Num. de catálogo
O00079
Autor
Tortorino, Francesco
Título
Vaso de la montería
Cronología
1550 - 1575
Técnica
Tallado
Materia
Cristal de roca (cuarzo hialino), esmalte, oro
Diámetro
20,5 cm13,8 cm
Escuela
Italiana
Tema
Género y sociedad
Expuesto
No
Procedencia
Colección Real

Vaso compuesto actualmente por una sola pieza de cristal de roca, cuerpo de perfil ovoide y sección redonda, que se reduce para formar un corto cuello y dos asa monolíticas en forma de mujeres con peinado clásico, pechos desnudos y cortas alas en vez de brazos. Tuvo pie acampanado, decorado con gallones, y tapa de dos órdenes, decorada con ovas y cenefa de roleos vegetales. El cuerpo presenta una importante decoración, basada en el esquema milanés: franja pequeña de gallones en la parte superior, que prolongan visualmente las ovas del cuello, fina banda de ovas y perlas, otra banda abajo y gallones en la parte inferior. La gran banda central se ocupa, en este caso, con una prolija escena de hombres a pie y a caballo con picas y jaurías: jabalíes, leones, ciervos, conejos y aves derribados, y otros que huyen, en medio de un paisaje con árboles y agua.

Las dos mujeres aladas que forman las asas fueron descritas en el inventario de 1776 como “dos ángeles”. Ya en 1746 se advertía que faltaba el remate, desperfecto con el que, probablemente, vendría de Francia, ya que tampoco se cita el inventario de Versalles, bastante minucioso. En las antiguas fotografías de Laurent (HF1205 y HF0835/39), ya había desaparecido el ruedo del pie, en oro esmaltado de negro, pero existía en 1839, por lo que tuvo que desaparecer a lo largo del siglo XIX, lo que indica otras agresiones, hasta ahora desconocidas, al conjunto de alhajas. La tapa y pie desaparecieron durante la guerra de 1936-1939. Al regresar de Suiza en 1939 ya no existían.

Este vaso fue denominado por Angulo Vaso de la montería. El mismo autor, citando a Kris, recuerda que éste lo considera obra de Francesco Tortorino. Sin embargo, Angulo consigna el parecido de la composición del vaso con la caza de leones de Valerio Belli. Aunque so son obra de la misma mano, la técnica empleada en el presente vaso y en el núm. O00117, es similar. Se desbasta, en el caso de las figuras, primero un esbozo anatómico a base de golpes de muela, que se amplía con los volúmenes del ropaje y del rostro, para acabar con incisiones más o menos largas que enfatizan ojos, narices, labios, cabellos, dedos, pliegues de los trajes, etc. Animales y objetos se realizan de parecida forma, así como los árboles, con tronco levemente curvado y ramas escalonadas, coronadas por pequeñas incisiones que simulan las hojas. La hierba se figura por una succión de líneas paralelas en varios planos, y el agua, por ondas concéntricas.

En cuanto a la escena representada en este vaso, comprobamos que en parte está basada en la cacería de Meleagro, según se describe en Las Metamorfosis de Ovidio (Libro VIII). En cuanto al cazador con lanza y una liebre, además de alegoría de la paz, recuerda a España, conocida en el mundo antiguo como tierra de las liebres, por la abundancia de éstas. Quizás el aspecto militar de las figuras, especialmente los caballeros, se refieran a acciones militares, pues quizás no sea casual la caracterización de algunos personajes. Este vaso tiene complejas simbologías, como es el caso de la ya nombrada cacería de Meleagro, susceptible de una lectura ético-política de la lucha contra la oscuridad. Se complementa en lo profano, con la visión del rey, su dinastía y España como defensores de la Cristiandad católica y, al tiempo, monarquía universal.

El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1712), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrieron en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva. (Texto extractado de Arbeteta, L.: El Tesoro del Delfín. Catálogo Razonado, 2001, pp.295-297).

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Portal de la transparencia. Gobierno de España
Copyright © 2015 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados