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Las lágrimas de san Pedro (hacia 1620-1630), Anónimo español (primera mitad del siglo XVII)

Representa el arrepentimiento de san Pedro, tras haber negado que era discípulo de Cristo. El apóstol llena la mayor parte de la superficie pictórica, lo que crea un orden monumental al que contribuye el juego de plegados y lo restringido de la gama cromática. El tema de “Las lágrimas de San Pedro” fue muy popular en la pintura española del Siglo de Oro, pues enlazaba con la doctrina contrarreformista del arrepentimiento y la confesión, y permitía a los artistas crear obras de fuerte emotividad. Muchos de nuestros mejores pintores se acercaron al asunto, como El Greco, Ribera, Velázquez, Zurbarán o Murillo. Dentro de esa extensa galería la presente obra ocupa un lugar singular por su calidad y por su originalidad. Su autor ha reducido la imagen a lo esencial, y ha prescindido de referencias a paisajes y anécdotas, tan habituales en otras versiones. Nada hay que distraiga, más allá de las llaves en el extremo inferior derecho, y todos los elementos del cuadro coadyuvan en la construcción de un clima de meditación y arrepentimiento. En su búsqueda de una fórmula para expresar de la manera más adecuada, silenciosa y verídica la contrición de Pedro, el autor ha prescindido de la iconografía habitual relacionada con este santo, y ha recurrido a imágenes cristológicas; su actitud, con la cabeza inclinada hacia abajo y las manos cruzadas, recuerda intensamente algunas imágenes de Cristo en su Pasión (del tipo de “Cristo de la humildad”).

Por su gama cromática, su composición, su sistema de iluminación y su técnica descriptiva, la obra participa de un tipo de naturalismo que maduró en la pintura española a finales de la década de 1610 y se prolongó durante la siguiente. Un estilo que encontró su momento de esplendor en las obras que hizo Velázquez en Sevilla y en sus primeros años madrileños, y del que participan también las pinturas más tardías de Francisco Ribalta (retablo de Porta Coeli) o la obra temprana de Zurbarán. En la historia del desarrollo de este estilo, Las lágrimas de san Pedro comparte la restricción cromática y el rigor compositivo de los cuadros tempranos de Velázquez, que se combinan con una escritura pictórica más libre y relajada, aunque igualmente certera.

Independientemente de los nombres con los que pueda asociarse, se trata de una obra de un gran interés, y una de las piezas inéditas salidas últimamente a la luz que más enriquecen el debate sobre el desarrollo del naturalismo en la pintura española del siglo XVII.

 
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