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La Fuente de la Gracia. Una tabla del entorno de Jan van Eyck

Museo Nacional del Prado. Madrid 23/10/2018 - 27/01/2019

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El Museo del Prado y la Fundación Iberdrola España presentan los resultados de la restauración, el estudio historiográfico y técnico de La Fuente de la Gracia, «Uno de los más preciosos incunables de la pintura al óleo», según Pedro de Madrazo, crítico de arte del siglo XIX.

Esta obra, que ingresó en el Prado procedente del Museo de la Trinidad, no es solo la única pintura del entorno de Jan van Eyck que posee el Museo del Prado, sino también una de las más relevantes de sus colecciones, tanto por su calidad como, especialmente, por su trascendencia histórica.

El Museo del Prado y la Fundación Iberdrola España, miembro Protector del Programa de Restauración de la institución, presentan La Fuente de la Gracia restaurada, desde siempre, una de las tablas flamencas más fascinantes y enigmáticas del Museo del Prado que, durante años fue, además, la principal pintura flamenca de la pinacoteca.

En esta exposición, comisariada por José Juan Pérez Preciado, técnico de conservación del Museo del Prado, se podrá apreciar la recuperación estética que ha resultado de la intervención y también se conocerán las claves de un profundo estudio histórico artístico que aumenta el conocimiento que se tiene sobre ella.

Desde su descubrimiento en el siglo XIX para los historiadores del arte se vinculó a la figura de Jan van Eyck y al políptico que el artista realizara, junto con su hermano Hubert, para la catedral de San Bavón en Gante. Sin embargo, las dudas existentes sobre casi todos los detalles que la rodean, especialmente su origen y llegada a España, unidas a la creciente evidencia de no ser una obra pintada directamente por el maestro, hizo que paulatinamente fuera perdiendo interés como obra secundaria dentro de las colecciones de pintura neerlandesa antigua. Por esta razón, hace algunos años se advirtió la necesidad de acometer su restauración con el fin de restituirle su valor y vitalidad pictórica.

A día de hoy se puede afirmar que la Fuente de la Gracia fue, sin duda, pintada en los Países Bajos en un ambiente muy vinculado al taller de Van Eyck, si bien se acepta que el artista no trabajó directamente en ella.

Comisario:
José Juan Pérez Preciado, técnico de conservación del Museo del Prado

Acceso

Sala D. Edificio Jerónimos

Protector del Programa de Restauración:
Fundación Iberdrola España

Multimedia

Exposición

La exposición

La composición y creación de la Fuente de la Gracia no se entienden sin el acceso de su autor o autores a cierto material instrumental —bocetos, apuntes, modelos, etc—, solo disponible para aquellos artistas relacionados con el taller de Van Eyck. Estas fuentes de inspiración afloran también en otras obras vinculadas al universo creativo del maestro, incluso en algunas realizadas después de su muerte en 1441, cuya relación con la pintura del Prado es evidente.

Así, se expone un dibujo anónimo con enfáticos toques de color realizado en los primeros años del siglo xv en los Países Bajos, un indudable antecedente visual del grupo de judíos situado en la zona inferior derecha de la Fuente de la Gracia, que ilustra los tópicos de carácter peyorativo prevalecientes sobre la cultura hebrea, muy extendidos en la época.

Varios de los personajes incluidos en nuestra pintura mantienen una clara relación formal con pequeños retratos en tabla creados por seguidores de Van Eyck. Algunas de estas piezas fueron abordadas además con una factura tan similar que se ha especulado con una autoría común. Por otra parte, aunque desconozcamos la identidad de los efigiados, se ha podido comprobar la utilización directa de estos retratos, o de sus dibujos previos, en la representación de los personajes incluidos en la Fuente de la Gracia.

La primera documentación conocida referida a la Fuente de la Gracia la sitúa en fecha temprana en Castilla. Fue regalada por Enrique IV al monasterio jerónimo de Santa María del Parral en Segovia antes de 1454, como se comprueba en el libro de fundación de esta comunidad. Sin embargo, se desconoce cómo llegó exactamente al poder de este monarca.

La composición visual general, en particular de la arquitectura y distribución de los personajes, es muy próxima a la de ciertas miniaturas producidas en Castilla en círculos hebreos, como la incluida en la Biblia del Maestre de Calatrava, o de Alba, lo que implica una fuerte relación de la Fuente de la Gracia con el entorno artístico castellano desde su gestación.

Se deduce así que Castilla no solo fue el destino de la obra, sino muy probablemente también el lugar de su concepción, dentro de un contexto cultural y político abierto a la conversión y conciliador respecto a la cuestión judía en el que destacó el obispo de Burgos Alonso de Cartagena. Este prelado, muy vinculado a la corte castellana, fue autor de Defensorium unitatis christianae (Defensa de la unidad de la cristiandad), un texto cuyas palabras trasladan las ideas expresadas visualmente en la pintura.

La restauración

La restauración
La Fuente de la Gracia (tras la restauración)
Taller de Jan van Eyck
Óleo sobre tabla, 181 x 119 cm
1440- 1445
Madrid, Museo Nacional del Prado

La restauración de La Fuente de La Gracia, realizada gracias al apoyo de la Fundación Iberdrola España como miembro Protector del Programa de Restauración del museo, ha sido un proceso de año y medio de duración, con el fin de desvelar la obra retirando el barniz opaco y amarillento que cubría la pintura. El objetivo no era sólo su recuperación estética sino también poner sobre la mesa aspectos históricos, iconográficos y claves de su estilo pictórico para completar su investigación.

La Fuente es una obra compleja en aspectos técnicos y en lectura, por ello ha precisado una restauración con múltiples recorridos y análisis entrecruzados para poner en diálogo espacios, luces, texturas y posiciones en el plano. El tratamiento se ha basado en la continua visión global del conjunto.

Con la restauración se han recuperado el espacio y la profundidad, elementos esenciales en esta obra que se encontraban enmascarados por la opacidad de la superficie. Estando sucia La Fuente de la Gracia se mostraba como un telón, un simple corte axial de una catedral empleado como recurso para colocar las figuras y hacer una estricta narración iconográfica. Entonces mantenía al espectador distanciado, fuera del cuadro. Con la restauración reaparecen las sombras de las columnas, la luz que se filtra por las ventanas… la arquitectura vuelve a describir un espacio perfectamente comprensible. Para su recuperación ha sido necesaria una limpieza completa.

La limpieza también ha permitido tener hoy a la vista el peculiar procedimiento pictórico de esta obra. Se trata de una pintura muy elaborada, que parte de un dibujo a pincel con múltiples cambios y rectificaciones pero enmascarado con pulcritud de modo que apenas se transparenta en la composición final. Sobre el dibujo el autor ejecuta una primera pintura de los fondos y las arquitecturas con capa fina y transparente. En segundo lugar, sobre ella, va elaborando los detalles decorativos para añadir en tercer lugar las figuras y por último perfilar los elementos con un trazado fino y lineal, de un nítido color negro muy singular.

Dos son los rasgos principales que han sido recuperados con la restauración: el perfilado lineal oscuro de los detalles y su modo peculiar de aplicar las veladuras en las que consigue la transparencia no por el empleo de más medio en la pintura sino por la superposición de capas opacas.

En resumen, con la restauración La Fuente ha recuperado su intensidad lumínica y de color con un ajustado cambio de imagen así como su espacio comprensible. La restauración al mismo tiempo ha aportado el conocimiento del proceso pictórico necesarias para su investigación.

Redescubrimiento para el mundo académico

Redescubrimiento para el mundo académico
Detalle de la mano pintada en la zona perimetral. El gusto por la terminación  y precisión hace al autor pintarla con todo detalle precisión aun sabiendo que está en el límite que cubre el marco.

La Fuente de la Gracia fue redescubierta en los años treinta del siglo XIX durante el proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos, cuando fue expropiada al segoviano monasterio del Parral. Pasó entonces al Museo de la Trinidad (más tarde integrado en el Prado), donde se dio a conocer al mundo académico. Fruto de la admiración e interés que despertó en toda Europa, la literatura en torno a esta obra es asombrosamente abundante y diversa.

Más allá de la gran cantidad de opiniones y teorías vertidas sobre su origen, autoría y destino, destaca el número de imágenes de la tabla que desde muy pronto se reprodujeron en publicaciones especializadas. Quizá lo más notable sea su elección como portada en uno de los primerísimos manuales de pintura neerlandesa temprana publicado en 1857, así como su inclusión con una importante reproducción a doble página en un repertorio de obras maestras del arte nórdico. Fue también reproducida mediante una técnicamente novedosa impresión en el artículo de Pedro Madrazo que supuso un paso definitivo para su conocimiento. Apareció también en textos más divulgativos concebidos a modo de guía, que la eligieron para ilustrar los tesoros flamencos del Prado. Definitivo para comprender su repercusión es que fuera la primera obra en ser reproducida fotográficamente de todas las que hoy alberga el Prado.

Obras

2

Coronación de la Virgen

Maestro del Libro de Horas Llangattock

Punta de plata sobre papel verjurado

h. 1440 - 1450

Viena, The Albertina Museum

3

Grupo de judíos (la Sinagoga)

Anónimo neerlandés

Lápiz, pincel y tinta negra con aguada sobre pergamino

h. 1400 - 1410

Leipzig, Museum der bildenden Künste Leipzig, Maximilian Speck von Sternburg Stiftung

4

Hombre joven con anillo

Seguidor de Jan van Eyck

Óleo sobre tabla

h. 1450

Londres, The National Gallery

5

Cabeza de hombre

Seguidor de Jan van Eyck

Óleo sobre tabla

h. 1425 - 1440

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie

6

Libro de la fundación del Monasterio de Nuestra Señora del Parral, de la ziudad de Segovia, orden de nuestro padre San Gerónimo y de las ventas y heredades antiguas que en él están escritas y razón de los bienhechores, missas y sufragios que por ellos haze este monasterio

Manuscrito

h. 1501

Madrid, Biblioteca Nacional de España

7

Defensorium unitatis christianae

Alonso de Cartagena

Manuscrito

1449

Madrid, Biblioteca Nacional de España

8

Biblia del Maestre de Calatrava

Moses Arragel

Manuscrito sobre pergamino iluminado

1430

Madrid, Fundación Casa de Alba

9

La Fuente de la Gracia

Reflectografía infrarroja

Madrid, Museo Nacional del Prado

10

The Early Flemish Painters: Notices of Their Lives and Works

Joseph Archer Crowe y Giovanni Battista Cavalcaselle

Londres, John Murray, 1857

Madrid, Biblioteca del Museo Nacional del Prado

11

Denkmale deutscher Bildnerei und Malerei von Einführung des Christenthums bis auf die neueste Zeit

Ernst Förster

Leipzig, T. O. Weigel, vol. 3, 1861

Madrid, Biblioteca del Museo Nacional del Prado

12

«Les peintres flamands en Espagne», en Bulletin des Commissions Royales d’Art et d’Archéologie

Jean Rousseau

Bruselas, Imprimerie Bols-Wittouck, año 6, 1867

Madrid, Biblioteca del Museo Nacional del Prado

13

«El triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga, cuadro en tabla del siglo xv atribuido á Jan van Eyck», en Juan de Dios de la Rada y Delgado, Museo español de antigüedades

Pedro de Madrazo

Madrid, Imprenta de T. Fortanet, vol. 4, 1875

Madrid, Biblioteca del Museo Nacional del Prado

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