San Juan Bautista niño, en el desierto (c.1808), de Francisco de Goya (1746-1828)

Francisco de Goya (1746-1828), San Juan Bautista niño, en el desierto (c.1808), Óleo sobre lienzo, 105 x 90 cm, (cat. p-7853)

El cuadro de San Juan Bautista niño, en el desierto, aparecido recientemente en el comercio londinense y expuesto en Nueva York en el año 2003, perteneció a la colección de Goya, en cuya casa se inventaría en 1812 entre los bienes del artista y su mujer, que debían heredar el propio pintor y su hijo a la muerte de Josefa Bayeu en ese año. Figuraba con el número veinte de ese inventario, valorado en la cifra —bastante alta— de 150 reales y junto a otro cuadro, también de tema religioso (un San Pedro), no localizado hasta la fecha.

La técnica del cuadro enlaza con las obras del artista cercanas ya al período de la Guerra de la Independencia, e incluso posterior, por lo que podría fecharse hacia 1808. Para su realización, Goya tuvo que inspirarse para la representación del santo en la rica iconografía, sobre todo española del siglo XVII, en que el santo es representado como niño, en el desierto. En la colección real tenía el ejemplo de Murillo, hoy también en el Museo Nacional del Prado (cat. p-963), pero pudo conocer asimismo otros lienzos en los que San Juan se presenta como un adolescente, entre los que destaca el de Caravaggio en la sacristía de la catedral de Toledo. La belleza del modelo, con la cabeza alzada, en oración, revela la inspiración de Goya en obras de Guido Reni, que se hace evidente por esos años y más tarde en otras composiciones religiosas, como las Santas Justa y Rufina de Sevilla, según apuntaba su amigo el erudito Ceán Bermúdez. Goya, sin embargo, busca para su figura a un modelo especial, naturalista, presentado con una frontalidad nueva en el tema, que dota a la figura infantil de una seguridad casi agresiva, y en la que el cabello revuelto, que revela su vida agreste, señala la fortaleza del profeta que anunció como “voz del que clama en el desierto” la presencia de Jesucristo.

El formato del cuadro lo enlaza con las obras de devoción privada, aunque en este caso, sus medidas sugieren que pudo estar pensado para el altar de una capilla u oratorio. —m.b.m.m.

En el reverso del lienzo, con pintura negra “x.20”.

Procedencia

1812, inventario de los bienes de Goya y su mujer Josefa Bayeu, número 20; 1814, inventario de los bienes de Goya, solicitado por su hijo Javier Goya; seguramente vendido por Javier o Mariano Goya, en fecha indeterminada; en 1868, en la venta Pereire, en París, Hotel Drouot, adquirido por Etienne Arago; reaparece en Londres, Jean-Luc Baroni, en 2001.

Bibliografía

M.B.Mena Marqués, Goya pintor religioso.

 
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