Num. de catálogo
P01059
Autor
Prado, Blas de
Título
La Sagrada Familia, san Ildefonso, san Juan Evangelista y el maestro Alonso de Villegas
Cronología
1589
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Medidas
209 cm x 165 cm
Escuela
Española
Tema
Religión
Expuesto
Si
Procedencia
Iglesia jesuítica de San Juan Bautista, Toledo; Colección Real (Palacio Real, Madrid, cuarto del mayordomo mayor, 1814-1818, s.n.).

En torno a una imagen de la Virgen con el Niño, situados sobre una alta grada concebida a modo de altar, y detrás de éstos y en un segundo plano san José, se representa a san Juan Evangelista, san Ildefonso y el clérigo y escritor Alonso de Villegas, en un primer plano y en imagen de tres cuartos. Villegas aparece en la disposición habitual de los donantes medievales, en actitud devota, con las manos juntas a la altura del pecho y el rostro sereno y ensimismado, contemplando a María y su hijo. Alonso de Villegas (1534-1615) fue una figura importante de la vida religiosa y cultural de la España del siglo XVI, gracias sobre todo a su Flos Sanctorum, cuyo primer volumen vio la luz en 1578, pasando a convertirse en una obra fundamental que quiso depurar tradiciones del santoral cristiano consideradas poco rigurosas e inaceptables en la ortodoxia del Concilio de Trento. También se debe a Villegas la obra Favores de la Virgen, una oda mariana de fecha incierta que estaba en línea con el fervor inmaculista de la España del momento. En este sentido, es de interés el hecho de que el escritor, en esta pintura, se sitúe al lado de san Ildefonso, su santo patrón, y el de la ciudad de Toledo. Este santo se manifestó siempre como un encendido defensor de la virginidad de María, como bien puede seguirse en su libro De illibata Virginitate Sanctae Mariae. Por lo que se refiere a la representación del Evangelista, que había dejado muestra de su devoción mariana en el Apocalipsis, el pintor optó por una iconografía bizantina -anciano y barbado, bendiciendo el cáliz con el que se le pretendió envenenar en Éfeso-, en lugar de la del joven imberbe de la tradición occidental. De la pintura hay que destacar tanto el hecho de que se trata de una de las pocas obras firmadas y fechadas de este interesante artista toledano, como la inclusión en fecha tan tardía del retrato de Villegas a la manera de los donantes medievales. Bien es cierto que este tipo de imágenes estaban bien arraigadas en el área toledana, y al propio Blas de Prado (h. 1546-1599) se atribuye otra obra muy semejante en ese sentido, Virgen con santos y donantes, de la Academia de San Fernando de Madrid. En el caso que nos ocupa, el retrato del clérigo Villegas destaca por el detallismo naturalista del rostro, que revela la destreza del pintor para el género retratístico, y que a buen seguro agradó al personaje, pues a partir de esta imagen, el grabador Diego de Astor elaboró una plancha con el retrato del escritor que Villegas incluyó, a modo de firma, en las versiones autorizadas de su Flos Sanctorum. Contrasta con el verismo del retrato el idealismo renacentista del resto de la composición, que responde a un ejercicio de eclecticismo muy característico del pintor: monumentalidad a la romana en las figuras y un colorido que se acerca a la escuela veneciana, aunque matizado por una envolvente iluminación que entronca con la obra de Correggio (Texto extractado Ruiz, L. en: El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, Museo Nacional del Prado, 2006, p. 74).

 
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