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La mirada del otro. Escenarios para la diferencia

Museo Nacional del Prado. Madrid 14/06/2017 - 10/09/2017

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El Museo del Prado propone un nuevo acercamiento a su colección permanente a través de un itinerario expositivo en el que se invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas.

La diversidad y riqueza de las colecciones del Prado hacen posible esta nueva aproximación que, amparada en la historiografía, permite comprender el significado más profundo de esta selección de 30 obras -icónicas algunas, como el grupo escultórico Orestes y Pílades de la Escuela de Pasiteles o David con la cabeza de Goliat de Caravaggio, y poco conocidas otras, como las excepcionales El Cid de Rosa Bonheur y El Maricón de la Tía Gila de Goya- que se articulan en seis recorridos temáticos con varios núcleos expositivos bajo el título La mirada del otro. Escenarios para la diferencia.

Este proyecto se inscribe el marco de las actividades relacionadas con la celebración del WorldPride Madrid 2017 y está acompañado por una publicación patrocinada por la Comunidad de Madrid.

Acceso

Sala Plantas baja y primera. Edificio Villanueva

Con la colaboración de:
Comunidad de Madrid

Multimedia

Exposición

Itinerario expositivo

Itinerario expositivo
El Cid
Rosa Bonheur
Óleo sobre lienzo, 95 x 76 cm
1879
Madrid, Museo Nacional del Prado

El Museo del Prado invita al visitante a recorrer su colección desde una nueva perspectiva a través de una selección de 30 obras formada por pinturas, esculturas y dibujos que, habitualmente en sus salas, forman parte de la compleja herencia cultural occidental y ahora se erigen como un exquisito testimonio de fórmulas afectivas diferentes, minoritarias y, a veces, silenciosas.

Cada uno de los recorridos propuestos, independientes pero complementarios entre sí, refleja una realidad afectiva cuya consideración social ha sido cambiante con el paso de los siglos y en función de los lugares, y que ha ofrecido diversos y atractivos reflejos en el Arte. En ellos se subraya, por un lado, el carácter inadvertido, o incluso oculto, que se confirió en el pasado a las iconografías del amor más diverso y, por otro, el hecho naturalmente inclusivo de su existencia.

Estas obras hablan sobre conceptos como el amor entre iguales libres en el mundo clásico o sobre la persecución de esa misma clase de relaciones en la nueva era cristiana, la consideración de personajes raros y ambiguos como un espectáculo en sí durante la Edad Moderna, o sobre la única posibilidad de aceptar otras alternativas del amor en clave literaria y mitológica, contemplados en exclusiva como entretenimiento de los más poderosos.

Recorridos

El primero de los recorridos, Amistades inmortales, propone un acercamiento a las relaciones sentimentales y políticas entre personas del mismo sexo que, desde la Antigüedad, han permanecido mitificadas en la historia del arte y en la literatura como punto de partida para la creación de una identidad alternativa autorizada por la Historia.

El segundo, Perseguir los deseos, aborda la persecución que tanto los artistas como las obras de arte sufrieron a lo largo de la historia tanto por su identidad personal como por su contenido o iconografía, en cuanto visibilizaban relaciones o identidades fuera de los imperativos morales de su época. Algunos de ellos, como Botticelli o Leonardo, fueron sometidos a juicios mientras que otros artistas ejercieron de verdugos contra los primeros. La misma fortuna aconteció a numerosas obras de arte que fueron encriptadas o conducidas al ostracismo por lo que revelaban visualmente.

El cuerpo y su imagen articulan el tercero de los recorridos: Engañosas apariencias. La desobediencia a lo normativo del cuerpo se manifiesta en representaciones históricas, con ejemplos clave en la colección, como el Hermafrodito o las mujeres barbudas de Ribera y Sánchez Cotán, a los que se añaden ejemplos de travestismo o intercambio de roles de género.

Amar como los dioses, el último de los recorridos, agrupa una serie de obras de carácter mitológico que representan las relaciones entre iguales en escenarios ajenos al mundo real y que fueron destinadas a espacios privados reservados a la mirada del poder: solo los poderosos podían contemplar, y protagonizado por dioses, lo que estaba prohibido a los mortales.

Además, dos obras excepcionales de la colección, El Cid de Rosa Bonheur y El maricón de la Tía Gila de Goya, completan este proyecto. Se trata de dos obras poco conocidas que visibilizan dos realidades complementarias de una artista y una iconografía claramente alusiva a los contenidos de este itinerario expositivo.

Amistades inmortales

Amistades inmortales
Safo
Anónimo del siglo XVI
Mármol, alto: 52 cm.; ancho: 22 cm.; fondo: 23 cm. Peso: 23,6 Kg.
Siglos XVI - XVII
Madrid, Museo Nacional del Prado

Las relaciones sentimentales de algunos personajes de la Antigüedad clásica -por tutoría o amistad- permiten abordar la consideración y el trato que recibía en la sociedad el afecto entre hombres antes de la llegada del cristianismo, y de la naturalidad con la que el arte se convirtió en un lugar mítico para la cultura occidental, desde la Edad Moderna hasta el siglo XIX, que comenzó a cartografiar los espacios del pasado clásico como lugar de libertad poética inocente y libre de prejuicios.

Sala 74

  • Taller romano, Antinoo
  • Taller romano, Adriano

Sala 71

  • Escuela de Pasiteles, Orestes y Pílades

Sala 73

  • Taller romano, Aristogitón
  • Anónimo del siglo XVI, Safo

Sala 72

  • Lawrence Alma-Tadema, La siesta

Perseguir los deseos

Perseguir los deseos
David vencedor de Goliat
Caravaggio
Óleo sobre lienzo, 110,4 x 91,3 cm
Hacia 1600
Madrid, Museo Nacional del Prado

Desde la Edad Media se persiguió la sexualidad tanto por tribunales civiles como religiosos y, en particular, por la Inquisición que quemó en la hoguera a los hombres y mujeres acusados de sodomía, término con el que se calificaba a las relaciones que no permitían la reproducción humana. A partir de ese momento, las acusaciones similares significaban juicios, humillación y mala fortuna, y eran utilizadas, a veces, como un método de desacreditación de rivales y de eliminación de la competencia en los ámbitos más elitistas.

Muchos artistas y coleccionistas, cuyo nombre recuerda la Historia, se vieron envueltos, por su sexualidad y por su éxito, en juicios por sodomía, lo que justificó un comportamiento invisible para quienes tuvieran sentimientos diversos, y al mismo tiempo, encriptó en muchas obras de arte los deseos inasibles de quienes se guardaban de la persecución; todo ello alentó al desdén y desprecio de los perseguidos por causas morales cuya imagen quedó distorsionada a los largo de los siglos y significó, incluso, la persecución moral de las propias obras de arte que pudieran encerrar esos deseos.

Sala 56B

  • Sandro Botticelli, Tres escenas de la historia de Nastagio degli Onesti
  • Anónimo (Taller de Leonardo da Vinci), La Gioconda

Sala 49

  • Baccio Bandinelli, Venus

Sala 4

  • Caravaggio, David con la cabeza de Goliat
  • Guido Reni, San Sebastián
  • Guido Reni, Hipomenes y Atalanta

Sala 6

  • Cornelis Corneliz van Haarlem, La Asamblea de los dioses ordena a Apolo que conduzca el carro del Día

Engañosas apariencias

Engañosas apariencias
Hermafrodito
Matteo Bonuccelli
Bronce, alto: 61 cm.; ancho: 160 cm.; fondo: 60 cm
1652
Madrid, Museo Nacional del Prado

Mientras se perseguían los actos de sexualidad considerada reprobable, los cuerpos extraños, a veces inevitables y otras, fruto de una transformación consciente, se contemplaron como un entretenimiento. Era el espectáculo de la diferencia y abordaba la sexualidad no desde la práctica del amor prohibido, sino sublimado en sus evidencias más visibles e inocentes, las de la apariencia humana. Por ello, adquirió, al mismo tiempo, un claro significado de broma y de maravilla y dio a su presencia artística, gracias a personajes insólitos y a criaturas mitológica, un lugar en la sociedad del Antiguo Régimen en el que el disfraz fue, por encima de todo, una condición indispensable para escenificar cualquier afectividad alternativa.

Sala 8

  • Juan Sánchez Cotán, Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda
  • Ribera, Maddalena Ventura

Sala 12

  • Matteo Bonuccelli, Hermafrodito dormido

Sala 28

  • P. P. Rubens, Aquiles entre las hijas de Licomedes

Sala 21

  • Antonio Dumandré, Hércules y Ónfale

Sala 29

  • P. P. Rubens, Vertumno y Pomona

Amar como los dioses

Amar como los dioses
El rapto de Ganimedes
Pedro Pablo Rubens
Óleo sobre lienzo, 181 x 87,3 cm.
1636 - 1638
Madrid, Museo Nacional del Prado

Las relaciones sentimentales más diversas disfrutaron de un espacio de privilegio destinado a la contemplación de las élites cultas, cuyo poder quedaba fuera de las persecuciones civiles y eclesiásticas. La literatura y la mitología sirvieron para dignificar historias de amor que, en la misma Corte donde se contemplaban, podían suponer la caída en desgracia política de un personaje o incluso su desaparición. Un ejemplo particularmente interesante de esa situación paradójica fue la Torre de la Parada, en cuya decoración se incluyeron numerosos amores de los dioses que contaban historias que hubieran sido perseguidas por el rey de haberlas protagonizado alguno de sus súbditos, pero, en general, el arte cortesano aceptó esta iconografía como una manifestación ideal e inocente de una clase de amor que no tenía cabida en la sociedad real.

Sala 29

  • Anónimo, Ganimedes
  • P. P. Rubens, El rapto de Ganimedes
  • P. P. Rubens, Diana y Calisto
  • P. P. Rubens, La muerte de Jacinto

Sala 16B

  • Anónimo, Narciso

Otras miradas

Otras miradas
El Maricón de la tía Gila. Álbum C, 38
Francisco de Goya
Papel verjurado, agarbanzado con filigrana, 205 x 141 mm
1803 - 1824
Madrid, Museo Nacional del Prado

Completan el itinerario dos obras excepcionales de la colección, El Cid de Rosa Bonheur y El maricón de la Tía Gila de Goya. Son obras poco conocidas que visibilizan dos realidades complementarias de una artista y una iconografía claramente alusiva a los contenidos de este itinerario expositivo.

Sala 34

  • Francisco de Goya, El Maricón de la tía Gila. Álbum C, 38

Sala 63A

  • Rosa Bonheur, El Cid

Conversaciones entre artistas

En torno a este planteamiento, se ofrecerán una serie de conversaciones entre artistas -como Guillermo Pérez Villalta, Javier Codesal, Helena Cabello y Ana Carceller, Alexander Apostol y El Palomar- e historiadores, periodistas y  agentes culturales -como Estrella de Diego, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Manuel Olveira, MUSAC; Jaime de los Santos, director de la Oficina de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid; y Javier Moreno, El País- que abordarán las cuestiones principales y los problemas de la representación de las otras condiciones del amor y la sexualidad a través del arte y la literatura.

Obras

Safo
5

Safo

Anónimo del siglo XVI

Mármol, alto: 52 cm.; ancho: 22 cm.; fondo: 23 cm. Peso: 23,6 Kg.

Siglos XVI - XVII

Madrid, Museo Nacional del Prado

Maddalena Ventura
15

Maddalena Ventura

José de Ribera

En depósito en el Museo del Prado

El Maricón de la tía Gila. Álbum C, 38
25

El Maricón de la tía Gila. Álbum C, 38

Francisco de Goya

Papel verjurado, agarbanzado con filigrana, 205 x 141 mm

1803 - 1824

Madrid, Museo Nacional del Prado

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