Importancia de La Crucifixión en las Colecciones del Museo Nacional del Prado

Por su carácter excepcional, esta tabla de Juan de Flandes, documentada, totalmente autógrafa, y una de sus mejores creaciones, en la que el autor suma a la tradición flamenca en la que se formó ecos del arte de Mantegna, ocupa ahora un lugar preeminente dentro de la colección de pinturas realizadas en España en tiempos de los Reyes Católicos que posee el Museo del Prado. Era precisamente esa parte de la colección, desde el Románico al primer Renacimiento, la que tenía más lagunas y una calidad menor, en conjunto, en relación a otras del Museo. Teniendo en cuenta que se conservan en manos privadas muy pocas pinturas de esta época de la importancia, las dimensiones y el excelente estado de conservación de esta Crucifixión de Juan de Flandes, su incorporación a esta colección eleva su nivel de calidad y se convierte en foco de atracción para los visitantes, como ya lo es el Santo Domingo de Silos de Bartolomé Bermejo (doc. 1468- 1495) o el conjunto de obras de Pedro Berruguete (c. 1450-1503). Aunque el Museo del Prado ya poseía otras cuatro tablas de Juan de Flandes procedentes del antiguo retablo mayor de San Lázaro de Palencia (cat. p-2935-2938), no tienen la misma calidad e importancia de esta pintura, en la que el pintor flamenco, mediante el uso de fuentes imaginarias de origen diverso, consiguió idear una composición original, verdadera obra maestra, que evidencia la capacidad creativa de su autor y su dominio de la técnica.

 
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