Detalle de las grietas en la capa pictórica, tras el proceso de estucado

Grietas visibles en la superficie pictórica tras el proceso de estucado

Detalles de la obra, tras la restauración.

Antecedentes y estado de conservación

El delicado estado de conservación responde a su accidentada historia, iniciada en Augsburgo donde la caída de la tela cuando estaba siendo puesta a secar, provocó su primera restauración llevada a cabo por Christoph Amberguer, al servicio de Tiziano. Los desgarros en la parte inferior izquierda, producidos por este incidente aún són visibles. En el incendio del Alcázar en 1734, fue claramente arrancada del bastidor para después ser reentelada, a finales del siglo XX, por Jacinto Gómez. La obra necesitaba pues, de una importante labor de restauración que se llevó a cabo en el 2000-2001.

El conjunto de restauraciones anteriores han salvado la integridad de la obra pero han dejado una marca profunda en forma de repintes, de injertos, de parches y por el empleo de una gasa de protección muy marcada en la superficie de la capa pictórica, que había producido unas huellas irreversibles en la misma. A todo esto hay que añadir la utilización de unos estucos porosos que con el pasar del tiempo se han integrado en la superficie pictórica fundiéndose con los pigmentos y los barnices antiguos.

En este contexto se apreciaba un grave levantamiento del craquelado con riesgos fuertes de posibles desprendimientos de la capa pictórica, al igual que ampollas, falta de adherencia entre las capas de pintura y la preparación, confirmando una general degradación de los adhesivos, barnices y aceites.

Limpieza

La primera fase consintió en retirar con esmero y cuidado la gruesa película de polvo y polución que cubría la superficie pictórica con el fin de evitar que restos de suciedad quedaran fijados a través de los adhesivos que se aplicarían posteriormente. Tras limpiar y fijar la capa de color se constataba la mayor estabilidad de la misma y la mejora de los injertos, de las roturas y de los craquelados.

Tras estos trabajos, se debían retirar las capas más superficiales del grueso barniz oxidado que alteraba y ocultaba la visión global de la obra, al igual que los gruesos repintes.

Reintegración de la capa pictórica

Los retoques han sido precisos y puntuales, en su mayoría realizados con colores al barniz para la restauración. La técnica utilizada para la reintegración ha sido a base de pequeños puntos unidos entre sí y cuya finalidad era la de pasar desapercibidos a la vista e integrarse de esta manera con la pintura original sin alterar sus valores cromáticos y estéticos. En algunas zonas se consideró más oportuno realizar los retoques bajo la forma de pequeñas rayas para no romper la huella de la pincelada horizontal de Tiziano.

 
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