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Noticia

El Museo del Prado acoge el anuncio de la convocatoria de la Selección Española de Fútbol Viernes, 8 de noviembre de 2019

Con motivo del Bicentenario del Museo Nacional del Prado, que celebra su 200 aniversario el día 19 de noviembre, el seleccionador ha ido revelando los nombres de los jugadores seleccionados en un vídeo recorriendo las salas del Prado en el que descubre los valores de la Selección en diferentes obras de la colección.

El Museo del Prado acoge el anuncio de la convocatoria de la Selección Española de Fútbol

Foto © Museo Nacional del Prado

Los valores de la Selección Española de Fútbol en el Museo Nacional del Prado

ESPÍRITU DE EQUIPO
Muchachos cogiendo fruta
Goya
1778. Óleo sobre lienzo, 119 x 122 cm.
Sala 086

Un niño, sobre las espaldas de otro, trepa a un árbol, sacudiendo la rama cargada de frutas, para que otros dos, esperando debajo, las reciban en su sombrero.

El tapiz resultante de este cartón colgaba como decoración de sobrepuerta en el comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid. Es una de las cuatro escenas de un conjunto (P-776, P-773, P-772). La serie de la que formaba parte se componía de diez tapices de asuntos "campestres", todos conservados en el Museo del Prado, siendo su composición ya en estos años de invención del propio Goya, como consta en los documentos relativos al encargo.

TRABAJO
Sísifo
Tiziano
1548 – 1549. Óleo sobre lienzo. 237 x 216 cm.
Sala 027

Las llamadas "Furias" eran cuatro: Ticio, Sísifo, Tántalo e Ixión, desapareciendo las dos últimas en el incendio del Alcázar Real en 1734. En Las Metamorfosis, el poeta romano Ovidio narra el trabajo de Sísifo, condenado por engañar a los dioses a cargar con una roca que siempre caía rodando antes de llegar a la cima de la montaña. Realizada cuando mayor era la influencia de Miguel Ángel en Tiziano, fue encargada por María de Hungría (1505-1558) y concebida como advertencia para quienes osasen desafiar a los dioses en un momento de confrontación del poder imperial con los príncipes protestantes.

En 1558 María de Hungría las legó a Felipe II, que las destinó al Alcázar de Madrid donde permanecieron hasta el incendio de 1734, cuando ardieron Ixión y Tántalo. Tras un efímero paso por el Buen Retiro, donde se citan en 1747, se colgaron en la antesala del Palacio Real Nuevo hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1828.

HUMILDAD
Vulcano forjando los rayos de Júpiter
Rubens
1636 – 1638. Óleo sobre lienzo. 182,5 x 99,5 cm.
Sala 079

Exiliado en el Hades, Vulcano, hijo de Júpiter y Juno, forja los rayos del dios supremo ayudado por Cíclope, el gigante de un solo ojo. En el suelo se aprecian diversas armas. Estas pueden aludir a las que Tetis le pidió que realizara para su hijo Aquiles o a las realizadas para el dios Marte, quien seduciría posteriormente a Venus, esposa de Vulcano. El cuadro fue encargado por Felipe IV para la Torre de la Parada.

FAIR PLAY/JUEGO LIMPIO
Las lanzas o La redición de Breda
Velázquez
Hacia 1635. Óleo sobre lienzo. 307,3 x 371,5 cm.
Sala 009 A

Ambrosio Spínola, general genovés al mando de los tercios españoles de Flandes, recibe del gobernador holandés, Justino de Nassau, las llaves de la ciudad de Breda. El hecho tuvo lugar en 1625 y su gran importancia hizo que fuera uno de los acontecimientos elegidos para decorar el Salón de Reinos del palacio madrileño del Buen Retiro junto con otras victorias de Felipe IV. A diferencia de lo habitual en este tipo de escenas, en las que se enfatizan la victoria y la derrota, aquí se insiste en la clemencia y la magnanimidad.

No estamos ante un cuadro bélico al uso, en el que se recrea la victoria y se fomenta una visión panegírica. Estamos ante un contenido directamente relacionado con la imagen que la monarquía quería proyectar de sí misma como una institución justa, que respetaba las leyes de la guerra y que, llegado el caso, era capaz de tratar con clemencia y magnanimidad al vencido. De manera genérica, puede fecharse entre 1634-1635, pues se sabe que la decoración del Salón de Reinos se inició en 1634 y estaba acabada en la primavera de 1635.

No estamos ante un cuadro bélico al uso, en el que se recrea la victoria y se fomenta una visión panegírica. Estamos ante un contenido directamente relacionado con la imagen que la monarquía quería proyectar de sí misma como una institución justa, que respetaba las leyes de la guerra y que, llegado el caso, era capaz de tratar con clemencia y magnanimidad al vencido. De manera genérica, puede fecharse entre 1634-1635, pues se sabe que la decoración del Salón de Reinos se inició en 1634 y estaba acabada en la primavera de 1635.

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