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Num. de catálogo
P08066
Autor
Joli, Antonio
Título
Visita de la reina María Amalia de Sajonia al Arco de Trajano en Benevento
Cronología
Hacia 1759
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Medidas
77,5 cm x 131 cm
Escuela
Italiana
Tema
Arquitectura
Expuesto
Si
Procedencia
Colección particular, Italia, hasta 2010; Christie's, Londres, 2010; Charles Beddington Ltd., Londres; donación Fundación Amigos del Museo del Prado, 2011.

Este paisaje arquitectónico, situado en la antigua ciudad romana de Benevento, cerca de Nápoles, fue pintado hacia 1759 por Antonio Joli, pintor modenés de escenografías de teatro y de vedute, que trabajó para los teatros de Venecia, Londres y Madrid y que realizó numerosas vistas para coleccionistas particulares siguiendo los modelos y el estilo de Giovanni Paolo Panini, Gaspar Vanvitelli y Giovanni Antonio Canal, el Canaletto. En 1756 inició, junto al inglés Lord John Brudenell, un viaje de dos años al sur de Italia, donde visitó también los templos dóricos, griegos, de Paestum, redescubiertos por los arqueólogos en 1747 y de los que el artista realizó los primeros cuadros al óleo pintados contemporáneamente. En la primavera de 1759 se estableció en Nápoles con la intención de incorporarse a la corte, pero sus primeras gestiones a ese respecto se vieron frustradas por la partida de los reyes Carlos de Borbón y María Amalia de Sajonia a Madrid el 6 de octubre de 1759, que se trasladaron para suceder en el trono al hermanastro de Carlos, Fernando VI, fallecido sin descendencia en agosto de ese mismo año.  Joli no obtuvo la plaza en el Teatro Real de San Carlos hasta 1762, cuando sucedió al difunto Vicenzo Ré como pintor de escenografías.El artista reunió en este cuadro, de una forma caprichosa, sin seguir la topografía real, los monumentos más solemnes de Benevento, basándose en las estampas que ilustran la obra Thesaurus Antiquitatum Beneventanarum de Giovanni de Vita, de 1754. Preside el paisaje el Arco de Trajano, levantado en el 114 d. C. en honor de ese emperador por la construcción de la Via Trajana entre Benevento y Brindisi, puerta del Imperio Romano hacia Grecia y el Oriente. A los dos lados del arco se representan, en dos vistas distintas, los restos del teatro romano, mientras a la derecha del primer término se reproducen dos relieves con escenas referentes a los orígenes de Roma y de Benevento: el de la derecha muestra el frente de un sarcófago del siglo III, hoy conservado en el Museo del Sannio de Benevento, cuyo relieve representa el final de la historia de Aquiles y Pentesilea, pero que fue interpretado en el siglo XVIII como el mito del rapto de las sabinas que narra cómo los fundadores de Roma secuestraron a las mujeres de la tribu de los sabinos para tomarlas como esposas. El otro relieve, hasta hoy día encajado en la fachada del campanario de la catedral de Benevento, muestra un jabalí que se identifica, en las leyendas, como el mítico jabalí de Calidón cazado en la célebre cacería de Meleagro. Según el mito, Meleagro, hijo de Eneo, rey de Calidón, había dado muerte al peligroso jabalí que la diosa Artemisa había enviado para devastar la ciudad como castigo a Eneo por haberse olvidado de ofrecerle sacrificios. Diomedes, rey de Argos, había arrancado los colmillos a la bestia vencida por Meleagro y los había llevado a Benevento, una de las ciudades que, según la tradición, había fundado en el sur de Italia. Como novedad en este tipo de paisajes, Joli ha incluido un artista que dibuja los relieves, instruido por un experto, y un cortejo de gentilhombres y damas nobles, acompañado por dos guardias reales de uniforme, encabezado por la reina María Amalia de Sajonia y un noble que podría ser el primer ministro Bernardo de Tanucci, gran conocedor de las antigüedades descubiertas en Pompeya y Herculano. Un guía les explica los monumentos, señalando, sin embargo, no al Arco de Trajano como edificio principal, sino a los restos de una columnata de un templo dórico, inventada por el artista para referirse, seguramente, a la revalorización del arte griego que se estaba produciendo en ese momento. Los arqueólogos contemporáneos, entre ellos Johann Joachim Winckelmann, estimaban la simplicidad del arte griego y lo consideraban el origen de todos los estilos arquitectónicos. Así, este paisaje refleja el moderno estudio arqueológico de la Antigüedad, ennoblecido por la presencia de la reina, aquí representada como protectora de la Ciencia (Texto extractado de Maurer, G. en: Italian Masterpieces. From Spain`s Royal Court, Museo del Prado, 2014, p. 250).

 
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