Parmigianino, Autorretrato, 1524. Kunsthistorische Museum, Viena. Autorretrato realizado como era habitual en la época, con un espejo convexo

Pequeñas correcciones

Gracias a la reflectografía infrarroja se pueden apreciar pequeñas correcciones en el dibujo subyacente: encontramos unos ligeros trazos de ejecución rápida en la boca o en los ojos, la colocación de las manos enguantadas y los contornos del vestido.

Huellas de las manos

En la capa morada y en los guantes se perciben unos finísimos surcos oscuros, imposibles de alcanzar con el pincel. Parece que se trata de un matiz final realizado por Durero aplicando una fina capa de pintura de tonalidad oscura sobre la superficie tratada, posando después repetidamente la región hipotenar palmar de la mano, con lo que consigue retirar parte de la pintura, ya que ésta queda adherida en las crestas de las huellas.

Uso de un espejo plano

Para la realización del Autorretrato, Durero se sirvió de un espejo plano, que pudo adquirir durante su primera estancia en Venecia (1494-1495), donde consta que existían a fines del siglo XV. Gracias a ello, por primera vez, Durero pudo completar la inversión total de su cuerpo, y su brazo izquierdo –el derecho del pintor- aparece ya visible sobre el otro.

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados