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El Museo del Prado presenta una publicación que recoge importante documentación inédita sobre los años que vinculan a Goya con la duquesa de Alba Jueves, 25 de enero de 2007

Con el título «La duquesa de Alba ‘musa’ de Goya. El Mito y la Historia », la publicación, editada por El Viso, recoge en primicia los resultados de la investigación iniciada por Manuela Mena a raíz de la exhibición conjunta, por primera vez, de los dos retratos de cuerpo entero de la Duquesa de Alba en el Museo del Prado con motivo de la exposición «El Retrato Español. Del Greco a Picasso» (20 de octubre de 2004 – 6 de febrero de 2005). La conclusión más llamativa que se plasma en el libro es que la supuesta relación sentimental entre el pintor y la aristócrata se podría definir como una “leyenda urbana”, sin fundamento histórico.

El Museo del Prado presenta una publicación que recoge importante documentación inédita sobre los años que vinculan a Goya con la duquesa de Alba

La investigación que se refleja en esta publicación concluye que no existió una relación amorosa entre el pintor y la duquesa. El libro recoge nueva documentación que desmiente ese mito moderno que parece haberse mantenido vivo exclusivamente por razones románticas, sin base documentada alguna. La hipótesis de la relación sentimental entre ambos, que Manuela Mena califica como “leyenda urbana”, nació a fines del siglo XIX, siendo sustentada, sobre todo desde el siglo XX, por influyentes personalidades, desde historiadores del arte y novelistas hasta directores de cine.

La documentación inédita encontrada en el Archivo de Palacio y en el de Protocolos, así como en varias bibliotecas, y que ha sido analizada en el contexto de las vidas privadas y públicas de Goya y la duquesa, ha hecho posible reordenar y completar de forma imparcial lo ya conocido. Se incluye documentación de los años 1794 y 1798, período durante el cual el pintor estaba vinculado a la Casa de Alba. Por ejemplo, la correspondencia de la duquesa, después de enviudar, y de su hermanastro y primo, Carlos Pignatelli, desde Sanlúcar de Barrameda, documenta el amor de la aristócrata por su fallecido marido y la desolación y dolor en los que quedó sumida en ese período. Precisamente, la estancia de Goya en Cádiz, alentó las especulaciones modernas sobre su comportamiento de “viuda alegre”, lo que según se desprende de este estudio carece de credibilidad, ya que el artista, quizá sólo por un período muy breve, fue únicamente uno más de quienes visitaron brevemente a la duquesa en los meses que siguieron a la pérdida del duque de Alba.

Además, la publicación arroja nueva luz sobre otros aspectos de las biografías del artista y la aristócrata, aportando también documentación inédita que ha permitido realizar una nueva datación de la primera y una de las más importantes series de estampas del artista, los Caprichos. Según se desprende de las facturas encontradas que corresponden a gastos que el artista asumió durante el período de más estrecha vinculación con la casa de Alba, Goya trabajaba ya entonces como pintor independiente y no solo como pintor de cámara. En esa época, adquirió significativas cantidades de papel y aguafuerte, dato que, junto a la información que se desprende de sus dibujos de los llamados “Álbum de Sanlúcar” y “Álbum de Madrid”, avala la tesis de que la realización de los Caprichos pudo haber comenzado ya en 1794 y no entre 1797-98, como se creía hasta ahora.

Respecto a los dos retratos de cuerpo entero de la duquesa realizados por Goya que dieron origen a esta investigación (el de la dama vestida de blanco, del Palacio de Liria, y el de ella vestida de negro, de la Hispanic Society of America), Manuela Mena propone nuevas interpretaciones sobre su significado destacando que Goya actuó en estas obras del mismo modo que los amigos poetas del círculo de los Alba, rivalizando con estos en la exaltación de la elevada posición de la duquesa, María Teresa de Silva, sin olvidar que se trataba de la dama de más elevada alcurnia en la corte después de la reina María Luisa.

Finalmente, entre otras investigaciones, destaca el análisis histórico, en el que enlazan las biografías de los personajes más importantes del momento, desde los Reyes y Godoy, a los duques de Alba, y otros miembros de la aristocracia y la política de ese período. También se hace un detallado análisis del testamento de la duquesa, del que se desprende que la dama benefició de igual modo a todos sus criados y a los servidores de mayor responsabilidad de su pequeña corte, entre los que se contaban al mismo nivel su bibliotecario, el médico, y su pintor.

Manuela Mena, jefe del área de conservación de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado ha dirigido este proyecto de investigación y publicación, colaborando estrechamente con la historiadora del arte alemana Gudrun Mühle-Maurer, vinculada al Prado en ocasiones anteriores.

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