Santa Bárbara, Robert Campin, 1438, óleo sobre tabla

La Europa de la segunda mitad del siglo XV, atraviesa un momento de crecimiento demográfico y de cambios sociales. Las ideas humanistas se expanden por toda Europa recuperando la antigüedad clásica como ideal. El arte comienza a considerarse en Italia una profesión liberal, aparecen las primeras biografías de artistas y el género del autorretrato.

En el arte alemán del siglo XV está muy presente la pintura flamenca. Los artistas alemanes gustan de  adaptar su propia tradición gótica a la de artistas flamencos como Jan van Eyck, Robert Campin y sobre todo, Rogier van der Weyden.

Más difícil les resulta conciliar su imaginería medieval —gran detallismo, riqueza en las texturas y luminosidad en los colores— con la devoción de los artistas italianos por la antigüedad clásica y las proporciones en la representación de las figuras. La tarea que Durero acomete es la de dotar a los artistas nórdicos de un modelo en el que se concilien el empirismo flamenco con el carácter teórico del arte italiano.

Historia de la obra

El Autorretrato de Durero se encontraba en 1625 en el Ayuntamiento de Nuremberg, y formaba un díptico con el retrato de su padre. En 1636 el Concejo entregó ambas tablas a Thomas Howard, conde de Arundel, para que las entregara a Carlos I de Inglaterra. En 1651, destronado y ajusticiado el monarca por el nuevo gobierno presidido por Cromwell, se da la orden de vender en almoneda la mayor parte de la colección de Carlos I para saldar sus deudas. El embajador español, don Alonso de Cárdenas, las adquirió por 75 libras para Don Luis de Haro, primer ministro de Felipe IV, que finalmente se las regaló al rey en 1654. En 1827, el Autorretrato se entrega al Museo del Prado.

 
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