Cuaderno italiano (Siglo XVIII), Anónimo

Anónimo, Cuaderno italiano, siglo XVIII, Dibujos a lápiz, sanguina, tinta parda a pluma y aguada de tintas parda y gris, 64 hojas de papel verjurado italiano, 190 x 128 mm, Cat. D-8570

El cuaderno, que apareció en el mercado madrileño atribuido a un autor anó- nimo español del siglo XVIII, tiene en su contratapa delantera varias inscripciones modernas (siglo XX) a lápiz en las que se menciona “Sketch Book of an early / Italian Master” y “This book belonged to / Domenico Pronti / an Italian engraver”. En la contratapa trasera hay otras anotaciones a lápiz, quizá del siglo XIX, en las que se menciona repetidamente el nombre “Domenique Pronti”, y que sirvieron de punto de referencia para la determinación de su pertenencia en el pasado al grabador italiano Domenico Pronti. Activo en Roma entre 1779 y comienzos del siglo XIX, conocemos un buen número de estampas suyas con vistas de Roma, publicadas en la Raccolta di vedutine antiche e moderne della città di Roma e sue vicinanze incise al bulino da Domenico Pronti, vol. I (Roma: presso il sud. incisore, [1795]) y pocos años después en la Nuova raccolta di 100 vedutine antiche della città di Roma e sue vicinanze incise al bulino da Domenico Pronti (hacia 1800). Es imposible adjudicar con seguridad la autoría de alguno de los dibujos del cuaderno al grabador italiano, pues no conocemos sus dibujos. Sin embargo, el hecho de que en las últimas páginas haya vistas de edificios de la antigua Roma, entre ellas dos bellas sanguinas con el Coliseo y un dibujo a lápiz con Templo de Vesta en Roma, quizá permita apuntar la relación con Pronti, que podría ser el autor de dichos dibujos

En este caso, nos encontraríamos con un cuaderno que a lo largo del tiempo ha pasado por varias manos, sirviendo sus páginas además de como un ejercicio de aprendizaje mediante la copia, pero también como un repertorio, corpus, o vademécum de imágenes recurrentes para un artista.

La determinación de la fecha del cuaderno es uno de los principales problemas que plantea, todavía objeto de estudio. La filigrana del papel, con la paloma sobre tres montículos e inscrita en un círculo, es característica de los molinos papeleros italianos, y aparece frecuentemente en dibujos y documentos fechados durante los siglo XVI y XVII, aunque no es descartable su empleo a comienzos del siglo XVIII

Técnicamente los dibujos del cuaderno son variados, pues encontramos dibujos elaborados indistintamente con sanguina, lápiz negro, tinta parda a pluma y aguada de tinta gris. Estilísticamente sin embargo se puede apreciar una notable unidad, con una grafía muy precisa en la definición de las formas. Puesto que el cuaderno está en proceso de estudio, no es posible todavía determinar gran parte de los modelos copiados. La primera parte está dedicada a la copia de figuras de muy diversa procedencia, desde esculturas clásicas a pinturas que remiten al manierismo tardío y barroco temprano. Entre ellas hemos identificado hasta el momento la figura del verdugo del cuadro de Valentin de Boulogne con el Martirio de los Santos Proceso y Martiniano (1629), pintado para una capilla en San Pedro del Vaticano. La pintura de Boulogne, que gozó de gran éxito, hasta el punto de ser llevada al Museo Napoléon en París (desde 1797 hasta 1815), fue un referente para los artistas galos pensionados en Roma, que lo copiaron como demuestra este dibujo y la copia al óleo a cargo de J. Baptiste Regnault en 1780. Los dibujos de esta primera parte, numerados con cifras romanas, están elaborados en su mayor parte a sanguina, con notable precisión, y posteriormente repasados a pluma. A través de la copia de figuras aisladas de pinturas, frescos y esculturas, los artistas desarrollaban la capacidad de copiar al tiempo que aprendían de las composiciones de los grandes maestros del pasado.

Un segundo grupo está dedicado a copiar pinturas al fresco de temática mitológica, entre las que hemos podido identificar los frescos de Sisto Badalocchio en el Palacio Verospi, y que gozaron de especial atención muy a comienzos del siglo XVIII, como demuestra su reproducción a través del grabado. Otro grupo importante, y obligado para todo pensionado en Roma es la copia de los frescos de las Logge de Rafael en el Vaticano, referente obligado para todo joven artista de aprendizaje en Roma, a las que dedica numerosos dibujos, intercalados con otros de tema bíblico y mitológico no tan conocidos y pendientes de identificación, unidos por la temática de las metamorfosis o transformaciones de sus protagonistas. La última parte del cuaderno, con dibujos menos elaborados, incluye someros apuntes de figuras, entre los que destaca el Laocoonte y paisajes a pluma con caseríos de la campiña italiana. Finalmente una serie de vistas de las ruinas de Roma, a las que nos referimos anteriormente, elaboradas a lápiz y difumino y sanguina.

Nada permite apuntar una atribución a un artista español del siglo XVIII como se indicó en el catálogo de la subasta (2011). La existencia de un dibujo con motivos decorativos rococó de clara influencia francesa, así como la copia del cuadro de Valentin permiten considerar una posible autoría parcial o al menos su pertenencia, a uno de los pensionados franceses en Roma durante en la primera mitad del siglo XVIII, algo alejado todavía del rigor académico de la segunda mitad del siglo. — José Manuel Matilla

Procedencia

Domenico Pronti; Subastas Alcalá, subasta del 11- 12 de mayo de 2011, lote 448.

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