Num. de catálogo
O02957
Autor
Ducker, Guillermo (Atribuido a)
Título
Mariano Luis de Urquijo
Cronología
Hacia 1800
Técnica
Aguada de pigmentos opacos [gouache, témpera]
Soporte
Marfil
Diámetro
6 cm
Escuela
Española
Tema
Retrato
Expuesto
No
Procedencia
Matilde Benavides, 1879. Adquisición del Estado para el Museo Iconográfico, 1880.

Mariano Luis de Urquijo y Musa (1768-1817) estudió Derecho en Madrid y Salamanca. En 1791 tradujo la obra de Voltaire La mort de César, en cuyo preliminar escribió sobre los abusos cometidos por la legislación penal al amparo del Antiguo Régimen, lo que le ocasionó desavenencias con la Inquisición que fueron paliadas por la protección del conde de Floridablanca y del conde de Aranda, mentores en su carrera política. Fue nombrado primer oficial de la Secretaría de Estado en 1792, secretario de la embajada en Londres en 1795 y embajador de la República Bátava (Holanda) en 1797. Recibió la orden de Carlos III en 1798 y al año siguiente fue nombrado secretario de Estado, cargo que desempeñó por espacio de un año hasta que fue sustituido por Pedro Cevallos Guerra. Fue nombrado diputado general de Vizcaya y padre de la provincia en 1800. Tras su cese, fue confinado en Bilbao, encarcelado en el fuerte de San Cristóbal de Pamplona y desterrado en 1805. Fue secretario de la Junta de Bayona, acompañó a la familia real al exilio y reconoció a José Bonaparte como rey, quién le nombró ministro de Estado y le concedió la orden del Toisón de Oro en 1812. Tras la batalla de Vitoria, que consolidó en el trono a Fernando VII, se exilió a Francia renunciando a la nacionalidad española. Urquijo encarnó al prototipo de hombre ilustrado, desarrolló una intensa actividad literaria y defendió el progreso científico y social. Promovió empresas culturales y científicas como el viaje por la América española de Alexander von Humboldt, fue protector de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, del Real Jardín Botánico, del Real Laboratorio Químico y Estudios de Mineralogía, así como del Real Colegio de Medicina, director de la Sociedad Económica de Segovia y de la Real Sociedad Económica Matritense de los Amigos del País. Este retrato puede estar relacionado con los primeros datos que conocemos de la estancia de Guillermo Ducker en Madrid. En 1799, Francisco de Goya intercede por su amigo Ducker ante Urquijo para que le permita salir de la cárcel y pueda realizar unas copias en miniatura de los retratos de sus majestades pues, en opinión de Goya, no hay mejor miniaturista "ni aquí, ni en Francia o Italia, que él para pintarlos". Urquijo accede a la petición el 4 de diciembre y Ducker se lo agradecerá un par de días más tarde. Tal vez como agradecimiento, Ducker pudo realizar este espléndido retrato, de carácter íntimo, en el que aparece Urquijo desprovisto de cualquier símbolo de poder. En él se refleja la formación francesa de Ducker, que plasmó en esta obra la estética de la miniatura del periodo revolucionario que recuerda las miniaturas de François Dumont (1751-1831) (Texto extractado de Espinosa, Carmen: Las miniaturas en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo del Prado, 2011).

 
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