Num. de catálogo
O00082
Autor
Tortorino, Francesco (Taller de)
Título
Vaso de Moisés
Cronología
Hacia 1550; Hacia 1630
Técnica
Esmaltado; Grabado
Materia
Cristal de roca / cuarzo hialino
Medidas
22,5 cm
Escuela
Francesa
Tema
Religión
Expuesto
No
Procedencia
Colección Real

Vaso de cuerpo aovado, pie corto con nudo moldurado y cuello corto y ancho, de boca redonda, con tapa levemente cupuliforme donde remata un jarroncito o balaustre. La decoración se distribuye según el esquema de faja central en la panza del cuerpo, delimitado por molduras. En ésta se desarrollan diversas escenas de la vida de Noé y Moisés, distribuidas de la siguiente forma: el paso del Mar Rojo (Éxodo, 14.22), y Moisés haciendo brotar agua de la peña de Horeb (Éxodo, 17.6), grabadas en la parte superior. En la inferior, el arca sobre el monte Ararat (Génesis, 8.4) y Noé entre las vides (Génesis, 9.20).Arriba seis ángeles o figuras de la Fama que flotan ene l espacio, tocando las trompetas, y en la tapa, representación de los cuatro vientos. En el pie, ondas de agua con aves. Tiene dos guarniciones superpuestas en tapa y labio; la primera de tres hileras de hojas esmaltadas de blanco, negro y oro, la segunda, en faja, de esmalte pintado con diminutas escenas insertas en rótulos, que representan el Arca de Noé, el paso de Mar Rojo, la recogida del Maná (Éxodo, 16.17), la Zarza Ardiente (Éxodo, 3.2), la adoración del Becerro de Oro (Éxodo, 32.4, 5, 6) y la Serpiente de Bronce (Números, 21.9). Tangentes A los costados, dos guarniciones troncocónicas en oro, esmaltadas en hojas blancas y azules, sujetan las asas al cuerpo del vaso. En el pie, existe una guarnición de hojas picudas, caladas y esmaltadas de blanco y celeste opacos, enriquecidas con rubíes, al estilo de las del núm. O00003 y similares, realizados en el estilo llamado cosses de pois (vainas de guisantes), derivación manierista de moda en el París del primer tercio del siglo XVII. Falta un rubí de los sesenta citados y quizás del remate, pues se anotan cinco, que corresponden: una a la base del pie y dos a la juntura de las asas, quedando la duda de si la parte esmaltada y el anillo superior se cuentan como una o dos. En el inventario de Versalles no se cita la guarnición con miniaturas del Génesis y el éxodo, luego ésta es posterior a 1689, lo que parece acorde con el estilo del esmalte pintado, ya muy tardío, y en la línea de la decoración de tabaqueras, puños de bastón y otros dijes de moda en la siguiente centuria. A lo que respecta a la decoración, quizá exista una lectura simbólica de los episodios representados, pues giran en torno al culto divino, el pacto del pueblo de Israel con Dios, su salvación por el paso del Mar Rojo, el liderazgo de Moisés y la desobediencia, figura en el episodio del Becerro de Oro, además de la presencia milagrosa del agua como prefiguración del bautismo y, en definitiva, imagen de la vida en el desierto. En cuento a Noé, representa al vino, con la vid, y a la obediencia premiada tras seguir los mandatos divinos. La Serpiente de bronce, por último, es símbolo del perdón y, según la leyenda medieval de las tres cruces, la madera de la estaca proviene del Árbol de la Ciencia del Paraíso y será la madera de la cruz de Jesús, figura también en el agua y el vino, como signo de la Pasión. Finalmente, las figuras de las famas o ángeles, pudieran representar el juicio de Dios.El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1712), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrieron en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva. (Texto extractado de Arbeteta, L.: El Tesoro del Delfín. Catálogo Razonado, 2001, pp.100-102).

 
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