Num. de catálogo
O00002
Autor
Delabarre, Pierre
Título
Vaso de lapislázuli con dragones de esmalte
Cronología
Siglo XVI; Hacia 1630
Técnica
Tallado; Esmaltado; Cincelado
Materia
Esmalte
Medidas
17,5 cm x 30 cm
Escuela
Francesa
Tema
Mitología
Expuesto
Si
Procedencia
Colección Real

Vaso compuesto por tres piezas de lapislázuli y guarnición de oro esmaltado. El cuerpo está formado por una pieza de boca oval con falda decorada por gallones convexos dobles, y puntas de dardos, redondeadas, entre los mismos. Un grueso nudo forma el vástago, mientras que el pie, ovalado, tiene gallones cóncavos y zócalo. Un espigón dorado levanta el cuerpo del vástago. En este espacio se asienta un niño esmaltado de blanco, que con sus manos sostiene la copa (el niño puede relacionarse con el de la copa O00019 del Museo del Prado). A sus flancos, dos dragones de medio cuerpo, con alas puntiagudas y fauces abiertas que demuestran dientes afilados, entre los que surgen lenguas rojas. Los ojos son ópalos, tienen un cuerno frontal, curvado hacia delante, y orejas puntiagudas. Sobre el nudo, festones con frutos y cintas y cuatro delfines con las colas enhiestas, colocados entre veneras, todos policromados en rojo, blanco, gris, verde, lila, azul oscuro, amarillo y otros colores intermedios. Los ojos de los delfines parecen rubíes.La montura, muy mutilada por el robo de 1918, carece hoy de los dos grandes dragones de cuerpo entero posados en los extremos del vaso, cuyas colas se doblaban sobre la falda. También falta el pie calado y esmaltado de blanco con diseño de ovas, interrumpido por cuatro mascarones policromos.Existen una serie de vasos que tienen las mismas características que el del Museo del Prado y que se encuentran en el Museo del Louvre en los que destacan las figuras de los dragones, por lo que se les atribuyó un hipotético creador común denominado Maestro de los Dragones, pero en 1988 se descubrió, grabado en el pie de un jarro del Louvre, la inscripción P DLABARRE F, lo que despojó las dudas sobre la autoría de estos vasos que han resultado ser parisinos, labrados hacia 1630, lo que resultaría lógico, pues todas provienen de las colecciones reales francesas y de las del Delfín.El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1712), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrieron en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva (Texto extractado de Arbeteta, L.: El Tesoro del Delfín. Catálogo Razonado, 2001, pp. 27-33; 212-213).

 
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