Num. de catálogo
D07490
Autor
Montaña Cantó, Pau
Título
Ester delante de Asuero
Cronología
1795 - 1798
Técnica
Aguada; Lápiz
Soporte
Papel
Medidas
240 mm x 315 mm
Escuela
Española
Tema
Religión
Expuesto
No
Procedencia
Adquisición, 2008

El corpus de la obra gráfica conocida de Pau Montaña se componía de sólo los dos dibujos originales conservados respectivamente en el Museu Nacional d´Art de Catalunya y en la Real Academia de San Fernando. De ahí la importancia de este conjunto, formado por 35 dibujos, todos ellos estudios o copias a partir de pinturas, frescos o dibujos de antiguos maestros que, en el momento de su realización, se conservaban en el Monasterio de El Escorial, en el Palacio Real Nuevo o en otras colecciones. La atribución de todo este conjunto a Pau Montaña se basa en la coincidencia de dos significativos indicios. El primero es de tipo histórico y tipológico. Son éstos unos clásicos estudios formativos de copia de antiguos maestros: no se trata de la típica y minuciosa copia escolar de una estampa o de un cuadro, sino de ejercicios de interpretación del modelo, sobre todo atentos a fijar la estructura compositiva y los valores de color y de luz del original mediante la técnica directa del dibujo a lápiz y de la aguada. Son estudios que buscan la creación de una galería ideal de modelos, que procuran convertir la experiencia de la contemplación de esas obras en una ocasión para su análisis mediante su copia e interpretación en otro soporte y en otro medio, que intentan ayudar a perdurar en la memoria del copista el goce de su estudio. Esta voluntad de aide-memoire de todo el conjunto de estudios explica la precisión con que la mayoría están rotulados con indicación de autoría, tema y ubicación. Un artista que tuviera estas obras en su entorno geográfico y vital inmediato seguramente no las habría rotulado; por el contrario es muy lógico que lo hiciera un joven pintor forastero como Montaña, que sabe que su residencia temporal en la Corte es sin duda un privilegio, que tal vez no vuelva a producirse, por lo que necesita documentar aquellas obras que de algún modo han despertado su interés.



No se conoce la procedencia histórica exacta de todo el conjunto. Sí se sabe que aparecieron en el mercado anticuario de Barcelona formando parte de un álbum, en el que se encontraba un original de gran formato en el que, con letra de finales del siglo XIX, aparecía la leyenda: Estudios de Pedro Pablo Montaña, por lo que puede deducirse que esta carpeta fue recopilada por este artista y en su interior el lote más destacado fuese el conjunto de dibujos de su hijo realizados durante su estancia de cinco años en Madrid.El segundo indicio de autoría guarda relación con la técnica y la calidad de ejecución de los dibujos. Aunque el margen de comparación es escaso, pues sólo se conservan dos piezas seguras de Pau Montaña, el análisis y cotejo de la técnica de los nuevos estudios presenta significativas coincidencias con la de los originales hasta ahora conocidos. La composición está encajada a partir de una primera estructura realizada a lápiz, a continuación se definen algunos detalles de la articulación formal de las figuras con precisos toques de pluma, para finalmente obtener un brillante efecto de modelado mediante los toques de aguada en forma de mancha, pero que pueden también combinarse con toques de punta de pincel con una cierta voluntad de construcción de la forma como vemos a veces en las cabelleras o en los plegados de los ropajes. Son dibujos que pueden causar una primera impresión de torpeza porque no pretenden un nivel de acabado minucioso y porque apuntan a veces ligeras desproporciones, pero valorados con mayor atención muestran una muy buena capacidad para traducir, con los instrumentos de mayor dificultad del dibujo clásico -la pluma y la punta de pincel- las calidades cromáticas, de tonalidad y de luz de las obras originales que se copian, evitando una reproducción de las mismas de acuerdo con las convenciones del grabado al buril, que era en la época el gran instrumento para la traducción de las pinturas. Son dibujos de un pintor que piensa en valores de color y de luz y no de un grabador atento al efecto de sombreado mediante la densificación de la línea.En este conjunto de dibujos se confirma una vez más que el Monasterio de El Escorial, gracias a la magnificencia del edificio y de manera singular por la extraordinaria calidad y abundancia de su decoración pictórica, fue como un museo o galería en donde los jóvenes artistas pudieron conocer y estudiar a los grandes maestros italianos y flamencos. No debe sorprender, por tanto, que la mayor parte de estas copias o estudios tengan que ver con piezas colgadas en las salas capitulares del monasterio y con detalles de frescos de Luca Giordano en la basílica.

 
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