La Crucifixión de Juan de Flandes, obra maestra de la pintura hispanoflamenca perfectamente documentada —aunque poco conocida—, se llevó a cabo en la última etapa de la vida del pintor para el retablo mayor de la Catedral de Palencia. Juan de Flandes la concibió para el banco del retablo, formando el centro de una especie de tríptico —con El Camino del Calvario y El Entierro de Cristo a los lados y todavía in situ—, de carácter excepcional en este tipo de obras, tanto por su formato apaisado y por sus dimensiones mayores que las de las otras dos tablas como por su extraordinaria luminosidad y calidad pictórica. La Crucifixión, junto con las otras dos escenas, evidencian la maestría y la originalidad de Juan de Flandes en la creación de unos temas tantas veces repetidos, por lo que no pueden compararse con las otras obras que el pintor flamenco ejecutó después de dejar de ser pintor de corte.

En el archivo de la Catedral de Palencia constan los datos relativos a la tabla de La Crucifixión desde 1509, año en que la contrató Juan de Flandes, hasta 1944, cuando fue vendida por el Cabildo. La decisión de trasladar la capilla mayor desde la antigua —la Capilla del Sagrario ahora— a la actual, de mucha mayor altura al elevarse hasta las bóvedas de la nave central, tuvo como consecuencia la necesidad de ampliar el retablo de talla destinado a ella que el Obispo Diego de Deza (1443-1524) había mandado hacer, en agosto de 1505, al escultor Felipe Bigarny (doc. 1498-1543) y concluido en octubre de 1509. El nuevo obispo, Juan Rodríguez de Fonseca (1451- 1524) —conocedor y gran amante del arte flamenco—, decidió que la ampliación se hiciera con pinturas. Para llevarlas a cabo, el prelado seleccionó a Juan de Flandes, el antiguo pintor de corte de Isabel la Católica. En el contrato, firmado el 19 de diciembre de 1509, se le mandaba hacer toda la obra de su mano por la importante suma de 500 ducados de oro —ciento ochenta y siete mil maravedíes— y se fijó un plazo de tres años para su ejecución, que cumplía a fines de 1512 (que no se respetó y casi se triplicó). También se especificaron en el contrato los temas y las dimensiones de las once tablas que Fonseca encargó al pintor flamenco, comenzando por La Crucifixión —a la que se menciona en primer lugar—, seguida de las otras dos tablas que componían el tríptico que debía ocupar el centro del banco, El Camino del Calvario y El Entierro de Cristo. Aunque no se sabe cuándo se hizo cada tabla, todo apunta a que las once podían estar concluidas en marzo de 1518, cuando se concertó la ampliación de la traza del retablo. Juan de Flandes murió en 1519 sin verlo colocado ya que, hasta mayo de 1525, no consta que estuviera montado en la capilla mayor.

Por las actas capitulares de la sede palentina se sabe que La Crucifixión permaneció en la calle central del banco del retablo mayor poco más de treinta y cuatro años. El 7 de julio de 1559 el Cabildo mandó sustituir esta tabla y poner en su lugar “…una muy buena pieza de bulto redondo de nuestro mártir San Antolín y se ponga en medio del retablo mayor, en el lugar doagora esta el Cruçifixo de pincel…”. Este cambio respondía al deseo de destacar al santo mártir palentino, titular de la iglesia, que no estuvo allí mucho tiempo ya que se le desplazó al tercer registro de la calle central hacia 1609 cuando se colocó un nuevo tabernáculo. Hacia el año 1600, La Crucifixión de Juan de Flandes, retirada del retablo, se puso en otro más pequeño en la Sala Capitular y se mantuvo allí hasta 1944. Ese año, el Cabildo vendió la tabla a Don Manuel Arburúa y desde entonces permaneció, en Madrid, en manos de la misma familia. En el año 2005, la obra fue adquirida por el Grupo Ferrovial S.A. y entregada al Estado como dación de pago de impuestos siendo posteriormente adscrita y depositada en el Museo Nacional del Prado (cat. p-7878). - Pilar Silva Maroto

Procedencia

Catedral de Palencia; Madrid, Colección Arburúa.

Bibliografía

E. Bermejo, Juan de Flandes, Madrid, 1962, pp. 20-27, lám. 34; I. Vandevivere, La cathedrale de Palencia et l'eglise paroissiale de Cervera de Pisuerga. Les Primitifs Flamands, 10, Bruselas, 1967, pp. 57-59, lám. CLXXI; I. Vandevivere y E. Bermejo, Juan de Flandes (catálogo exposición), Museo del Prado, Madrid, 1986, pp. 88-89; E. Bermejo, “Juan de Flandes. Calvario” en Tesoros de las Colecciones particulares Madrileñas. Tablas Españolas y Flamencas: 1300-1550 (catálogo exposición), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1988,núm. 23, pp. 92-97; E. Bermejo y J. Portús, Juan de Flandes, Madrid, 1990, pp. 91, núm. 37.

 
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