El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás

Mir y Trinxet, Joaquín

Barcelona, 1873 - Vilanova i la Geltrú (Barcelona), 1940

Por su visión del paisaje, muy personal, Mir es considerado el principal paisajista español del postimpresionismo. Su etapa de formación, que se desarrolló en la Barcelona modernista, está vinculada especialmente a la escuela de bellas artes de la Llotja y a su trabajo en el grupo denominado la Colla del Safrà (Grupo del Azafrán), donde compartía con otros jóvenes artistas su preocupación por los temas sociales, su interés por el trabajo al aire libre y un tipo de pintura parecida, marcada a menudo por unas entonaciones anaranjadas muy singulares que dieron lugar a la denominación del grupo. De esos momentos son La catedral de los pobres (1898, colección Carmen Thyssen-Bornemisza), la obra más emblemática de este grupo artístico, y El huerto y la ermita (h. 1898, Madrid, MNCARS).
Durante su estancia en Mallorca (1899-1903), donde recaló motivado por Santiago Rusiñol (1861-1931), Mir fue abandonando su naturalismo anterior en beneficio de una pintura más sintética, de formas abocetadas, y comenzó a configurar así su propio estilo. Aunque estuvo influido por William Degouve de Nuncques (1867-1935), pintor belga que residió en la isla ente 1900 y 1902, así como por el simbolismo y el puntillismo, Mir acabó aislándose hasta convertirse casi en un eremita, dedicado febrilmente a la observación del paisaje mallorquín más agreste, el de las cuevas y grutas, los torrentes y los acantilados, por los que sintió verdadera fascinación. Internado por problemas psiquiátricos en el manicomio de Reus (1905-1906), se instaló a su salida en la zona del Camp de Tarragona, donde pintó con especial interés en las localidades de L’Aleixar y Maspujols, cuyas edificaciones aparecen en muchas de sus obras. Allí avanzó en el proceso de abstracción de sus paisajes, en los que volcó su particular sentimiento de la naturaleza, y se centró cada vez más en las manchas de color. Estas adoptan muchas veces formas circulares y ovales, y otras se diluyen tenuemente. Su paso por la comarca del Vallès (1913-1921) supuso una vuelta a formas más definidas, pero el cromatismo y la luz continuaron siendo fundamentales en obras como El solei (1919, Barcelona, MNAC). A raíz de su instalación en 1921 en Vilanova i la Geltrú, comenzó a interesarse por el grabado, sin abandonar la pintura, que encuentra nuevos motivos en sus viajes, siempre a lugares no demasiado alejados como Montserrat (1931) o Andorra (1932 y 1933). A partir de 1929 comenzó a recibir diferentes reconocimientos en el panorama artístico nacional e internacional, como la medalla de honor en 1930 de la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid, que supuso su verdadera consagración (Martínez Plaza, P. J. en “Donación Hans Rudolf Gerstenmaier al Museo del Prado”, Museo del Prado, 2019, pp. 69-70)

Obras (1)

Torre Solá. Montornès
Óleo sobre lienzo, 1914 - 1921
Mir y Trinxet, Joaquín

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba