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Carrasco y Castell, Atanasio

Toledo, 1831

Grabador en hueco de la segunda mitad del siglo XIX que llegó a grabador primero de la Casa de la Moneda de Madrid. Nació en Toledo
en 1831, y desconocemos la fecha de su muerte.
Aunque no sabemos cuándo fue a Segovia, su hoja de servicios, que detalla su trayectoria profesional hasta el 30 de junio de 1892, nos informa de que fue entre 1854 y 1856, cuando comenzó a trabajar como ayudante grabador en la casa de esa ciudad. En abril de ese último año fue nombrado grabador y trabajó por espacio de seis años hasta que una real orden de abril de 1861 le confirió los títulos de grabador principal de la Casa y oficial de la clase de cuartos de Hacienda.
Carrasco cesó en ese cargo en agosto de 1862 al ser trasladado en comisión a alumno único de segunda clase del Departamento de Grabado de la Casa de Moneda de Madrid. Ocupó este puesto solamente por espacio de dieciséis meses, pues en enero de 1864 pasó también en comisión a tallador sexto del mismo Departamento. El primero de marzo del año siguiente fue designado tallador segundo de la clase de terceros con el título de oficial de la misma clase de Hacienda; esta misma real orden aprobó la cuñación en la Casa de Madrid del modelo de medalla que el grabador había presentado para conmemorar la cesióm del patrimonio real por Isabel II en beneficio del Estado.
La mayor parte de los diez años que Carrasco disfrutó este título residió en Barcelona, pues previa oposición el 18 de febrero de 1866 pasó junto con Miguel Jubany -compañero del Departamento Central del Grabado- a la Casa de Moneda de esa ciudad, comisionados ambos para llevar a cabo la acuñación de la nueva moneda de bronce. La hechura de dicha moneda le valió a Carrasco un premio de 5.000 pesetas y la propuesta del Ministerio de Hacienda en agosto de 1868 para que se le nombrase caballero de la orden de Carlos III. Este grabador fue encargado además de seguir la reproducción de sus punzones y matrices en París.
En marzo de 1869 interrumpió este trabajo durante tres meses al encargarle el grabador general Luis Marchionni pasar comisionado junto con Luis Plañiol a la Fábrica del Sello.
Carrasco volvió a Barcelona para continuar en el anterior encargo, pero las quejas de Marchionni, obligado a enviar un nuevo sustituto a dicha Fábrica en un momento complicado para el Departamento -por la necesidad urgente de construir los punzones dobles para las nuevas monedas de plata de pseta y dos pesetas-, hicieron que fuera restituido enseguida al Departamento del Grabado de la Casa de Madrid, quedando Jubany encargado de la conservación de los efectos del grabado y del reconocimiento de la moneda falsa.
Su nueva estancia en Madrid duró nueve escasos meses, pues en abril de 1870 retornó a Barcelona con el mismo cometido que tenía su compañero Miguel Jubany, a quien en la misma fecha se le nombró agregado de dicha Casa cin el encargo de revisar las monedas de bronce que ingresasen en la Caja de la Administración Económica de aquella provincia.
Aunque Carrasco permanecía en Barcelona, una real orden de 26 de mayo de 1875 le ascendió a grabador primero de tercera clase del Departamento de Madrid, y otra de 14 de diciembre de 1877 a grabador único de segunda clase. Tres años después el entonces grabador general Gregorio Sellán le reclamó, junto con Jubany -de manera enérgica- para que regresase, en base de que habían concluido las labores de acuñación para las que fueron enviados «y su falta venía sintiéndose cada vez más en el Departamento Central del Grabado». Esta demanda no tuvo éxito, pues ambos grabadores fueron seleccionados a continuación como miembros de la comisión encargada de la comprobación y legitimación de los billetes de calderilla catalana, aunque dos comunicaciones del Ministerio de Hacienda a los superintendetes de Madrid y Barcelona dejaron establecido que una vez terminado este servicio pasarían a Madrid.
Finalmente, otra real orden de junio de 1881 le comisionó por última vez a Barcelona para para la recogida, clasificación e inutilización de los instrumentos monetarios con motivo de la clausura de la casa de moneda de esa ciudad.
A su vuelta a Madrid pasó a la Fábrica Nacional del Sello a las órdenes del director general de Renta para trabajar exclusivamente en la reforma que comprendía el proyecto de ley sobre la venta de timbre «y por el tiempo solamente indispensable».
Tras servir como grabador único de segunda clase durante casi once años, y con motivo del traslado de Apolonio Galvien Salazar -hasta entonces en este destino- como grabador primero de la Casa de Moneda de Filipinas, Carrasco pasó a grabador de primera con el título de jefe de negociado de tercera clase, por real orden de 5 de septiembre de 1888.
Con posterioridad a esta fecha solamente sabemos de este grabador once años más tarde, en agosto de 1899, continuaba como grabador primero del Centro Artístico de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, y que solicitó un mes de licencia por enfermedad.
(Cano Cuesta, M., Catálogo de Medallas Españolas, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2005, p. 291

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