Num. de catálogo
P00438
Autor
Tiziano, Vecellio di Gregorio
Título
Cristo con la Cruz a cuestas
Cronología
Hacia 1565
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Medidas
67 cm x 77 cm
Escuela
Italiana
Tema
Religión
Expuesto
Si
Procedencia
Colección I Marqués de Leganés, 1652-55, nº 806; Colección Real (Real Alcázar, Madrid, Alcoba de la Galería del Mediodía, 1666, nº 614; Real Alcázar, Madrid, Alcoba de la Galería del Mediodía, 1686, nº 291; Real Alcázar, Madrid, Alcoba de la Galería del Mediodía, 1700, nº 101; Real Alcázar, Madrid, 1734, nº 367; Furriera Real, entre las obras que han pasado al Retiro, 1746, nº 367; Palacio del Buen Retiro, Madrid, cuarto del infante don Antonio, 1772, nº 367; Palacio Real Nuevo, Madrid, pieza de paso al dormitorio de la serenísima infanta-pieza de retrete, 1794, nº 816; Palacio Real, Sacristía de la Capilla de las Señoras Camaristas, 1826; Real Museo de Pinturas, 20 de marzo de 1826; Museo del Prado, 1857, nº 725).

El Museo del Prado posee dos aproximaciones de Tiziano a este paisaje evangélico (Mateo 27, 32-33; Marcos 15, 21-22 y Lucas 23, 26-27), que narra cómo Simón Cireneo fue obligado a llevar la cruz cuando Cristo quedó exhausto camino del Gólgota. Aunque separadas aproximadamente por un lustro, las pinturas (Cristo camino del Calvario, P439 y Cristo con la cruz a cuestas, P438) presentan notables diferencias formales y conceptuales.La más temprana, -Cristo camino del Calvario-, posee un mayor sentido narrativo y muestra explícitamente la caída de Cristo, que de rodillas, apoya la mano izquierda en una piedra con la firma del pintor. La suciedad impide apreciar correctamente la obra, que parece un friso recortado ante un fondo neutro. Sin embargo, un análisis detenido revela la existencia de hasta tres planos: el más próximo al espectador con Cristo y el Cireneo, uno intermedio, y un tercero donde se vislumbra el Gólgota y un tenue reflejo de la luz crepuscular. Pese a su innegable dramatismo, la escena transcurre al margen del espectador, mero testigo del intercambio de miradas entre Cristo y el Cireneo. En la segunda versión (P438) se ha atemperado el carácter narrativo y ponderado su dramatismo mediante la elección de un primerísimo plano, excepcional en la obra de Tiziano. La proximidad de Cristo y el Cireneo, situados a los lados de la diagonal trazada por la cruz, acrecienta la emotividad de la escena, subrayada por la mirada que Cristo, con la cuerda alrededor del cuello, dirige al espectador con los ojos lacrimosos inyectados en sangre. Aunque inusual en Tiziano, este tratamiento contaba con precedentes en Venecia que el pintor debía conocer, como Cristo con la cruz a cuestas de Atobello Mellone (hacia 1515) en Londres (National Gallery), y sobre todo Cristo con la cruz a cuestas de Lorenzo Lotto de 1526 (París, Louvre), donde aparecen ya la cruz en diagonal y Cristo en primer plano con los ojos bañados en lágrimas.Las diferencias entre las obras son también formales y cromáticas y pueden ejemplificarse en las dos túnicas de Cristo. Aunque la suciedad impide apreciar su brillantez, la que aparece en Cristo camino del Calvario está coloreada con una laca roja extraordinariamente ligera y transparente que obligó al pintor a incluir líneas oscuras para reforzar su volumen; mientras en Cristo con la cruz a cuestas está construida mediante una superposición de pinceladas con diferentes tonos característica de Tiziano.Cristo con la cruz a cuestas, de la que existe réplica en el Hermitage, ingresó en la colección real en época de Felipe IV. El anillo que tan ostensiblemente exhibe el Cireneo sugiere que quien lo encargó se hizo retratar como tal, o quiso identificarse con él, lo que permite traer a colación que Ridolfi citó un Cristo con la cruz a cuestas donde el Cireneo era un retrato de Francesco Zuccato, amigo de Tiziano. Como es habitual en obras tardías, se reutilizó un lienzo donde previamente había pintado un Ecce-Homo con caña. Se aprecian igualmente cambios en la posición de los dedos de ambos personajes, visibles incluso en la superficie. Esta obra, o la réplica del Hermitage, sirvieron de punto de partida para un dibujo atribuido a Pietro Malombra (Budapest, Museum of Fine Arts, inv. núm. 1971). La pintura se cita en el Alcázar de Madrid en 1666, donde permaneció hasta el incendio de 1734. En 1746 se inventaría en el Buen Retiro, y en 1794 en el Palacio Real Nuevo, de donde pasó al Museo del Prado en 1843 (Texto extractado de Falomir, M.: Tiziano, Museo Nacional del Prado, 2003, pp. 266-269).

 
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