Num. de catálogo
P02518
Autor
Rincón, Fernando del
Título
Francisco Fernández de Córdoba y Mendoza
Cronología
1520 - 1521
Técnica
Óleo
Soporte
Tabla
Medidas
51 cm x 40 cm
Escuela
Española
Tema
Retrato
Expuesto
No
Procedencia
Colección privada, París; adquirido por el Patronato del Tesoro Artístico con destino al Museo del Prado, 1929.

La inscripción sobre la superficie del cuadro y los escudos del marco original permiten identificar al personaje efigiado, Francisco, el tercero de los ocho hijos de Diego Fernández de Córdoba, segundo duque de Cabra, vencedor de Boabdil, y de María Hurtado de Mendoza y Luna, hija del duque del Infantado. Pese a su alta cuna, al haber nacido en tercer lugar estaba destinado a ingresar en el clero. Si en otros tiempos su elevada estirpe le habría permitido acceder pronto al episcopado, como le sucedió a su tío el cardenal Mendoza, no ocurría lo mismo en la época de los Reyes Católicos, en la que transcurrieron las primeras etapas de su carrera eclesiástica, ya que lo que se tenía en cuenta entonces era la valía personal, que primaba sobre el origen noble. Al iniciarse el reinado de Carlos V, la situación cambió. En 1519, a la muerte de Guillermo de Croy, se nombró a Francisco gobernador del arzobispado de Toledo y a continuación administrador de la diócesis toledana, mientras la sede estuvo vacante. En octubre de 1526, fue designado obispo de Oviedo, y poco después tomó posesión de la diócesis de Palencia. Fallecido en 1536, fue enterrado en San Jerónimo el Real de Madrid, aunque sus restos fueron trasladados años más tarde al convento de la Madre de Dios de Baena (Córdoba), la villa donde pasó sus años mozos y donde nacieron sus hijos. Gracias a la inscripción se conoce al autor del retrato, Rincón. Pese a la confusión que hubo tradicionalmente con los pintores Antonio del Rincón y Fernando del Rincón de Figueroa, fundidos en uno solo, por fortuna recientes investigaciones han permitido separarlos, aunque no se haya podido confirmar si les unían lazos familiares. En el año 2004 Fernando Marías y Felipe Pereda han publicado nuevos datos que sitúan a Antonio del Rincón vinculado a la catedral de Toledo entre 1481 y 1488 y demuestran que, desde 1481, Antonio fue pintor del rey. Se constata, por tanto, que existió realmente el Antonio del Rincón -separado de Fernando del Rincón, documentado entre 1491 y 1522- al que Palomino, haciéndose eco de la historiografía anterior, incluyó en sus biografías -pintor de Fernando el Católico, caballero de la orden de Santiago y autor de varios retratos de los reyes, fallecido en 1500 a los cincuenta y cuatro años-, al margen de que hiciera o no las obras que él le adscribió. Sólo hubo una excepción a la línea seguida por Palomino, la del aragonés Jusepe Martínez, que, al referirse a Rincón -sin duda a Fernando, y no a Antonio-, afirmaba que "[...] fue singularísimo en retratos, cuyas cabezas eran muy estimadas", quizá por partir de una tradición literaria u oral existente en Aragón, o por conservarse allí algún retrato suyo, regio o no. Los nuevos datos sobre Fernando del Rincón publicados por Azcárate y por Francisco Javier Ramos permiten conocer mejor su personalidad y comprobar el éxito obtenido por su arte, que, por lo que respecta a las pinturas de temática religiosa que se le han adscrito, no parece justificado. En cambio sus retratos -tanto el de Francisco Fernández de Córdoba, firmado, del Prado, como el de fray Francisco Ruiz, el secretario de Cisneros (Madrid, Instituto Valencia de Don Juan)- tienen mayor calidad y se cuentan entre los primeros que han llegado hasta nosotros de manos de un pintor castellano. Respecto al del Prado, Javier Ramos sugiere que debió de ejecutarse en 1521 o 1522 -el último año en que se documenta a Rincón-, ya que, a consecuencia de la revuelta comunera, en marzo de 1521, Francisco abandonó la diócesis de Toledo, que administraba en nombre del rey, y se refugió en Guadalajara como huésped de su pariente el duque del Infantado, por lo que Rincón pudo retratarle ese año o el siguiente, pero también pudo hacerlo algunos años antes, mientras perteneció al cabildo toledano. Fernando del Rincón hizo un retrato de busto y dispuso a Francisco Fernández de Córdoba de tres cuartos, hacia la izquierda, sin dirigir la mirada al espectador y sin otro punto de atención que el rostro, en el que destacan sus labios carnosos, sensuales. De acuerdo con su condición de eclesiástico, cubre sus cabellos con un bonete negro y su camisa con un ropón de ancho cuello. Especial protagonismo cobra la inscripción latina, en la que el retratado quiere resaltar la importancia de su linaje y conseguir que su gloria supere la de sus padres, don Diego, el vencedor de Boabdil en la guerra de Granada, y doña María, la nieta del marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, y de don Álvaro de Luna (Texto extractado de Silva, P. en: El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, Museo Nacional del Prado, 2006, p. 46).

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados