José Aparicio e Inglada (1770-1838). Elena ed Alvina, hacia 1828-1837. Lápiz y aguada sobre papel verjurado, 160 x 215 mm. Cat. D-7412

José Aparicio e Inglada (Alicante 1770 – Madrid 1838) forma parte, junto a José de Madrazo y Juan Antonio Ribera, del grupo de pintores neoclásicos españoles que siguieron la estela davidiana tras su paso por París y Roma. Aunque su producción no es todavía bien conocida, algunas de sus pinturas gozaron desde un principio de gran fama, especialmente su lienzo El hambre de Madrid (cat. P-3924), considerado desde 1818, fecha en que fue pintado, como uno de los iconos del sufrimiento de la población española durante la Guerra de la Independencia.

Apenas han llegado dibujos de su mano, por lo que éste adquiere una especial relevancia. En la colección del Museo se conservan otros dos dibujos suyos, en los que también están presentes algunas de las características de su estilo gráfico. Formado en la Academia de San Carlos de Valencia, en sus obras se hace patente el dominio del dibujo en el que la aguada y la pluma se combinan con una gran precisión. No se trata, sin embargo, del característico dibujo tardobarroco en el que las líneas de la pluma aparecen fragmentadas y abiertas y las aguadas acentúan los contrastes lumínicos definiendo los volúmenes y rompiendo los márgenes. Se trata, más bien, de un dibujo acorde con el gusto neoclásico, en el que predominan la línea del contorno y donde las aguadas están aplicadas de forma minuciosa para crear las sombras y los volúmenes.

El tema del dibujo se relaciona con la ópera de Gioachino Rossini La Donna del lago, con libreto de Leone Andrea Tottola basado en el poema de Walter Scott, The Lady of the Lake, estrenada en Nápoles en 1819, y cuya primera representación en España tuvo lugar en el madrileño Teatro del Príncipe el 25 de julio de 1828. El dibujo representa el comienzo de la ópera, ambientado en las inmediaciones de la roca de Benledi de la que nace el Lago Katrinne, donde viven los highlanders escoceses encabezados por Rodrigo di Dhu, uno de los pretendientes de Elena. Quizá sea éste el que aparece escribiendo los nombres de Elena y Albina, protagonistas femeninas de la ópera. Se esconoce el destino de este dibujo, pero por las fechas, es posible que se trate de un trabajo preparatorio para un telón de boca de los que pudieron colocarse en el Teatro del Príncipe o en el de la Cruz, donde la ópera se representó repetidas veces en 1828, 1829, 1830 y más tardíamente 1837 según recoge la prensa madrileña de la época (Gazeta, Diario de Avisos y El correo literario y mercantil). Las crónicas del estreno sólo mencionan los aspectos musicales y no hacen ninguna referencia a la escenografía, por lo que no es posible confirmar documentalmente que Aparicio participase en la escenografía. También pudiera ser que el dibujo sirviese para ilustrar el libreto de la ópera, que según menciona El Diario de Avisos del 25 de julio de 1828 se hallaba a la venta impreso en italiano y español en las inmediaciones del teatro. Lamentablemente no se puede confirmar este dato, pues no consta ningún ejemplar de esta edición en las bibliotecas públicas, conociéndose tan solo un ejemplar de la edición gaditana de 1830 en la que no hay ninguna ilustración; como tampoco la hay relacionada con el dibujo en la edición española del poema de Walter Scott (Madrid 1830), ilustrado con pequeños grabados verticales de muy diferente condición. Por todo ello el dibujo, por su formato apaisado y su carácter icónico, en el que aparecen representados algunos de los elementos iniciales de la opera, podría tratarse de un boceto escenográfico para el telón de boca de la obertura. - José Manuel Matilla

Procedencia

Subastas Segre, Madrid, 18 de diciembre de 2007, lote 83.

Adquirido por el Museo.

 
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