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Noticia

Adán y Eva de Durero vuelven a exhibirse en el Prado tras una laboriosa y compleja restauración Jueves, 25 de noviembre de 2010

El Museo del Prado presenta de nuevo en sus salas la magnífica pareja Adán y Eva (1507) de Durero (1471-1528), tras dos años de intenso trabajo de restauración sobre sus superficies pictóricas y soportes. La intervención de las dos tablas ha contado con la participación de un equipo de expertos internacionales, coordinados entre el Prado y la Getty Foundation de Los Ángeles, institución que ha financiado la restauración de los delicados soportes de las dos pinturas en los que se ha aplicado una ingeniosa solución técnica para su estabilización. Con el fin de llamar la atención del público sobre el complejo trabajo realizado en ambas tablas, las dos obras se presentan excepcionalmente fuera de su sala habitual, con un especial montaje expositivo patrocinado por la Fundación Iberdrola como primer proyecto asociado al convenio de colaboración suscrito hoy con el Prado para el patrocinio de su programa de restauración.

Adán y Eva de Durero vuelven a exhibirse en el Prado tras una laboriosa y compleja restauración

Adán, antes, durante y después de su restauración

Tras un largo y complejo proceso de restauración de las tablas Adán y Eva, obras maestras dentro de la producción pictórica de Durero, el artista más relevante del Renacimiento alemán, el Museo del Prado da a conocer al público los resultados del mismo a través de una presentación especial de ambas pinturas en el centro de la sala 49. Durante cuatro meses, las dos tablas se exhibirán separadas de las otras dos obras de Durero que atesora el Prado, entre ellas su famoso Autorretrato (1498), expuestas sobre una estructura metálica especialmente diseñada para que pueda apreciarse tanto anverso como reverso de ambas. El trabajo de restauración realizado sobre las mismas se explicará en profundidad en un sala anexa (sala 55b) a través de diversos paneles con textos e imágenes, incluidos ejemplos de reflectografías y radiografías de las obras, así como un video que recoge imágenes de los momentos claves del proceso, con la correspondiente explicación de los trabajos realizados tanto sobre la capa pictórica como sobre los soportes.

A lo largo de su historia, la superficie pictórica de las tablas de Adán y Eva ha sido sometida a sucesivas restauraciones que, al quedar superpuestas unas sobre otras, habían llegado a ocultar la concepción original de Durero y su refinada calidad técnica. Estas antiguas intervenciones habían afectado también a los soportes de las obras, especialmente al de Adán que sufrió la aparición de grietas longitudinales en la superficie que causaron deformaciones y alabeos que producían sombras e irregularidades en la superficie pictórica distorsionando las formas presentadas por el autor. Por estas razones, el ingreso de las tablas en el taller del Prado hace ahora dos años resultaba imprescindible para restaurar los soportes y devolver el acabado esmaltado original además de restablecer en las figuras los volúmenes, la profundidad y el colorido conseguidos por Durero.

La restauración de la capa pictórica de ambas obras ha sido realizada por Maite Dávila, restauradora de pintura del Museo, de mucha experiencia, mientras que el especial y delicado estado de conservación de sus soportes, especialmente por los problemas que presentaba el de Adán, requería una compleja intervención que ha podido realizarse gracias al apoyo de la Getty Foundation de Los Ángeles (California). La colaboración de la Getty Foundation en la restauración de los soportes de Adán y Eva se inscribe dentro de su proyecto denominado "Panel Painting Initiative", merced al cuál la Getty ha asumido la financiación de la restauración de ambos soportes, incluyendo la colaboración en la misma de George Bisacca, del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, uno de los principales expertos mundiales en restauración de soportes junto a José de la Fuente, el restaurador de soportes del Prado, al que Bisacca ha prestado su apoyo durante todo el proceso.

Por otra parte, la incorporación de la Fundación Iberdrola como ‘miembro protector’ del programa de restauraciones del Museo a partir de hoy supone un apoyo de decisiva importancia para que el Prado pueda continuar realizando cuantos proyectos de esta envergadura sean necesarios para la adecuada conservación de sus colecciones, así como para darlos a conocer públicamente a través de singulares montajes como el dedicado ahora a Adán y Eva de Durero gracias ya a la colaboración de Iberdrola.

Más de un cuarto de siglo ocultas por "indecentes"

A pesar de la indiscutible importancia de las dos pinturas que hoy se presentan con una notable recuperación de sus calidades y presidiendo una de las galerías principales del Museo, resulta curioso recordar que durante doscientos ochenta y tres años, desde su llegada a Madrid en 1655, ambas pinturas estuvieron confinadas en espacios vedados al acceso público –exceptuando la etapa del breve reinado de José Bonaparte- por su consideración como "desnudos".

Incluso el simple hecho de que se conserven en nuestros días podría considerarse casi milagroso si se tiene en cuenta que, en 1762, los prejuicios morales de Carlos III le llevaron a incluirlas en una lista con otros cuadros "indecentes" para su destrucción. La intervención de Mengs, entonces pintor del rey, consiguió salvarlas al convencer al monarca de que ambas pinturas "eran muy útiles para que por ellos estudiasen sus discípulos". Con este propósito didáctico, treinta años más tarde, en 1792, se llevaron a la Academia de San Fernando, donde permanecieron ocultas, pudiendo contemplarse únicamente sin restricciones durante el reinado de José Bonaparte (1809-1813), en el que fueron expuestas en la Sala de Juntas.

Curiosamente, la historia de la "ocultación" de estas obras no terminó con su ingreso en el Museo del Prado, en 1827, ya que se confinaron a la sala reservada destinada a las pinturas de desnudos hasta 1838, fecha en la que finalmente se integraron en el discurso expositivo.

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