Selección de tomos de la Biblioteca Cervelló

Durante las tres últimas décadas, don José María Cervelló (Cádiz, 1947) ha estado reuniendo una importante biblioteca de libros antiguos relacionados con la historia del arte. El señor Cervelló, además de Abogado del Estado, es Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense gracias a su tesis sobre Gaspar Gutiérrez de los Ríos, uno de los primeros tratadistas españoles de pintura. Ese interés académico ha orientado también la especialización de su propia biblioteca, que es el resultado de la conciencia que ha desarrollado su propietario de la necesidad imprescindible de conocer la literatura antigua especializada para estudiar las obras artísticas.

El conjunto se compone de dos mil piezas de interés anteriores a 1900; entre las que se incluyen cerca de 1.400 documentos impresos (folletos y, sobre todo, libros), algo más de 100 manuscritos, 62 láminas de cobre para estampar y 352 estampas sueltas. Aparte, hay que señalar un fondo moderno de unos 7.000 volúmenes, en su mayor parte relacionados directa o indirectamente con el material antiguo.

La biblioteca se ha ido formando desde una perspectiva amplia de lo que es el libro de arte: así, aunque uno de los conjuntos fundamentales lo forman los tratados de arquitectura, pintura y otras artes, también existen numerosas obras que no entran estrictamente dentro de la calificación de “literatura artística”, pero que son de un extraordinario interés para el historiador del arte, como son las relaciones de fiestas públicas, las topografías o descripciones de ciudades, los relatos de viajes, etc. Dentro de esta clase de obras ha de mencionarse el rico grupo de libros de emblemas y de tratados de carácter simbólico, o los textos mitológicos y religiosos ilustrados. Se trata, pues, de un conjunto de libros que nace de la conciencia de la asombrosa variedad de la producción escrita susceptible de despertar el interés del historiador del arte y que, en ese sentido, sólo puede explicarse como la labor de una persona perfectamente al día de la investigación historiográfica.

Dentro de la riqueza general del conjunto, hay que resaltar la abundancia de tratados de arte y arquitectura europeos del siglo XVI, un material cada vez más escaso en el mercado. Así, por ejemplo, hay seis ediciones del tratado de arquitectura de Vitruvio publicadas en esa centuria; entre ellas la primera traducción al italiano, que fue realizada en 1521 por Cesariano, la edición de Daniele Barbaro (de quien se conserva el retrato por Tiziano en el Museo del Prado, cat. p-414), o la primera traducción española, realizada en 1528 por Urrea. La biblioteca también contiene las dos primeras ediciones (1550 y 1568) de las Vite de Vasari, que son ambas puntos de referencia en la historia del libro sobre arte. Igualmente, existe una extraordinaria presencia de obras relacionadas con la historia del arte español, de manera que está representada la práctica totalidad de los tratados de arte y arquitectura anteriores a 1800 (en algunos casos con varios ejemplares) y numerosas obras de creación literaria, investigación histórica, relación de festividades, descripción topográfica, etc., que también contienen datos de interés para el historiador. De la riqueza de este fondo puede dar idea el hecho de que de la Copia de los pareceres… sobre las pinturas lascivas, un impreso muy raro de 1632, se conservan tres ejemplares, uno de los cuales es una reimpresión desconocida que revela, además, el nombre del hasta entonces anónimo autor; y otra incluye una anotación manuscrita de éste en el que elogia los efectos beneficiosos de la publicación.

A ese valor documental o informativo, el conjunto agrega otro muy significativo: constituye un patrimonio bibliográfico de gran importancia, tanto por la rareza y la calidad editorial de muchas de las ediciones, como por el excelente estado en que por lo general se encuentran los ejemplares de esta biblioteca o por la abundancia e interés de sus ilustraciones. En este sentido, el conjunto de libros viene a enriquecer de forma muy significativa la colección de estampas del Museo. A ello hay que sumar las estampas sueltas y las láminas grabadas que incluye. Entre estas últimas, son de especialísimo interés el grupo que sirvió para ilustrar El museo pictórico y escala óptica (1715-1724), de Antonio Palomino, que es una de las obras esenciales de la literatura española sobre arte.

Otro aspecto muy importante, y digno de mención, es la aportación del conjunto desde el punto de vista del patrimonio bibliográfico y documental español. De 750 de los impresos incluidos en la biblioteca —la mitad del total— se guardan menos de cuatro ejemplares en las bibliotecas públicas españolas. De ellos, 325 son obras únicas en el país. Así, por ejemplo, del incunable sobre la historia de las guerras civiles de Apiano Alejandrino no se conoce en España más ejemplar que éste; y del Libri dei commendamenti, otro incunable, el único ejemplar conocido en nuestro país está incompleto.

En resumen, la “Biblioteca Cervelló” no sólo es un instrumento de trabajo de gran utilidad para el Museo Nacional del Prado y un enriquecimiento de su patrimonio documental y artístico, sino que también es una aportación de gran interés para el conjunto del patrimonio bibliográfico del Estado, habida cuenta la rareza de muchos de sus ejemplares en España y el altísimo grado de especialización del conjunto. Hay que señalar a este respecto que alrededor del 20% de los impresos proceden del extranjero, cifra que se eleva hasta el 50% en el caso de los manuscritos. —j.p.

Adquisición a través de una fórmula mixta que combina la compra por el Museo con la donación por parte del propietario.

 
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