Num. de catálogo
O00080
Autor
Taller de los Sarachi; Fontana, Annibale; Taller de los Miseroni
Título
Fuente de los doce Césares
Cronología
1570 - 1590
Técnica
Esmaltado; Tallado; Grabado
Materia
Cristal de roca / cuarzo hialino
Medidas
3,9 cm x 32,6 cm
Escuela
Italiana
Tema
Mitología
Expuesto
No
Procedencia
Colección Real

Fuente oval, compuesta por una pieza de cristal de roca y dos guarniciones de oro. En el ala se desarrolla, en redondo, una escena con personajes y arboledas, mientras que, en el óvalo interno se representa un asunto marino, con diferentes personajes. Se remata la fuente con ancha guarnición en el ala, donde, entre molduras lisas, se distribuyen doce sobrepuestos con sendos camafeos de lapislázuli, intercalándose con otros doce, apaisados, de roleos y "ces"esmaltados en celeste, blanco, y negro opacos, rojo y verde trasflor. Más estrecha es la guarnición que forma el ruedo del asiento, también oval, con doce "eses" esmaltadas alternadas con doce perlas, que fueron repuestas en fecha desconocida, ya que en 1746 faltaban tres granos de aljófar.

En cuanto al grupo de los doce césares, fue un motivo muy utilizado, aunque abundaron las series comerciales, talladas con escasa calidad, cosa que no sucede con esta bandeja, ya que la calidad de sus camafeos es alta y se puede relacionar con las labores de los más destacados lapidarios milaneses, quizás los Miseroni, especialmente Ottavio, quien realizó numerosos camafeos en lapislázuli, y al que se le atribuyen números ejemplares existentes en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Angulo cita numerosos paralelos, algunos en Louvre, como el Espejo de María de Médicis, y una copa cubierta de ágata.

La técnica del grabado en cristal difiere de las primitivas según el método de los entalles, a base de pequeñas concavidades, lográndose mayor realismo gracias al empleo de muelas y esmeriles variados. Esta peculiaridad se manifiesta en el tratamiento de rostros, diseño y arboledas, propios al taller de los Sarachi.

Por lo que respecta a la decoración, se desarrolla en sentido circular, con otra escena dispuesta interiormente. La secuencia del exterior consiste en un episodio de varias escenas, fácilmente identificables, con la historia de Hermafrodito, tomado, como la mayoría de, las decoraciones historiadas de asuntos paganos, de Las Metamorfosis de Oviedo. Hermafrodito, hijo de Hermes o Mercurio y Afrodita o Venus, se reconoce en el ala de la bandeja, portando dos cabezas y alzando sus brazos ante los dioses. Las dos cabezas y dos sexos con que representa al personaje, son producto de su unión, en sólo cuerpo, con la ninfa Salmancis. La lucha del interior, también continua, trata de luchas y amores de centauros, náyades y tritones, y pertenece a la serie temática, tan frecuente, de los triunfos marinos, basada en imágenes como los grabados de Delaune Combats de centaures marins.

El tema de Hermafrodito es complejo y susceptible de una triple lectura; la primera, pertenece al mundo descrito por Ovidio en sus Metamorfosis; temática puesta de moda con el auge del neoplatonismo, en el que se considera el andrógino como inmortal por ser completo y, basada, como indicamos en el estudio general al tratar la simbología, en las teorías de los principios contrapuestos y poder de la unión de tales principios, idea que desemboca hacia una visón de Hombre como paradoja y contradicción. El poder la fusión y el equilibrio es tal, que permite una lectura política, de imperio final e inamovible, de inmutabilidad, una vez alcanzada la Monarquía Universal. En cuanto a la lectura alquímica, a la que parece invitar la presencia de Hermes-Mercurio y Afrodita-Venus, símbolos planetarios al tiempo que elementos, el andrógino es la imagen inicial de la transmutación alquímica. En lo respecta a la visón política, Venturelli lanza la hipótesis de que, al igual que sucede con el Vaso de Montería (O00079), relacionado a su vez con una columna de cristal, conservada en Florencia, que presenta una decoración alusiva a los triunfos de la Monarquía hispánica, pudiera estar relacionada con Felipe II. En general, los asuntos clásicos fueron utilizados generosamente por la propaganda de las casa reinantes europeas, especialmente en la segunda mitad del siglo XVI y siglo XVII.

El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1712), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrieron en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva. (Texto extractado de Arbeteta, L.: El Tesoro del Delfín. Catálogo Razonado, 2001, pp.116-119).

 
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