Num. de catálogo
O00083
Autor
Taller de los Sarachi (Atribuido a)
Título
Copa de las Cuatro Estaciones
Cronología
Finales del siglo XVI
Técnica
Esmaltado; Grabado
Materia
Cristal de roca / cuarzo hialino
Medidas
25 cm
Escuela
Italiana
Tema
Alegoría
Expuesto
Si
Procedencia
Colección Real

Vaso compuesto por tres piezas de cristal de roca y dos guarniciones de oro esmaltado. El cuerpo tiene perfil de arco invertido, levemente apuntado, con la boca oval, lobulada a causa de los seis grandes gallones que, a modo de plegados, recorren el cuerpo. En las esquinas de planos mayores están cuatro grupos de grabados que representan dos sierpes entrelazadas cada uno. Dos medallones se desarrollan en la parte central de cada frente, tangentes, uno en cada gallón. Debajo, una escena marítima, con ondas y personajes. Una guarnición anular, con diseño de roleos en esmalte excavado negro y cabujones de rubíes imitados por esmalte rojo con toques verdes de trasflor y azul celeste opaco, recibe la copa sobre el nudo. Éste, achatado, simula, labradas en cristal, las labores de platería: engastes cuadrados y piedras en cabujón. Otra guarnición igual a la descrita lo une con el vástago piriforme y pie hexalobulado, decorado con pequeñas ramas y semillas decrecientes. Tuvo en el borde, otra guarnición, idéntica a las anteriores. La decoración repite la serie de las cuatro estaciones, que se recoge en numerosos grabados: el viejo que se calienta en el hogar representa al invierno; la doncella con flores la primavera; otra con espigas y frutos en cornucopia, el verano; y finalmente, la parra en sazón con su dueño, el otoño. Cada motivo se enmarca e rótulos ovales con vegetales alusivos (la hiedra, las amapolas, las espigas, las uvas). En la parte inferior del cuerpo se desarrolla una escena acuática, del tipo Triunfo de Anfitrite, con delfines y monstruos marinos. Una figura femenina se alza sobre uno de ellos, quizás Anfitrite o la Venus marina; se contrapone un Baco joven que, sentado sobre una cuba, ante el lagar, saluda alzando una tazza con vino, lo que quizás simbolice, irónicamente, el poder del vino sobre el agua, y la oportunidad de su gesta en cualquier estación del año. Las guarniciones del vástago del vaso y del pie, hoy perdida, son similares a las de los núm. O00081 y O00097, y, como éstas, originales. Se repiten en todas un esquema que se encuentran, con variantes en su diseño, en vasos de varias colecciones europeas. El hecho de que muchos vasos de piedras duras procedentes de talleres milaneses salieran a mercado con guarniciones incluidas se debe a que, dentro de la organización del taller, existían plateros encargados de dotar a cada vaso de dichas monturas según el rango del cliente o calidad artística de cada vaso.En cuanto al estuche, con pie, vástago, cuerpo bulboso acanalado y remate cupuliforme, es de de color marrón vinoso y decoración dorada. Los hierros que adornan este ejemplar constituyen una decoración barroca con cenefas de puntas de encajes y florones formados por las mismas. No tiene paralelo con los de ningún otro estuche de alhajas. La cenefa más llamativa está compuesta por una faja central de círculos con punto central y una doble greca a los lados de grandes arcos con roleos interiores y pináculos florales rematados en flechas en pointillé. Algunos hierros arcaizantes de conejos y ardillas alternan formando orlas en la base. Otras orlas, en arco apuntado, con interior polilobulado, se disponen en hileras. Es destacable, entre la decoración del vástago, el hierro con el águila bicéfala coronada que parece aludir a u motivo heráldico, quizás relacionado con la familia Habsburgo.El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1712), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrieron en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva. (Texto extractado de Arbeteta, L.: El Tesoro del Delfín. Catálogo Razonado, 2001, pp.274-275).

 
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