Detalle de la obra

Su condición de hidalgo, su relación familiar -y, por qué no, personal- con los Manriques, condes de Paredes y con los Mendoza –la propia condesa de Paredes era miembro de esa poderosa familia castellana-, justifica la trayectoria profesional de Pedro Berruguete, tan distinta a la de los otros pintores castellanos coetáneos. Mientras ellos en su mayor parte miraban hacia el norte, Berruguete encaminó sus pasos hacia Italia, probablemente hacia 1472 ó 1473. El estilo de las obras que llevó a cabo en Urbino, particularmente el doble retrato de Federico de Montefeltro y de su hijo Guidobaldo y la conclusión de los retratos de hombres famosos del studiolo del palacio de Urbino, iniciada por Justo de Gante, permiten identificar a Pedro Berruguete con el Perus Spagnolus, documentado en esta ciudad el 14 de abril de 1477.

Durante el tiempo que permaneció en Urbino, uno de los centros más destacados de la Italia del Quattrocento, Berruguete, más que aprender a representar el espacio mediante el uso de la perspectiva lineal ortodoxa –algo que le era totalmente ajeno–, se ejercitó en el estudio de la anatomía humana en movimiento, -no estática como en los primeros momentos del Quattrocento- y también pudo acceder a los modelos clásicos.

Tras su retorno de Italia -al menos en 1483-, convertido en el primer pintor renacentista de la corona de Castilla, Pedro Berruguete no olvidó lo aprendido en Italia, como tampoco el conocimiento del arte flamenco en el que se formó. Las obras que realizó entre 1483 y 1503 evidencian su deuda con el arte italiano, pese a que no tienen la misma calidad y cuidado técnico que las que hizo en Italia, ya que, salvo excepciones, el tipo de pinturas que le encargaban los comitentes eran muy diferente en Italia y en Castilla, por lo que no tuvo otra opción que adaptar su estilo a sus exigencias. Pero, aun así, en todas sus pinturas se manifiesta de algún modo la influencia del arte italiano sin que por ello renuncie a su formación flamenca ni a su condición de castellano. Pese a que es la incorporación de arquitecturas y elementos decorativos renacentistas lo que permite identificar en mayor medida la influencia de Italia, los gustos de los comitentes y el deseo del pintor de reproducir la realidad castellana coetánea (como flamencos e italianos reflejaban las suyas) justifican que se dé acogida en ellas al gótico y al mudéjar como en la Virgen de la leche del Ayuntamiento.

 
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