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Codina Länglin, Victoriano

Barcelona, 1844 - Londres, 1911

Había nacido Codina en Barcelona en 1844, de una familia ilustre por los hombres de valer científico que ha producido, pues su padre y su hermano fueron notables químicos.
Muy joven aún, comenzó sus estudios bajo la dirección de su primo el insigne escultor don José Samsó; ingresó después en la Escuela de Bellas Artes (Lonja), donde permaneció desde 1859 a 1866, alcanzando todos los primeros premios, y como ganara una bolsa de viaje se trasladó a Roma, donde completó sus conocimientos en la Academia de San Lucas.
Su primer triunfo data del envío del grupo "Agar e Ismael", que figuró en la Exposición de Madrid de 1871, y adquirido por el gobierno, forma hoy parte del Museo Nacional.
Hallábase Codina en París al estallar la guerra franco-alemana, y se encontró en el sitio, verificándose entonces en él una trascendental transformación, y fué sentirse llevado de una irresistible vocación hacia la pintura, para cuyo cultivo estaba admirablemente preparado, y en efecto, envió algunos cuadros, juntamente con varias esculturas, al salón de Artistas vivientes, y obtuvo un ruidoso triunfo.
Su fama se extendió desde entonces rápidamente, y en 1877 fue invitado por un potentado inglés para que pasara a Londres a decorar su palacio de Marlborough-Gate. Codina salió airoso de su cometido, y acosado de encargos, hubo de fijar su residencia a orillas del Támesis, y allí, a pesar de contar Londres con tan insignes pintores, abrió una academia que se vió concurridísima, hasta que, abrumado por el trabajo, tuvo que cerrarla.
Una de sus especialidades era la pintura de tapices, en cuyo género no ha tenido tal vez rival, figurando varios de ellos en algunos salones de Barcelona, y en mayor número en las más suntuosas moradas de Inglaterra.
Sus obras, expuestas en la Real Academia de Londres, Liverpool, Brighton, Denbigh y otras capitales, eran siempre objeto de los mayores elogios por parte del público y de la crítica. Pintó además numerosos cuadros al óleo para iglesias católicas de la Gran Bretaña, decoró muchos teatros, hoteles y palacios, así como el coche-salón de la reina de Inglaterra, y fue requerido diversas veces para ejecutar importantes trabajos en Irlanda.
Había alcanzado medalla de oro en la Exposición de Madrid de 1871, y en la de Barcelona de 1888. Era modesto en su vivir, excelente amigo, buen español, apasionado de Cataluña, y aunque residente en el extranjero, jamás se olvidó de su patria, siendo su mayor satisfacción de ver reunidos en su casa a sus paisanos.
¡Descanse en paz el estimado artista!
(Hojas Selectas. Revista para todos. Biblioteca Salvat, Barcelona, 1911, págs. 413-414)

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