Cuatro estampas de la serie de los Disparates publicadas en 1887

Disparate conocido / ¡Qué guerrero!
Aguafuerte, aguatinta y bruñidor,
292 x 434 mm
cat. g-3067
Disparate puntual / Una reina del circo
Aguafuerte, aguatinta y punta seca,
292 x 434 mm
cat. g-3068
Disparate de bestia / Otras leyes para el pueblo
Aguafuerte, aguatinta, punta seca y bruñidor,
295 x 432 mm
cat. g-3069
Disparate de toritos / Lluvia de toros
Aguafuerte, aguatinta y punta seca,
296 x 434 mm
cat. g-3070

Tras el fallecimiento de Goya en 1828, las planchas de cobre de los Disparates pasaron a ser propiedad de sus herederos, permaneciendo en la familia hasta la muerte del hijo del artista, Francisco Javier, en mayo de 1854. Dieciocho láminas parece que fueron adquiridas por Román Garreta, y el 19 de julio de 1856 Jaime Machén Casalins las ofreció por primera vez al Estado Español con destino a la Calcografía Nacional, si bien fueron finalmente adquiridos en octubre de 1862 por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando junto a las ochentas láminas de los Desastres de la guerra. Otras cuatro láminas –las que no figuran en la edición de la Academia de 1864 y que fueron publicadas por primera vez en 1877 en la revista francesa L’Art– se separaron del conjunto y pasaron a ser propiedad del pintor Eugenio Lucas, el cual intervino en la valoración de las Pinturas negras de la Quinta del Sordo en octubre de 1856, y es muy posible que las recibiera en compensación del trabajo o, simplemente, que optara por comprarlas. A la muerte de Lucas en 1870 los cuatro cobres fueron ofrecidos a la Academia, si bien la falta de acuerdo hizo que finalmente saliesen de España, siendo adquiridas por el comerciante francés Edmont Sagot.

En 1877 la revista parisina L’Art. Revue hebdomadaire illustrée (Tercer año, Tomo II, A. Bellue, París-Londres) publicó las cuatro estampas de los Disparates que, separadas del resto de la serie, habían permanecido inéditas. Estas cuatro estampas, a falta del conocimiento de las pruebas de taller en las que aparecía manuscrito un título, fueron tituladas por los editores como Lluvia de toros [Disparate de toritos], Otras leyes para el pueblo [Disparate de bestia], ¡Qué guerrero! [Disparate conocido] y Una reina del circo [Disparate puntual]. L’Art era una revista de periodicidad semanal en la que, además de artículos relacionados con el arte, se publicaban estampas realizadas al aguafuerte. Editada desde 1875, la revista se encuadraba en el gusto por la bibliofilia existente en el París de entonces, así como en la renovación del aguafuerte a cargo de pintores-grabadores que buscaban en esta técnica la vía para la creación de estampas originales, al margen del grabado académico de reproducción. Ambos hechos dieron lugar a obras de extraordinaria calidad, en las que se valoraba tanto la creación original como la calidad material de las estampas, cuidándose la elección de los papeles y las tintas.

Disparate conocido/ ¡Qué guerrero!

Infundir miedo o admiración aparentando lo que no se es, oculto bajo vestimentas, fue un tema empleado por Goya en uno de sus Caprichos, y volverá de nuevo a ser utilizado en los Disparates. Si en el Disparate de miedo el fantasmón atemorizaba a los militares, en esta estampa ocurre más bien lo contrario, pues las figuras del primer término no parecen sino muñecos de madera cubiertos con ropa, y por tanto su amenazante actitud induce al grupo de personajes del segundo plano a la burla. Es patente en esta estampa el característico uso del blanco del papel como elemento para llamar la atención sobre las figuras de más alto valor simbólico, en este caso el manto del monigote y la figura que levanta en gesto desvergonzado su pierna.

Disparate puntual / Una reina del circo

Frente a los protagonistas de la escena, cuya blanca figura se recorta ante el fondo, una multitud de espectadores componen un friso que nos sitúa en un ambiente próximo al de las alienadas muchedumbres de las Pinturas negras. Todos ellos con los ojos cerrados, parecen admirar la “proeza” de la mujer y el caballo. La ambigüedad de la composición nos hace dudar de si el caballo está realmente en la cuerda floja o por el contrario ésta se apoya sobre el suelo. ¿Sátira política hacia la inestabilidad del poder y la mansedumbre del pueblo, o alegoría del equilibrio de las pasiones y de la virtud femenina? Como en el resto de la serie, la falta de referentes hace que la interpretación quede al libre albedrío de cada “lector”.

Disparate de bestia / Otras leyes para el pueblo

El dibujo relacionado que se conserva en la colección del Museo del Prado (cat. d-4329) fue realizado posiblemente con anterioridad al resto de dibujos preparatorios de los Disparates, con los que no se corresponde ni técnica ni estilísticamente. Goya pudo copiar el elefante del natural, ya que en 1773 llegó uno a Madrid procedente de Manila que alcanzó gran popularidad. Del dibujo tomó la figura del elefante de la izquierda, que fue calcado en la lámina de cobre y grabado con exactitud. Cuando la revista parisina L’Art editó por vez primera este Disparate lo tituló Otras leyes para el pueblo, interpretando la serie en clave política: el elefante representa al pueblo llano que, bajo el gobierno de Fernando VII, recibió leyes diferentes a las clases privilegiadas.

Disparate de toritos / Lluvia de toros

La prueba de taller que se conserva en la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid lleva manuscrita la leyenda “Disparate de toros”, si bien otros autores han leído “Disparate de tontos” o “de toritos”. Lo cierto es que el asunto representado en el que unos toros volando por el aire o cayendo de él en diferentes posturas con violentos escorzos, es de muy difícil interpretación y contextualización, por lo que la escena ha sido tradicionalmente entendida en clave onírica.

El mundo de los toros será un tema recurrente en la obra de Goya al que dedicará dos series gráficas de extraordinaria novedad, los aguafuertes de la Tauromaquia y, ya durante su exilio en Burdeos, la serie de litografías de los Toros de Burdeos, una de las obras maestras de este género. Esta estampa, lejos de mostrar el mundo taurino real, representa una escena absurda que introduce un elemento de desasosiego que sin embargo será una constante en sus escenas de toros. — José Manuel Matilla.

Procedencia

Librería José Porrúa, Madrid..

Bibliografía

B. Young, The Proverbs of Goya, Londres, 1923;J. Camón Aznar, Los Disparates de Goya y sus dibujos preparatorios, Barcelona, 1951; T. Harris, Goya. Engravings and Lithographs (2 vols.), Oxford, 1964; P. Gassier, Dibujos de Goya, Vol. II: Estudios para grabados y pinturas, Barcelona, 1975; The Changing Image: Prints by Francisco de Goya (catálogo exposición), Museum of Fine Arts, Boston, 1974; V. Bozal, Imagen de Goya, Barcelona, 1983; Goya y el espíritu de la Ilustración (catálogo exposición), Museo del Prado, Madrid, 1988; Francisco de Goya grabador: instantáneas. Disparates, Madrid, 1992; N. Glendinning, “La problemática historia de los Disparates y su interpretación carnavalesca” en ibid.; Disparates. Francisco de Goya. Tres visiones, Calcografía Nacional-Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1996; J. Carrete y J. M. Matilla, “Disparates. Tres visiones” en ibid.; P. Aullón de Haro, “Sobre el sentido de los Disparates” en ibid.; V. Bozal, “Disparates grotescos” en ibid.; N. Glendinning, “Motivos carnavalescos en la obra de Goya” en ibid.; J. Vega, “Los Disparates. Una colección de veintidós láminas grabadas” en ibid.; J. Blas, “Bibliografía” en ibid.; “Catálogo de estampas” [1816-1824, El taller de Goya: proceso creativo; 1864, La Academia y la difusión de los Proverbios; 1877, París y la bibliofília. Disparates inéditos] ibid.; Goya (catálogo exposición) Galleria Nazionale d’Arte Antica, Roma, 2000; J. M. Matilla, “Approccio ai Disparates di Francisco de Goya” en ibid., pp. 107-157.

Adquirido por el Museo

 
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