El caballero, la Muerte y el Diablo, Durero, 1513, 24,6 cm × 19 cm.

La obra carece de precedentes en la pintura italiana, por lo que los historiadores citan como referentes, la estatuaria clásica (Marco Aurelio Ecuestre –escultura en bronce de c.170 en el Campidoglio en Roma), la escultura conmemorativa del Renacimiento Colleoni de Verrocchio (1395/1400-1475) y otras obras del arte alemán, como las estampas de Alberto Durero (El Caballero y la muerte (1513-1514) o Maximiliano I a caballo (1508) de Hans Burgkmair el Viejo, junto con un dibujo del mismo autor, realizado entre 1509-1510, proyecto de estatua ecuestre del emperador Maximiliano I, abuelo de Carlos V (Viena, Graphishe Sammlung Albertina).

Tiziano trasladó a la pintura y monumentalizó estos precedentes formales e ideológicos, fácilmente reconocibles para quienes contemplaran el retrato en Augsburgo en la misma ciudad donde décadas atrás trabajó Burgkmair para Maximiliano en estrecha relación con la familia Helmschmid, artífice de las armaduras de los emperadores. De este modo, estas imágenes establecían un vínculo inmediato entre Carlos y su antecesor en la dignidad imperial, especialmente adecuado en la delicada coyuntura política alemana de 1547-1548.

 
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