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Casado del Alisal, José

Villada, Palencia, 24.3.1832 - Madrid, 9.10.1886

Casado del Alisal es uno de los grandes pintores de historia del siglo XIX español. Su dilatada obra se vio promocionada precisamente por el éxito obtenido por su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, así como por los numerosos encargos institucionales a los que debió atender. Identificado políticamente con los sectores más conservadores de su tiempo, protagonizó cierta rivalidad con Gisbert, quien encarnaba la ideología liberal en la pintura de la época. Su prestigio artístico, sostenido en una plástica sólida, de dibujo firme y ejecución esmerada y fluida, muy atenta al realismo burgués del Segundo Imperio en Francia, trató de acercarse a la obra de Velázquez a partir de esa perspectiva.
Discípulo de Federico de Madrazo en la Academia de San Fernando, obtuvo por oposición, junto a Gisbert, una pensión para viajar a Roma en 1855, desde donde remitió sus primeros trabajos artísticos de importancia, todavía fuertemente influidos por el purismo académico. Con su primera gran pintura, "Los últimos momentos de Fernando IV el emplazado" (P5728), obtuvo una primera medalla en la Exposición Nacional de 1860. Ese éxito le reportó dos importantes beneficios. Por un lado, la pensión que recibía le fue prorrogada y pudo marcharse a París, a proseguir sus estudios artísticos, y por otro lado, le fue encomendado un importante encargo, un lienzo de gran tamaño que representara "El juramento de las Cortes de Cádiz" (Madrid, Congreso de los Diputados) para decorar el testero del hemiciclo de la Cámara Baja, por el que le nombrarían comendador de la orden de Isabel la Católica y que presentó en la Nacional de 1862 fuera de concurso. Todavía en París, Casado ideó la gran máquina histórica con la que obtendría su consagración definitiva en este género y que le convertiría en uno de los grandes nombres de la pintura española contemporánea. Así, "La rendición de Bailén" (P4265), ambientado en la guerra de la Independencia como la obra que pintó para el Congreso, pretende recuperar la tradición velazqueña desde una óptica internacional, todavía deudora en cierto modo del purismo académico.
A partir de ese éxito se estableció en Madrid, donde atendió numerosos encargos de retratos particulares, así como algunos oficiales entre los que destaca el de "Isabel II" (Madrid, Palacio Real), también de 1864. En 1867, cuando ya era profesor de Estudios Elementales en la Academia de San Fernando, presentó a la Exposición Nacional de ese año "Los dos caudillos".
Aunque continuó con su dedicación a la pintura de historia y al retrato de encargo, a partir de la segunda mitad de la década de los sesenta Casado desarrolló una importante carrera como pintor de género, sobre todo después de su nombramiento como director de la Academia de España en Roma, en sustitución del malogrado Eduardo Rosales, en 1874. Pero a pesar de su nuevo interés por el tableautin, fue precisamente en Roma donde realizó uno de los cuadros más importantes de toda su producción y una de las claves de la pintura de historia en España, "La leyenda del rey Monje", ideado según confesión propia como espejo en el que debían mirarse los jóvenes pensionados en Roma. Casado presentó el lienzo en Madrid, en la Nacional de 1881, con la esperanza de conseguir, por fin, una medalla de honor, pero sólo obtuvo una mención honorífica, por lo que dimitió de su puesto en Roma.
Al final de su vida recibió el encargo de la decoración de una capilla en la basílica madrileña de San Francisco el Grande, en el que fuera el gran proyecto artístico de la Restauración borbónica. Allí pintó la espléndida "Aparición de Santiago en la batalla de Clavijo" y comenzó a preparar el resto de pinturas para la basílica, pero la muerte le sorprendió cuando comenzaba a componer "La consagración de la orden de Santiago por el papa Alejandro III en Roma, en 1886 (G. Navarro, C. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, p. 468).

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