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Churriguera, José de

Madrid, 21.03.1665 - Madrid, 02.03.1725

Arquitecto, escultor y dibujante español. Perteneción a una amplia saga de ensambladores de origen catalán; su abuelo paterno, Josep Xurriguera, natural de Barcelona, fue entallador; nietastro de otro célebre retablista catalán, José Ratés; hijo del escultor José Simón de Churriguera, hermano de los arquitectos retablistas Alberto y Joaquín; padre de Jerónimo y Nicolás, continuaron la tradición profesional familiar.
Una vez establecido en Madrid, el taller de los Ratés-Churriguera pronto hizo fortuna y ya desde 1651 se documentan sus relaciones profesionales con los nombres más relevantes del círculo de la Arquitectura madrileña, como el jesuita Francisco Bautista, Pedro de la Torre y Sebastián Herrera Barnuevo, continuadores de la línea de Alonso Cano aplicada a la antigua tratadística italiana. Sus tempranos éxitos se unieron al apogeo de la escuela pictórica madrileña , asociándose para la creación de grandes retablos con pintores-arquitectos como José Jiménez Donoso, Francisco de Herrera “El Mozo” o Claudio Coello.
En 1685 José de Churriguera contrajo matrimonio con la madrileña Isabel de Palomares, hija a su vez de un carpintero, lo que contribuyó a su total inserción en el ámbito de la retablística madrileña. Desde el año anterior, en que había muerto José Ratés, José Benito se había convertido, a sus 19 años, en cabeza del taller familiar. En 1689 Churriguera obtuvo un clamoroso éxito al ganar el concurso para el túmulo de María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II, tras competir arquitectos y pintores de la talla de Claudio Coello, José Caudí o Roque de Tapia.
Fue nombrado arquitecto de corte sin sueldo ("ayudante de trazador de
las obras de palacio sin sueldo") por el rey Carlos II (08/10/1690).
El contacto con la corte le facilitó el contacto con personajes influyentes que le encomendaron importantes obras; la más importante de ellas fue el retablo mayor de la iglesia conventual de los dominicos de San Esteban, en la ciudad de Salamanca, encargo del dominico fray Pedro Matilla, catedrático de prima de Teología en la Universidad de Salamanca (1676-1685) y confesor de Carlos II (1685-1698), quien debió tratar a Churriguera durante la construcción del túmulo de la reina María Luisa. A mediados de 1691 establecieron de común acuerdo las condiciones de la obra y a comienzos de 1692 el artista se desplazó a Salamanca con sus hermanos menores, Joaquín y Alberto, para ocuparse personalmente de la dirección, talla y ensamblaje del retablo. La obra fue concluida en 1694.
Al finalizar el siglo XVII, José Benito regresó a Madrid, donde levantó, entre 1701-1707, una serie de retablos de tipo “cascarón” cuya composición deriva directamente del monumental de Salamanca.
Los cargos cortesanos le fueron retirados por el rey Felipe V, en el difícil momento de la Guerra de Sucesión española, acusado de insubordinación, al abrazar la causa del Archiduque Carlos de Austria, pero también ante la carrera ascendente de Teodoro Ardemans. Sin embargo, parece que con posterioridad debió ser indultado por el monarca, tras un tiempo huído de la Corte.
No obstante, aún recibió algunos de sus mayores encargos, pues “contrató” con el político navarro Juan de Goyeneche diferentes obras, como su palacio en Madrid (hoy sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), pero sobre todo, el proyecto del Nuevo Baztán, planificando el palacio, templo y demás casas y oficinas para fábricas y obras de ingeniería de la nueva población en la provincia de Madrid. La edificación de este colbertiano centro industrial y conjunto urbano de nueva planta, dotado de las más modernas infraestructuras, se llevó a cabo entre 1709 y 1713.
Aún produjo su ingenio algunos de los retablos más notables de Madrid, como el del convento de San Basilio Magno (1717), el dedicado a San Juan Francisco de Regis en el Noviciado de los Jesuitas (1719), que empiezan a manifestar una mayor contención decorativa y un tipología de planta convexa, en sintonía con las corrientes clasicistas internacionales que empezaban a triunfar en la capital española, o el retablo de San Raimundo de Fitero para la iglesia de las Calatravas (1720). (Texto extractado de: Blasco Esquivias, B., "Ni fatuos ni delirantes. José Benito Churriguera y el esplendor del Barroco español", en Lexicon. Storie e Architettura in Sicilia, nº 2, 2006, pág. 6)

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