Num. de catálogo
E00261
Autor
Foggini, Giovanni Battista
Título
Carlos II a caballo
Cronología
1698
Técnica
Fundido
Materia
Bronce dorado
Medidas
65 cm x 27,5 cm x 70 cm - 37,4 kg
Escuela
Italiana
Tema
Retrato
Expuesto
Si
Procedencia
Colección Real (regalado en 1698 a Carlos II por Giuseppe Archinto, nuncio papal en Florencia; Real Alcázar, Madrid, galería del Cierzo, 1700, nº 106; Palacio Real Nuevo, Madrid, 1747, nº 22).

Estatua ecuestre de pequeño tamaño, con basamento de madera dorado. El rey español Carlos II (1661-1700), vestido con unas épicas vestiduras de carácter romano, mantiene el cetro en su mano derecha mientras sujeta las riendas de su caballo con la izquierda. La actitud heroica y de poder queda potenciada por la posición en corveta de la montura. Se conocen varios dibujos preparatorios para esta obra realizados por Foggini, quien tomó como modelo la estatua de Fernando I de Medici del broncista barroco Pietro Tacca, que se encuentra en Livorno. A su vez, la escultura sirvió de modelo para las estatuas que sus hijos, Vincenzo y Giulio Foggini, hicieron de Carlos III. La obra fue regalada por el nuncio Giuseppe Archinto a Carlos II en 1698 (Coppel, R.: Catálogo de la escultura de época moderna. Siglos XVI-XVIII. Museo del Prado, 1998, p. 132).En el inventario de Carlos II (1701-3) la pieza original era un espléndido monumento en miniatura ricamente decorado, en el que los cuatro cautivos encadenados de las esquinas simbolizaban la Herejía. Comprobamos también que, aunque sólo habían transcurrido tres años, ya se había olvidado el nombre del escultor. El incendio que sufrió el Alcázar en 1734 dañó el dorado del caballo y el jinete (que se han restaurado para esta exposición) y destruyó la base de ébano.El aspecto juvenil que tiene Carlos II parece indicar que la fisonomía procede de los estudios que había hecho el escultor anteriormente, en 1676 y estando en Roma, para un retrato ecuestre de gran tamaño del monarca español. Mucho después, en 1722-23, Foggini realizó unos estudios de un caballo en corveta para un retrato ecuestre monumental de Augusto el Fuerte, elector de Sajonia. En el contexto florentino, vemos que el caballo de Foggini responde a un modelo totalmente nuevo, aunque en la postura en corveta sigue la tradición de estatuillas ecuestres iniciada por Pietro Tacca con su retrato de Luis XIII de Francia de la segunda década del siglo XVII y, de hecho, se ajusta más que ningún otro al diseño de Tacca. También aquí el bien adiestrado animal realiza esta acción clásica de la doma con elegancia y con el decoro que exige un monarca de la gran dinastía Habsburgo. El cuerpo pequeño y delgado de Carlos II necesitaba de un caballo robusto pero de dimensiones relativamente modestas y, al acentuar la musculatura, el escultor logró que la superficie dorada emitiera leves y agradables reflejos. La crin, ondulante y sin recortar, puede compararse con la de un modelo posterior de Pietro Tacca, de 1619-21, el de su pequeño retrato ecuestre de Emanuele Filiberto, duque de Saboya, donde las vibrantes siluetas de la crin y la cola infunden energía a los volúmenes relativamente planos del animal. Donde Foggini se aleja de Tacca es en lo que aprendió en Roma del monumento ecuestre de Constantino el Grande que realizó Bernini para la Scala Regia del Vaticano. El atuendo a la romana del rey español y sus paños al viento recuerdan a los del modelo all’antica de Bernini, mientras que el caballo planta firmemente las patas traseras en el suelo para impulsar el cuerpo hacia arriba. Junto con la luz que atrae el modelado de la musculatura, el animal resulta así más dinámico y barroco que el modelo de Tacca para el duque de Saboya. (Texto estractado de Brook, A.: Las Ánimas de Bernini. Arte en Roma para la corte española, Museo del Prado, 2014).

 
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