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Importancia de la obra en la colección del Museo del Prado

Detalle de la obra

Gracias al depósito de la Virgen de la leche del Ayuntamiento, el Museo Nacional del Prado podrá exhibir junto a otras obras relevantes del pintor de Paredes de Nava una de sus obras maestras absolutas, una verdadera joya, en la que Berruguete hizo gala de su buen hacer. Dado su pequeño formato y su carácter de obra de devoción y la condición de su supuesta comitente –Beatriz Galindo–, tan vinculada a la reina, no debe sorprender lo cuidado de su técnica y su elaborada composición.

El Prado reúne entre sus fondos diecinueve obras de Pedro Berruguete. Las de mayor calidad e interés para la historia de la pintura llegaron al Prado procedentes del convento dominico de Santo Tomás de Ávila, sede de la Inquisición, cuyas obras dirigía el inquisidor Torquemada y costeaba la reina Isabel la Católica.

Nueve tablas pertenecientes a los retablos de San Pedro Mártir y de Santo Domingo, que Berruguete llevó a cabo para la iglesia del convento de los dominicos de Ávila, ingresaron en la institución con los fondos del Museo de la Trinidad, donde se recogieron obras procedentes de la desamortización. Otro tanto sucedió con las sargas de San Pedro y San Pablo y las otras dos en que se representa la Adoración de los Magos, que evidencian su deuda con el arte italiano del Quattrocento. La más famosa de todas las pinturas procedentes de los dominicos de Ávila –el Auto de fe, fiel estampa de la vida castellana en tiempos de Isabel la Católica–, se adquirió por Real Orden el 10 de abril de 1867 con destino al Museo de la Trinidad, desde donde asimismo pasó al Prado.

De menor calidad son otras dos tablas de Berruguete que ingresaron después en el Prado, Santo Domingo y los albigenses –que repite el mismo tema del retablo procedente de Santo Tomás de Ávila–, entró con el legado Vaamonde en 1898. En 1966 ingresó en el Prado La Resurrección de Cristo que formó parte de la colección Suma y fue adquirida por la Junta de Exportación.

Gracias al legado Várez Fisa el Prado ha podido enriquecer su colección de obras de Pedro Berruguete este mismo año 2013 con dos tablas en las que se representan los cuatro padres de la iglesia occidental –San Gregorio y San Jerónimo en una y San Ambrosio y San Agustín en la otra-, que formaron parte de la predela de un retablo –por el momento desconocido–, en los que se aprecia el dominio que Berruguete tuvo en la representación de esas figuras, que se imponen casi con valor de retratos, como se constata en la predela del retablo de Santa Eulalia de Paredes de Nava, una de sus obras maestras.

 
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