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Num. de catálogo
P00502
Autor
Veronés, Paolo
Título
Moisés salvado de las aguas
Cronología
Hacia 1580
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Medidas
57 cm x 43 cm
Escuela
Italiana
Tema
Religión
Expuesto
No
Procedencia
Colección Real (Real Alcázar, Madrid, pieza consecutiva donde se vestía sSu majestad, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, salón de los Espejos-cuartos principales, 1700, nº 14; Real Alcázar, Madrid, Armería, 1734, nº 158; Palacio Real Nuevo, Madrid, paso de tribuna y trascuartos, 1772, nº 27; Palacio Real Nuevo, Madrid, pieza de tocador, 1794, s.n.).

Al finalizar la década de 1570 y en los primeros años de la siguiente, Veronés realizó una serie de pinturas impregnadas de un sentimiento arcádico de la naturaleza donde el paisaje adquirió un protagonismo inexistente en su producción anterior. El hallazgo de Moisés (Éxodo 2; 5-10) se prestaba a un tratamiento pictórico acorde con estas premisas, permitiéndole desplegar su gusto por una puesta en escena fastuosa sin transgredir los límites impuestos por la reforma tridentina.El tema de Moisés y la hija del Faraón conoció cierta popularidad a mediados del siglo XVI de la mano de Bonifazio Veronese, decayendo después hasta el revival veronesiano en la década de 1580. Moisés salvado de las aguas ha querido identificarse con uno de los tres lienzos de este tema que vio Ridolfi, concretamente con el que poseían los marqueses della Torre en Venecia. Lo sea o no, lo cierto es que Veronés abordó varias veces este pasaje, cuyo punto de partida debió ser una perdida composición, conocida por un grabado de J. B. Jackson, de la que derivaron dos tipologías: una vertical de pequeño formato (Prado y National Gallery de Washington), y otra apaisada de mayores dimensiones (Dresde, Gemäldegalerie; Lyon, Museo de Bellas Artes; Turín, Galería Sabauda). Se conservan dibujos preparatorios en la Morgan Library de Nueva York y el Fitzwilliam Museum de Cambridge.La versión del Prado, la de mayor calidad de las existentes, presenta una composición habilísima. Un espléndido paisaje con una ciudad al fondo y dos árboles que se recortan sinuosos en el cielo enmarca a los personajes, distribuidos en un semicírculo que se inicia en la criada negra vestida de amarillo y rojo que porta la cesta, y concluye en un bufón que delata la elevada condición social de sus acompañantes. En medio aparecen distintas criadas y en el centro, la hija del faraón con su suntuoso traje de brocado color perla. Pocas veces en la historia de la pintura un tema religioso fue objeto de un tratamiento tan profano. El hallazgo de Moisés, visualizado como una escena campestre ambientada en una villa contemporánea, debió colgar en el gabinete de algún amante de la pintura de Veronés (Texto extractado de Falomir Faus, M: Pintura italiana del Renacimiento. Guía, Museo del Prado, 1999, p. 220).

 
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