x 22,5 x 5 cm

1642

Madrid, Biblioteca Nacional

35

San Juan Bautista

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre cobre, 23 x 18,5 cm

Anterior a 1613

Colección particular

36

La Magdalena penitente

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre cobre, 23 x 18,5 cm

Anterior a 1613

Colección particular

37

San Pedro penitente

Luis Tristán

Óleo sobre lienzo, 161 x 111 cm

Madrid, Palacio Real, Patrimonio Nacional

38

El beato Enrique Susón

Francisco de Zurbarán
Óleo sobre lienzo, 209 x 145 cm
h. 1636 – h. 1638
Sevilla, Museo de Bellas Artes

39

Martirio de San Eugenio

Carlo Saraceni

Óleo sobre lienzo, 186 x 149 cm

1613

Toledo, Cabildo S. I. Catedral Primada de Toledo

40

San Jacinto

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 211 x 149 cm

1620-1624

Toledo, Universidad Castilla-La Mancha

41

Conversión de San Pablo

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 44,5 x 33,2 cm

h. 1610

Colección particular

42

Calvario

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre cobre, 24 x 20

Colección particular

43

La Ascensión

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre cobre, 35 x 28,5 cm

Dresde, Gemäldegalerie Alte Meister Staatliche Kunstsammlungen Dresden

44

Felipe IV

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre plata, 4,5 x 3,8 cm

1623

Munich, Bayerisches Nationalmuseum

45

Caballero español

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre cobre, 5,4 x 4,5 cm

h. 1630

Munich, Bayerisches Nationalmuseum

46

Tobías y el ángel

Adam Elsheimer

Óleo sobre lienzo, 21 x 27 cm

h. 1609

Copenhague, Statens Museum for Kunst

47

Adoración de los pastores

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 160 x 119,4 cm

1615-1620

Dallas, Meadows Museum

48

Éxtasis de San Francisco

Caravaggio

Óleo sobre lienzo, 92,4 x 128,6 cm

h. 1596

Hartford, Connecticut, Wadsworth Atheneum Museum of Art

49

Sibila

Orazio Gentileschi

Óleo sobre lienzo, 81,6 x 73 cm

h. 1620

Houston, Texas, The Museum of Fine Arts

50

Felipe IV

Gaspar de Crayer

Óleo sobre lienzo, 198,1 x 118,1 cm

h. 1620-1630

Nueva York, The Metropolitan Museum of Art

51

Caridad

Francesco Albani

Óleo sobre lienzo, 49 x 57 cm

h. 1635

París, Dépôt du Musée du Louvre

52

La Adoración de los magos

Luis Tristán

Óleo sobre lienzo, 232 x 115 cm

1620

Budapest, Szépmüvészeti Múzeum
 

53

La Adoración de los pastores

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 72 x 49,5 cm

Colección particular

54

El arzobispo don José de Melo

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 115 x 92 cm

Cabildo Catedralicio de Évora

55

Retrato de un carmelita ¿San Agabo?

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 110,5 x 90,2 cm

County Durham, The Bowes Museum

56

Conquista de San Salvador

Andries van Eertvelt

Óleo sobre lienzo, 67,3 x 106,7 cm

Londres, National Maritime Museum, Greenwich

57

Paisaje con la Magdalena penitente

Anibale Carracci (atribuido a)

Óleo sobre lienzo, 73,6 x 90,5 cm

On long term loan to the National Gallery of Ireland from the Collection of Sir John Denis Mahon

58

Retrato de un dominico

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 47 x 33,3 cm

Oxford, The Ashmolean Museum

59

Adoración de los pastores

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 143,5 x 100,5 cm

San Petersburgo, Museo del Hermitage

60

Santo Domingo en Soriano

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 203,5 x 134 cm

San Petersburgo, Museo del Hermitage

61

San Juan Bautista

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 130 x 102 cm

h. 1608-1610

Basilea, Kunstmuseum Basel

62

Magdalena Penitente

Juan Bautista Maíno

Óleo sobre lienzo, 116,7 x 80,2 cm

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