Num. de catálogo
P02147
Autor
Wouwerman, Philips
Título
Partida de caza y pescadores
Cronología
1660 - 1662
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Medidas
76 cm x 115 cm
Escuela
Holandesa
Tema
Género y sociedad
Expuesto
No
Procedencia
Colección Real (¿venta Meijers, Rotterdam, 1722, nº 101?; colección Felipe V, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1727; col. Felipe V, La Granja, pieza donde está la cama de repuesto, 1746, nº 394; Palacio de Aranjuez, Madrid, pieza de tocador, 1794, nº 394).

Se trata de una de las elegantes cacerías que Wouwerman pinta a comienzos de la década de 1660, que  revelan sus extraordinarias dotes como pintor de paisajes. En ellas ya no se representa una escena de caza delante de un paisaje, como en Parada en la venta (P02152), sino una amplia vista panorámica que ocupa la totalidad de la superficie y que está adornada con figuras de cazadores y animales, así como con diversas escenas de género y edificaciones pintorescas. Estos panoramas pueden ser considerados como la versión holandesa del paisaje italianizante, que se impone en Holanda en la década de 1640 por la influencia de artistas que habían trabajado en Roma. La línea del horizonte es más elevada, de forma que el cielo pierde el protagonismo característico del paisaje holandés clásico. Las figuras, ahora casi diminutas, ya no están colocadas como un friso en el primer plano, como, por ejemplo, en Parada en la venta (P02152), sino que se insertan y se distribuyen por el paisaje, que está visto desde una perspectiva elevada. Por otro lado, los agrupamientos son más complejos y dinámicos y están pensados para dirigir la mirada del espectador a través de las diferentes escenas representadas y hacia el fondo, donde se vislumbra un pequeño puerto a la orilla de lo que pudiera ser un estuario de río. La delicada gama cromática de azules y rosas y la gran sutileza en el empleo de la luz son características de las cacerías desarrolladas por Wouwerman desde comienzos de la década de 1660. Mantiene el recurso del caballo blanco como foco luminoso, habitual en sus obras desde su primera época. Sin embargo, el tipo de equino nada tiene que ver con los rudos modelos de las primeras composiciones, derivados de Pieter van Laer il Bamboccio (1599-después de 1642), sino que es el pura sangre español que Wouwerman introduce en sus cuadros a partir de 1660. En los inventarios reales y catálogos antiguos del Museo esta cacería figura como pareja de Cacería de liebres (P02148)  (Texto extractado de Posada Kubissa, T.: Pintura holandesa en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Museo Nacional del Prado, 2009, pp. 174 - 175).

 
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