Num. de catálogo
P02056
Autor
El Bosco
Título
Extracción de la piedra de locura
Cronología
1500 - 1510
Técnica
Óleo
Soporte
Tabla
Medidas
48,5 cm x 34,5 cm
Escuela
Flamenca
Tema
Género y sociedad
Expuesto
Si
Procedencia
Quinta del duque del Arco, sexta pieza que sirve de gabinete, 1745, [nº 148]; Quinta del duque del Arco, pieza décima, 1794, nº 317; Colección Real.

El pintor dispuso en el centro del cuadro un círculo para alojar la escena. Alrededor incorporó una decoración de lazos dorados sobre fondo negro y una inscripción en letras góticas, también doradas: en la parte superior, Meester snijt die keye ras, que debe traducirse como Maestro, quítame pronto esta piedra [de la locura], y en la parte inferior, Myne name es lubbert das, que ha sido interpretado como Mi nombre es Lubbert Das. Lubbert es un término usado en el lenguaje rural referido a la ignorancia e ingenuidad. Y es precisamente en el campo donde transcurre la escena, con un campesino como paciente de la operación quirúrgica.La tradición popular asociaba la locura a una piedra alojada en el cerebro. Tomando la metáfora en sentido estricto, los más ingenuos trataban de librarse de esa supuesta piedra. El Bosco representa la extracción al aire libre, con el paciente, un hombre maduro desprovisto de sus zuecos, sentado en un sillón. El cirujano lleva un embudo invertido en la cabeza, alusivo a su falta de conocimiento. Extrae de la cabeza del paciente un tulipán de lago -como el depositado en la mesa, en referencia a una operación anterior-, símbolo del dinero que va a obtener del incauto. El cirujano no es un sabio, sino un estafador. Dos testigos presencian la extracción de la piedra: un monje de cabellos blancos con una jarra de cerveza y una monja con el rostro apoyado en la mano y un libro sobre la cabeza. La locura ha sido relacionada por Silver con la bebida. Para eliminarla resultan inútiles la religión -simbolizada en la presencia de los monjes- o el saber -al que alude el libro-. La pintura perteneció a la colección real española. Se creyó que era la obra del mismo tema, también de El Bosco, que el rey Felipe II había adquirido a los herederos de Felipe de Guevara en 1570 con destino al Alcázar de Madrid. Sin embargo, esa identificación es errónea ya que difieren el soporte -la composición del Museo del Prado está pintada en tabla y la de Guevara fue descrita sobre lienzo- y las dimensiones -la del Prado tiene menor formato que el tamaño descrito de la pintura de los Guevara-. Nada se sabe respecto al lienzo adquirido a los Guevara, que debió desaparecer como muchos otros, ni tampoco sobre cómo ingresó en la colección real la tabla del Museo del Prado, inventariada por vez primera en 1794 cuando se encontraba en la finca del duque de Arco, propiedad de la corona. Acerca del posible origen de esta tabla, tal vez podría ser la misma que perteneció a Felipe de Borgoña, obispo de Utrecht, ya que en el inventario de 1524 del castillo que poseía el prelado en Wijk-bij-Duurstede se incluye una tabla de Lubbert Das, al que se le está quitando la piedra, la misma expresión -lubbert das- que aparece en la pintura del Museo del Prado (Texto extractado de Silva, P. en: El Prado en el Ermitage, Museo Nacional del Prado, 2011, pp. 68-69).

 
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